De desahuciado a candidato en una semana: así se vende humo para dar noticias sobre el Real Madrid

Luis Tejo
·6 min de lectura
Varios jugadores del Real Madrid se abrazan mientras el portero del Getafe recoge el balón de la portería.
Jugadores del Real Madrid celebrando un gol al Getafe. Foto: Xinhua/Edward F. Peters via Getty Images.

El pasado lunes 8 de febrero, a eso de las once menos cuarto de la noche, la liga española se podía dar por terminada. El Atlético de Madrid lo tenía todo hecho, gracias a sus 10 puntos de ventaja sobre unos perseguidores que lo mejor que podían hacer era darlo todo por perdido y prácticamente retirarse de la competición. No importaba que faltara todavía media temporada por jugarse, porque los rojiblancos eran inalcanzables.

O eso se desprendía de los análisis que los expertos hacían en la prensa deportiva. Consideraban el campeonato sentenciado, insistiendo en que los colchoneros no solo eran los principales candidatos, sino que estaba ya resuelto y no salir campeones iba a ser un fracaso mayúsculo (y, por tanto, que si cualquier otro rival, por ejemplo alguien vestido de blanco o de azulgrana, conseguía arrebatárselo, sería una proeza digna de superhéroes). Y la opinión no era nueva: ya en jornadas anteriores, cuando la ventaja era de solo siete puntos y no se contaba con que, por ejemplo, el Levante se impusiera en Valdebebas, se consideraba que el margen era suficiente como para que el trofeo estuviera teñido de rojiblanco, sin opción alguna a aclarar las rayas.

Pero todo cambió en apenas un minuto. Porque el mismo lunes a esas horas se estaba jugando el partido entre los rojiblancos y el Celta de Vigo. Los colchoneros, con muchas bajas de titulares habituales por el coronavirus (si dentro de unos días aparece un brote en Galicia quizás algún dirigente piense que habría sido buena idea suspender el encuentro) y con una preparación bastante deficiente por las circunstancias (hubo que recurrir a videoconferencias), habían sudado tinta para responder al gol inicial de Santi Mina con un doblete de Luis Suárez. Pero en el 89’, cuando el encuentro agonizaba, el celeste Facundo Ferreyra aprovechó una indecisión de Savic y Oblak para empujar un centro al fondo de la red y firmar el 2-2 con el que concluyó el partido.

Facundo Ferreyra golpea el balón hacia la portería entre dos jugadores del Atlético de Madrid
Facundo Ferreyra, delantero del Celta de Vigo, empuja el balón entre Oblak (izquierda) y Llorente para marcar el 2-2 con el que acabó el partido en el estadio del Atlético de Madrid este lunes. Foto: Pierre-Philippe Marcou/AFP via Getty Images.

Y sí, el Atleti no ganó. El Real Madrid y el Barcelona sí, por lo que la ventaja de 10 puntos se redujo a 8. Como ayer martes los blancos disputaron un partido aplazado pendiente, y fue una victoria contra el Getafe, se han puesto, de manera provisional, a cinco.

¿Vale para algo esta disminución de la diferencia? Cualquier lector mínimamente informado podrá pensar que no, toda vez que el Atlético lleva ahora mismo dos partidos menos. En ellos, a la vista está, puede ocurrir cualquier cosa, pero considerando que los discípulos de Simeone suman, de momento, 16 victorias en 20 encuentros, no es descabellado pensar que quizás también los gane. Lo que implicaría que, a igualdad de fechas jugadas, la orilla rojiblanca del Manzanares estaría once puntos por delante. Seguiría sin garantizar nada, porque habría que recordar, una vez más, que iríamos por la jornada 22 y que aún quedarían 48 puntos por disputarse.

Sin embargo, si uno consulta la prensa deportiva española, en particular la capitalina, el panorama es completamente distinto. Portadas y editoriales de repente han convertido al mismo Real Madrid que hace un rato estaba desahuciado en un candidato más que razonable.Vuelve a creer”, “quiere pelea” y otros titulares igual de grandilocuentes sirven para que, ante un cambio provisional, potencialmente mínimo y que ni siquiera ha sido debido a sus méritos, la sensación que se transmita sea la de que los blancos han conseguido darle la vuelta al campeonato. No falta hasta quien dice, ahora mismo, en estas circunstancias, que los merengues “pueden ganar la liga”.

Mentir, no están mintiendo, hay que reconocerlo, porque si ahora mismo, a día de hoy, uno mira la clasificación, en efecto la distancia es de cinco puntos. Otra cosa es el significado que se le quiera dar a este hecho. ¿Que puede pasar? ¿Que puede ocurrir que el Atlético pinche en varios partidos y el Real Madrid le acabe adelantando? Indudablemente, está en las posibilidades y no sería la primera vez ni que se vean remontadas épicas similares ni que las protagonice el club de Concha Espina. ¿Que, con lo que sabemos por ahora, en vista de las tendencias y del estado actual, no solo sea una hipótesis razonable, sino lo suficientemente probable como para basar la programación en ella? Quizás no tanto.

Dicen los lingüistas que la expresión “vender humo” deriva de los latinajos que incorporaron los juristas medievales del derecho romano para referirse a alguien que hacía promesas falsas para obtener favores. El castellano actual ha ampliado su uso para aludir a quienes plantean como ciertas premisas que no tienen base en la que sustentarse, normalmente con la intención de obtener beneficio. Nos encontramos ante un ejemplo de manual de una estrategia que, tristemente, se ha convertido en habitual en los medios.

Porque no hemos de olvidar que el público que consume información deportiva es, por redundante que suene, gente interesada en el deporte; más en concreto, en el contexto español, en el fútbol. Además, con excepciones muy poco creíbles, el aficionado al balompié no lo es al juego en conjunto, sino que tiene simpatía por algún equipo en particular. Y cualquiera que salga a la calle lo sabe, no hacen falta estudios estadísticos para confirmarlo, pero por si acaso, los hay: Ramos, Benzema, Zidane y compañía son los que más cantidad de seguidores acumulan.

Más madridistas significa más gente que quiere consumir sobre el Real Madrid. Y el sesgo psicológico hace que cuanto mejor le vaya a los blancos, más quieran sus aficionados; ya explicó en su momento Javier Tebas que “le interesa” que ellos y el Barça estén arriba. Es puro negocio: para vender más periódicos, para conseguir visitas a la web, para subir la audiencia del programa, resulta de gran ayuda contarle a la gente lo que quiere oír y magnificar cualquier brote verde, por irrelevante que sea, para dar la sensación de grandeza que busca el hincha. La información verídica no se oculta, faltaría más, pero sí se busca la manera “adecuada” de presentarla.

No es la única fórmula, por supuesto: tirar de morbo y regodearse en las crisis también suele funcionar. Pero esta historia de los cinco puntos viene a ejemplificar que la venta de humo siempre ha sido eficacísima. Allá cada uno si lo quiere comprar, porque el truco es tan viejo que a estas alturas deben quedar pocos lectores que lo ignoren.

Más historias que te pueden interesar: