Hutíes reivindican ataque con drones en Riad y avanzan hacia ciudad estratégica en Yemen

Anuj CHOPRA con Shatha YAISH en Dubái
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Un ataque con drones perpetrado este viernes provocó un incendio en una refinería de petróleo de la capital saudita y fue reivindicado por los rebeldes hutíes de Yemen, que llevaron a cabo un avance estratégico en el norte del país en guerra.

Se trata del segundo ataque de importancia desde principios de marzo contra instalaciones energéticas sauditas, lo que pone de relieve la escalada del conflicto en el vecino Yemen, un país devastado por la guerra en el que se enfrentan los rebeldes hutíes, apoyados por Irán, y el gobierno, respaldado por una coalición militar liderada por Arabia Saudita.

"La refinería de petróleo de Riad fue atacada con drones, lo que provocó un incendio que fue controlado", dijo el ministerio saudita de Energía, precisando que no se produjeron víctimas.

El gobierno condenó un "ataque cobarde" y aseguró que no iba dirigido únicamente contra el reino, sino contra la economía y la seguridad económica mundiales.

Por su parte, los hutíes confirmaron en un comunicado que el ataque se llevó a cabo con seis drones y tuvo por blanco al gigante petrolero Saudi Aramco, en respuesta a la "agresión brutal" de la coalición militar en Yemen.

Estados Unidos condenó el ataque. "Condenamos los intentos hutíes por interrumpir el suministro energético mundial atentando contra infraestructura saudita", dijo Jalina Porter, portavoz adjunta del Departamento de Estado.

"Esta actitud demuestra un flagrante desprecio por la seguridad de los civiles que trabajan o viven cerca de estos sitios", agregó Porter en declaraciones a la prensa.

A principios de marzo, Arabia Saudita anunció que un dron atacó un importante puerto petrolero y que un misil balístico fue lanzado contra instalaciones de Aramco en el este de Arabia Saudita.

- Marib "está en peligro" -

Además, el ataque del viernes coincidió con un importante avance de los rebeldes hutíes en su ofensiva contra la ciudad estratégica de Marib, el último bastión del gobierno en el norte de Yemen.

Los rebeldes "tomaron el control del monte Hilan, que rodea Marib, después de combates que dejaron decenas de muertos" entre los combatientes, dijo un responsable militar de las fuerzas gubernamentales a la AFP.

Marib "está en peligro", declaró otro responsable progubernamental.

Después de seis años de guerra, los hutíes reactivaron en febrero su ofensiva en la región petrolera, provocando cruentos combates.

Marib está a unos 120 kilómetros al este de la capital, Saná, controlada desde 2014 por los hutíes, al igual que gran parte del norte del país.

Tras la toma del monte Hilan, la coalición de una decena de países árabes liderada por Riad llevó a cabo una decena de ataques aéreos contra las posiciones de los hutíes, dijo otra fuente gubernamental.

Sin embargo, los expertos se mostraron prudentes, alegando que una intervención de la coalición internacional podría retrasar una eventual victoria hutí.

"Una caída inminente de Marib sigue siendo poco probable", afirmó a la AFP Majed al Madhaji, del grupo de reflexión Sanaa Center.

La ofensiva ha dejado cientos de combatientes muertos y cientos de familias desplazadas en la región, que alberga a más de un millón de personas desplazadas.

"Nuestros hijos están aterrorizados", declaró a la AFP Oum Alí, una habitante. "Marib permanecerá inquebrantable", lanzó otro lugareño, Mohammed Yahya.

- Posición de fuerza -

La toma de la ciudad por parte de los hutíes sería un duro golpe para las fuerzas gubernamentales y también para Arabia Saudita. Proporcionaría además a los rebeldes una nueva fuente de ingresos y una posición fuerte en la mesa de eventuales negociaciones.

El jueves, los rebeldes pidieron a Riad, como condición previa a cualquier alto el fuego, el fin del bloqueo aéreo y marítimo impuesto a su país.

Ese mismo día, el Consejo de Seguridad de la ONU condenó esta "escalada" en torno a Marib y alertó de una agravación de la ya terrible situación en Yemen, devastado por la guerra.

La batalla de Marib "pone en grave riesgo a un millón de personas desplazadas en el país y amenaza los esfuerzos por alcanzar una solución política en un momento en que la comunidad internacional está cada vez más unida en sus esfuerzos por poner fin al conflicto", dijo el Consejo en un comunicado.

El conflicto ha provocado, según la ONU, la crisis humanitaria más grave del mundo, con decenas de miles de muertos, millones de desplazados y una población al límite de la hambruna, denuncian organizaciones de derechos humanos.

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