Rebelión en Goldman Sachs: reflejo de una fatiga laboral atizada por la pandemia

Juliette MICHEL y John BIERS
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La revuelta de jóvenes banqueros en Goldman Sachs contra las semanas de 100 horas va más allá de las críticas contra una empresa conocida por su ruda cultura laboral y abre un debate sobre el futuro del trabajo en general luego de la pandemia de covid-19.

Los lamentos de una élite con sueldos astronómicos han sido objeto de burlas en un país donde el desempleo se disparó, la recuperación excluye a millones de personas y la incertidumbre se cierne sobre quienes no pueden trabajar en casa, como el personal sanitario o los empleados de supermercados.

Pero muchos profesionales se identifican con los jóvenes del mundo financiero, que trabajan jornadas interminables marcadas por numerosas reuniones por Zoom.

Los problemas expresados por los jóvenes banqueros "reflejan un problema más grande", estima Kevin Delaney, sociólogo en la Temple University. "Las personas sienten que las fronteras entre el trabajo y el esparcimiento y entre el trabajo y la vida privada se han evaporado".

En un documento ampliamente difundido en redes sociales, trece analistas recientemente contratados por Goldman Sachs narran un enorme deterioro de su salud mental y física.

"En un momento no comía, no me duchaba, y no hacía otra cosa que trabajar desde la mañana hasta la medianoche", dice uno de ellos.

Ante las revelaciones, el director ejecutivo de Goldman Sachs, David Solomon, elogió a los empleados por levantar sus voces y les prometió apoyo, al tiempo en que instó a hacer cumplir la política de la firma de no trabajar los sábados.

Las quejas repercutieron más allá del feudo de Goldman Sachs en el sur de Manhattan. La nueva jefa del banco Citigroup, Jane Fraser, esta semana prohibió las videoconferencias los viernes e instó a los empleados a tomar vacaciones. Ella misma tomará unos días libres a fin de mes para volver "con un cerebro más fresco", afirmó.

- Frustración -

Trabajar hasta altas horas de la noche no es inusual en Goldman Sachs, dice a la AFP un empleado que llegó hace casi tres años a la firma y desea mantener su anonimato.

"Cuando aceptas un trabajo en la banca de inversiones, sabes que vas a trabajar largas horas", afirma. "Con el tiempo, las horas se reducen".

Pero los recién llegados, que empiezan la vida laboral en teletrabajo, sufren especialmente por la falta de oportunidades de recibir formación en persona y de entablar relaciones de camaradería con empleados más veteranos, reconoce.

La "frustración" también ha sido alimentada, según él, porque Goldman Sachs no ha ofrecido a los jóvenes analistas en teletrabajo las mismas pequeñas ventajas que otros gigantes de Wall Street, como el reembolso de cenas o computadoras.

Sea en bancos, consultoras o bufetes de abogados, los reclutadores siempre son francos con los aspirantes sobre la intensidad del trabajo que les espera, afirma Paul McDonald, de la agencia de reclutamiento Robert Half.

- "Cambio de mentalidad" -

Pero la nueva generación espera una cultura laboral más cooperativa. La revuelta es reflejo de una nueva generación que aprendió a "alzar la mano" y "hacerse escuchar", señala McDonald. Varios gerentes "toman eso como un cuestionamiento a su autoridad pero ellos [los más jóvenes] quieren solo participar, entender las reglas de juego y sentir que sus opiniones cuentan".

La pandemia y la presión para contratar más mujeres y minorías podría permitir que las reglas cambien, pero los expertos advierten que no será fácil.

"Debe haber un cambio de mentalidad", estima Jennifer Moss, una columnista que ha estudiado de cerca el aumento de una sobrecarga de trabajo "institucionalizada" entre los empleados.

Anuncios como los de Citigroup son "un gran comienzo", subraya: no es suficiente proponer soluciones de bienestar como yoga, las medidas deben venir desde arriba.

McDonald anticipa que los empleadores serán más flexibles sobre la organización del trabajo tras el fin de la pandemia.

Pero cuánto desean realmente cambiar empresas como Goldman Sachs es la pregunta.

Los banqueros deben responder a clientes repartidos por el mundo en todos los husos horarios.

Y sobre todo, su misión principal sigue siendo hacer dinero y más dinero, y esas ganancias, a su vez, alimentan fuertemente los bonos que se entregan a los empleados.

"Hacer cambiar las cosas será difícil porque hay mucho que pesa en la otra dirección, señala Delaney.

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