Se reanudan las evacuaciones en Kabul tras los mortíferos ataques del EI-K

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Tras los ataques bomba perpetrados por el Estado Islámico el jueves en Kabul, las evacuaciones se reanudaron este viernes 27 de agosto con urgencia, con la intención de sacar del país a la mayor cantidad de demandantes afganos y extranjeros antes del 31 de agosto. En medio del caos y las decenas de bajas confirmadas, entre ellas al menos 13 miembros de las tropas estadounidenses, muchos países anunciaron el fin de sus operativos de evacuación.

Con una fila más larga que nunca en las afueras del aeropuerto Hamid Karzai, en Kabul, miles de afganos y extranjeros mantienen la esperanza de salir del país que acaba de enfrentar dos ataques suicidas. Tras los atentados que se registraron el jueves, y que ya han dejado decenas de muertos y heridos -al menos 79 civiles y 13 soldados estadounidenses-, los vuelos de evacuación se reactivaron este viernes 27 de agosto ante la persistencia de la amenaza.

Con armas pesadas y en alerta, los talibanes se aseguraron de mantener el orden en la larga fila desde unos 500 metros antes de llegar al aeropuerto para evitar otras aglomeraciones que puedan terminar en tragedia. No obstante, todavía hay cientos de personas que esperan por ser evacuadas en las inmediaciones del aeródromo.

Según la Casa Blanca, cerca de 12.500 ciudadanos fueron evacuados el jueves desde Kabul. Algo que elevaría el número total de evacuados desde el 14 de agosto a alrededor de 105.000 personas, entre afganos y extranjeros.

Las evacuaciones ya están en su fase final a cuatro días de la fecha límite para la salida de las tropas estadounidenses. En el caso de Reino Unido, en cuestión de horas sus fuerzas militares abandonarán el país con los últimos civiles afganos y británicos, personal de la embajada y colaboradores en el país, ahora controlado por el Talibán.

"La capacidad del Reino Unido para procesar nuevos casos (de evacuación) es ahora extremadamente reducida y se limitarán los números adicionales", aseguró el Ministerio de Defensa a través de un comunicado en el que se confirma el cierre del Hotel Baron, habilitado para procesar las evacuaciones, cerca del cual se produjo uno de los atentados suicidas de este jueves.

Al respecto, el ministro de Defensa, Ben Wallace, aseguró que los ataques bomba no tienen nada que ver con la finalización de la evacuación este viernes y que estaba previsto así antes del fatídico incidente. Hasta el momento, 13.146 personas han sido evacuadas de Afganistán por el Reino Unido.

Otro de los aliados, Francia, dijo que sus evacuaciones podían seguir más allá de este viernes, en función de las condiciones de seguridad -entre otras cosas-. Así lo señaló el secretario de Estado francés de Asuntos Europeos, Clément Beaune, durante una entrevista con la emisora de radio 'Europe 1'.

"Las operaciones (francesas) van a terminar pronto pero pueden ir más allá de esta noche, se han visto perturbadas con los atentados terroristas del jueves, aunque no hay víctimas francesas", explicó Beaune mientras añadía que la fecha límite para abandonar el país todavía es el 31 de agosto, junto a su aliado Estados Unidos.

El funcionario recordó que Francia es el país de la Unión Europea que ha conseguido evacuar a más personas desde la capital afgana y aprovechó para criticar a los que dicen que Europa se enfrenta a una nueva ola migratoria para infundir "miedo". Al menos 2.500 personas han abandonado el país de mayoría musulmana en aviones franceses.

Por su parte, el Gobierno sueco dio por finalizada este viernes la operación de evacuación de Afganistán. La noticia fue anunciada por la ministra de Asuntos Exteriores, Ann Linde, que lamentó que no hayan podido evacuar a todos los suecos residentes en Afganistán y aludió a la situación de seguridad y a que los talibanes han entorpecido la llegada de más gente al aeropuerto.

"En total, unas 1.100 personas han sido evacuadas por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Suecia. Todo el personal local de la embajada y sus familias han sido evacuados", dijo Linde en una rueda de prensa este 27 de agosto.

Y no es la única nación que ha tenido que dejar a medias su plan de evacuación. También Países Bajos anunció que “aproximadamente la mitad” de sus 67 intérpretes afganos incluidos en el último vuelo, que partió el jueves, se habían quedado en tierra debido a que el autobús que los transportaba no logró llegar a tiempo al aeropuerto. Según fuentes oficiales, el país consiguió trasladar aproximadamente a 2.500 personas de Afganistán.

Otras naciones como Alemania, España y Bélgica pusieron fin a sus traslados el jueves, tras las advertencias de amenazas a la seguridad difundidas por varios países de Occidente.

La ejecución del doble atentado por parte del Estado Islámico

Llanto por los seres queridos heridos o fallecidos, desesperación por salir del país y miedo a nuevos ataques por parte de la facción afgana del Estado Islámico son escenas habituales este viernes en las calles de Kabul.

El primer ataque tuvo lugar en la entrada principal del aeródromo, en la Abbey Gate, un acceso abarrotado de gente ansiosa por escapar del país desde hace ya varios días. Desde allí, un terrorista suicida detonó un chaleco con una fuerte carga explosiva mientras estaba siendo inspeccionado en el punto de acceso al aeropuerto, bajo control estadounidense.

Unos momentos más tarde, un segundo ataque suicida impactó a unos 200 metros de distancia del primer punto, en uno de los accesos del hotel Baron. En ambos, varias de las víctimas fueron arrojadas a un canal que conecta con la carretera.

La facción del Estado Islámico (EI) afgana, autodenominada como Khorasan (EI-K), reivindicó los ataques -como muestra de rechazo contra las fuerzas occidentales y sus aliados afganos-.

La milicia del EI en Afganistán es enemiga declarada del nuevo Gobierno Talibán, que condenó los hechos inmediatamente e indicó que muchos de los damnificados fueron patrulleros de sus filas, encargadas de controlar el flujo de ciudadanos que accede al aeropuerto.

Las explosiones, en las que también resultaron heridos 18 estadounidenses y decenas de afganos, se produjeron en un momento crucial para Estados Unidos y otros países occidentales, ya que están en la recta final para completar la evacuación de decenas de miles de ciudadanos y aliados afganos antes de la fecha límite del 31 de agosto.

Para las fuerzas estadounidenses, este doble atentado fue simbólico: una de sus pérdidas más graves a punto de poner fin a casi 20 años de guerra en Afganistán y justo después de que el presidente Joe Bien hubiese prometido que no se derramaría más sangre estadounidense.

"Estamos indignados y desconsolados", dijo Biden en un discurso desde la Casa Blanca.

Ayuda médica en medio del caos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo este viernes que está buscando soluciones para enviar ayuda médica a Afganistán a contrarreloj, ya que sus reservas de medicamentos se agotan rápidamente tras la tremenda ocupación de los hospitales a raíz del doble atentado. Para ello están intentando establecer un puente aéreo que garantice la llegada de los insumos.

"Por razones logísticas y de seguridad, el aeropuerto de Kabul por ahora no es una opción", dijo hoy por teleconferencia a periodistas en Ginebra el director de emergencias de la OMS para esa región, Rick Brennan, mientras añadía que las compañías de seguros habían subido los precios de aterrizar un avión en Kabul por las nubes.

La principal opción en estos momentos es establecer los aterrizajes de aviones -con cerca de veinte toneladas de medicamentos y más ayuda humanitaria- en el aeropuerto Mazar el Sharif, que está al norte del país. Para ello, han pedido su colaboración a la nación vecina, Pakistán, para que controle la llegada segura de los cargamentos.

En el marco de la ayuda internacional, el Talibán pidió ayuda a Ankara para gestionar el aeropuerto una vez que las fuerzas aliadas abandonen el país el 31 de agosto. Una proposición que el Ejecutivo de Recep Tayyip Erdogan rechazó por razones de seguridad, ya que la condición era que los talibanes aceptasen presencia de seguridad turca.

"La operación puede ser llevada a cabo por Turquía técnicamente... pero nuestra exigencia es que la seguridad sea garantizada también por Turquía, a través de un amplio equipo de seguridad formado por antiguos soldados, antiguos policías, o una empresa totalmente privada", dijo el funcionario que habló en condición de anonimato.

Por su parte, tanto Rusia como China han condenado enérgicamente el atentado, como dos potencias clave para la gestión de la crisis en Afganistán y que habían pedido respetar el Gobierno de los talibanes.

Mientras, la amenaza de un nuevo ataque terrorista en Kabul es muy real, según informan varios países de Occidente. Desde Estados Unidos, el general Frank McKenzie, jefe del Comando Central estadounidense, dijo que están pendientes de nuevos ataques por parte del Estado Islámico.

"Estamos haciendo todo lo posible para estar preparados", dijo McKenzie, y añadió que han compartido cierta información con los talibanes, ya que "algunos ataques han sido frustrados por ellos".

Esto muestra el establecimiento de un diálogo entre Occidente y los talibanes, indispensable según los expertos para evitar otro ataque terrorista o minimizar su alcance.

Con Reuters, AP, EFE y medios locales

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