Razones por las que la Agencia de Medicamentos no ha ido a Barcelona y no tienen nada que ver con el procés

La gran final fue entre Milán y Ámsterdam y fue esta última la que se llevó el gato al agua tras un sorteo. La batalla por conseguir la Agencia Europea de los Medicamentos, que abandona Londres tras el Brexit, fue reñida y no tuvo como invitada a Barcelona, la opción española para intentar ganar un poco de peso en la Unión. Desgraciadamente la no elección de la Ciudad Condal, que quedó en quinta posición, fue utilizada como arma arrojadiza por unionistas e independentistas para atacarse mutuamente tras las tensiones de las últimas semanas por la DUI y el 155 y en un contexto en el que las elecciones autonómicas están a la vuelta de la esquina.

El hecho de que Cataluña haya estado a punto de romper con España y con la UE y que el propio consejero de Sanidad de la Generalitat, Toni Comín, se encuentre huido de la justicia no ha ayudado en las opciones de lograr el objetivo.  Sin embargo, más allá del clima de inestabilidad que se vive ha habido más razones que han provocado que la potente agencia termine en Ámsterdam.

La sede de la Agencia Europea del Medicamento en Londres (REUTERS).

– España ya tiene cuatro agencias europeas

La Unión Europea tiene actualmente 37 agencias descentralizadas que se ubican en 32 ciudades diferentes. Bilbao es la sede de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo; en Alicante está la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea; en Vigo se ubica la Agencia Europea de Control de Pesca; y finalmente en la madrileña localidad de Torrejón de Ardoz se asienta el Centro de Satélites de la Unión Europea.

Un total de cuatro agencias en España que contrastan con las dos que tiene Italia o las tres que tiene Alemania. En este sentido, era lógico que el lugar elegido fuera un país que contase con menos centros comunitarios. Así ha sido, Holanda tenía dos (en La Haya) y a partir de ahora serán tres.

– Ciudades muy potentes como rivales

A pesar de que desde un punto de vista técnico, Barcelona era una ciudad impecable, lo cierto es que los rivales a los que se enfrentaba en la lucha por ser la sede de la agencia eran muy poderosos. Italia había puesto muchas esperanzas en Milán, por lo que la campaña fue muy potente. Copenhague o Ámsterdam son dos grandes ciudades con unos recursos extraordinarios y Bratislava contaba con la reivindicación de los países del este de ser reconocidos con cotas de poder en la UE.

– La votación no se basaba en criterios técnicos

Tal y como se ha comentado anteriormente, la candidatura de Barcelona era muy buena técnicamente, pero lo cierto es que no había un jurado que eligiera, sino que la votación era bastante parecida a Eurovisión. Los países miembros de la UE, a excepción de Reino Unido, le otorgaban puntos a sus favoritas, lo que propiciaba que pudiera haber alianzas entre distintos estados para fomentar la elección de una ciudad.

Geert Wilders, líder de la extrema derecha holandesa (AP).

– Un freno para la eurofobia en Holanda

Hace menos de un año se celebraron elecciones en Holanda en las que el candidato ultraderechista y eurófobo, Geert Wilders, quedó en segunda posición, mostrando la fuerza que la extrema derecha populista y radical está consiguiendo en el país. En un momento en el que el número de personas que defienden la salida de la Unión Europea aumenta, el llevar allí una agencia que va a proporcionar puestos de trabajo refuerza el compromiso holandés con la comunidad.

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