Las razones de los nutricionistas para aborrecer la dieta Keto

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La dieta cetogénica, <strong>alta en grasas y baja en carbohidratos, puede incluir algunas verduras como el aguacate. </strong>Sin embargo, los expertos no la recomiendan para todo el mundo porque elimina muchos alimentos nutritivos y pueden causar efectos secundarios como <strong>náuseas, vómitos, dolor de cabeza, fatiga, mareos, insomnio y dificultad para tolerar el ejercicio y estreñimiento.</strong> (Foto: Getty)
La dieta cetogénica, alta en grasas y baja en carbohidratos, puede incluir algunas verduras como el aguacate. Sin embargo, los expertos no la recomiendan para todo el mundo porque elimina muchos alimentos nutritivos y pueden causar efectos secundarios como náuseas, vómitos, dolor de cabeza, fatiga, mareos, insomnio y dificultad para tolerar el ejercicio y estreñimiento. (Foto: Getty)

A pesar de su popularidad la dieta cetogénica ha sido nombrada la peor dieta del año según la clasificación anual de dietas de US News & World Report. Cada año, este organismo convoca un panel de expertos en salud y nutrición para clasificar las dietas populares en función de factores como la salubridad general, lo fáciles de seguir que son, y el potencial de pérdida de peso y prevención de enfermedades.

Por unanimidad, la dieta Keto ha sido catapultada al primer puesto, siendo elegida la menos recomendada por los nutricionistas ya que, como la dieta Dukan y Whole30, elimina grupos de alimentos enteros, lo que además de ser muy difícil de seguir a largo plazo, puede provocar una restricción excesiva y tener efectos "preocupantes" como serios desequilibrios nutricionales.

En sentido, la dieta cetogénica funciona reduciendo los carbohidratos casi por completo, lo que hace que el cuerpo entre en un estado metabólico llamado "cetosis" en el que quema grasa para obtener energía en lugar de la glucosa de los carbohidratos, su fuente de combustible preferida. 

Pero crear cetosis no es tan simple como parece. Tu hígado solo se ve obligado a producir cetonas cuando la ingesta de carbohidratos se reduce drásticamente. Las personas que hacen la dieta Keto comen menos de 30 gramos por día (a menudo medidos como carbohidratos netos o carbohidratos totales menos fibra) y consumen grandes porciones de grasas dietéticas, que constituyen aproximadamente el 70 por ciento de la dieta.

Por otro lado, no debemos obviar los beneficios que los carbohidratos fermentables (fibra) tienen sobre las bacterias intestinales, algo de lo que dejaríamos de beneficiarnos con una dieta muy baja en carbohidratos. Pero hay más, los niveles de cortisol, de hormona tiroidea y de serotonina se ven afectados de forma negativa en una dieta baja en carbohidratos.

Así que no te dejes engañar ni cegar por los supuestos beneficios de la dieta Keto, porque aunque puedes obtener toda esa grasa de las grasas insaturadas saludables como el aguacate, el tofu, las almendras, las nueces, las semillas y el aceite de oliva, este plan también permite las grasas saturadas que no son tan buenas para tus arterias como manteca, mantequilla, aceites de palma y coco, así como leche entera, queso y mayonesa.

Ten en cuenta que en la dieta keto limitas tu consumo de carbohidratos a unos 20 o 50 por día; cuanto menor sea, mejor. Para poner esto en perspectiva, un plátano o manzana mediana contienen unos 27 carbohidratos, la asignación diaria completa.

Como decíamos, reducir los carbohidratos también supone restringir algunos alimentos saludables y ricos en nutrientes, incluidas las frutas, las verduras con almidón, los cereales integrales y las legumbres. Y eliminar una variedad de alimentos puede hacer que se pierdan nutrientes importantes, como vitaminas, minerales y fibra.

Por tanto, entre los argumentos en contra destacan:

  • Una dieta cetogénica continuada no es lo recomendable y no es saludable ya que restringe el uso de una serie de alimentos que han probado científicamente ser beneficiosos para la salud (cereales integrales y sus derivados, frutas, legumbres y algunas verduras).

  • Las dietas bajas en carbohidratos como la cetogénica no son aptas para todos. Los cardiólogos han advertido contra las versiones de cetogénicas que tienen un alto contenido de grasas saturadas como la carne roja, la mantequilla y el tocino, todas las cuales están relacionadas con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca. 

  • Aunque haya apps para el móvil que te diseñan una dieta keto a partir de cuatro parámetros básicos personales, da igual lo que te diga quien te la quiera vender: antes de seguir una dieta cetogénica, ponte en manos de buenos profesionales que estudien tu caso en concreto. 

  • Si bien es posible incorporar formas más equilibradas de seguir la dieta ceto con verduras de hoja verde, bayas y verduras sin almidón, es un planteamiento "extremadamente rígido y difícil de lograr", tal y como apunta a Insider la dietista Robin Foroutan.

  • Además, a largo plazo, dejar de ingerir cereales integrales, frutas y legumbres, con sus vitaminas y minerales, puede tener un impacto negativo para la salud. Muchos de sus seguidores dicen que genera una sensación de fatiga y malestar bautizada como la 'keto-gripe'.

  • Es posible que para un determinado perfil de personas con un metabolismo X y una mentalidad Y, esta dieta se adapte bien a sus circunstancias y “le funcione”. Pero para la población general, puede ser muy difícil de seguir y tener riesgos. Así lo explica el nutricionista Julio Basulto en un completísimo artículo publicado en su web: “Tanto para la pérdida de peso como para obtener cualquier otro beneficio atribuible a la alimentación, una de las más importantes claves es la adherencia. Toda propuesta que se aleje de un plan de alimentación saludable será difícil de seguir con el paso del tiempo. Y la dieta cetogénica, además de ser muy restrictiva, se aleja de un patrón de dieta sana”.

  • Por eso, tanto la Keto como otras dietas restrictivas también obtuvieron una mala puntuación. Por ejemplo, los profesionales de la nutrición también dieron malas calificaciones a la dieta Dukan, un plan de alimentación con cuatro fases y un conjunto complicado de reglas sobre lo que se puede comer.

Por el contrario, la dieta mediterránea ocupó el primer lugar entre 40 dietas analizadas, que se juzgaron en función de una variedad de factores, incluida la salubridad, la eficacia para perder peso (a corto y largo plazo) y la facilidad de seguimiento de la dieta.

Ese último criterio, la facilidad para seguir la dieta, debería darte una pista de por qué la cetogénica ocupa un lugar tan bajo en la lista. Como dieta extremadamente baja en carbohidratos, la cetogénica puede ayudar a algunas personas a perder peso rápidamente, pero es extremadamente restrictiva y, por lo tanto, difícil de mantener a largo plazo. 

De hecho, "la cetosis que causa es la responsable de muchos de los efectos adversos de este tipo de dietas: dolor de cabeza, mareos, náuseas y vómitos, cansancio, desmineralización ósea, pérdida de masa muscular, mal aliento, hipoglucemia, deshidratación y déficit de micronutrientes", cuenta en El Español la dietista y nutricionista María Carmen Japaz.

Estos síntomas, que a veces se llaman 'gripe cetogénica', "se resuelven en unos pocos días o semanas", aclara la doctora Iva Marques Lopes, miembro de honor de la Academia Española de Nutrición y Dietética y profesora de Nutrición y Bromatología en la Universidad de Zaragoza, en declaraciones a El Mundo. "Asegurar una ingesta adecuada de líquidos y electrolitos puede ayudar a contrarrestar algunos de estos síntomas. Los efectos adversos a largo plazo incluyen esteatosis hepática, hipoproteinemia, cálculos renales y deficiencias de vitaminas y minerales".

Por eso es frecuente que a medio plazo, "la gente que sigue esta dieta tenga que plantéarse tomar algún tipo de suplemento si quiere cubrir la carencia de alguna vitamina o mineral que te aportan algunos de los alimentos excluidos de la dieta keto”, apunta a The Objetive Alex Pérez, dietista-nutricionista del Centro de Atención Primaria Vallcarca-Sant Gervasi (Barcelona).

“Hay casos en los que cuando empiezan una dieta cetogénica estricta se dan unos parámetros que pueden variar según las personas. Está la famosa gripe ceto causada por la falta de minerales durante la transición a la cetosis. O sea, que hay que estar vigilado y controlar los niveles de sodio, magnesio, calcio, vitamina D…”, añade Pablo Ojeda, dietista y colaborador de Salud Sin Bulos.

Junto a estos efectos secundarios a corto plazo, relativamente menores, las personas que siguen la dieta keto o cetogénica tienen mayor riesgo de pancreatitis, síndrome metabólico y diabetes, que otros de los riesgos asociados a esta dieta si se mantiene en el tiempo.

Por todo esto, la dieta Keto tiene que contar con una revisión profesional muy rigurosa, además de partir de un estudio previo del paciente porque llevando a cabo esta práctica se evitará que el organismo tenga déficit de algún nutriente. 

Además de todo lo anterior, "llevar a cabo esta dieta sin supervisión puede ocasionar “problemas en los riñones derivados del alto consumo de alimentos ricos en grasa y proteínas”, añade Marques Lopes.

En cuanto a las contraindicaciones, los nutricionistas recuerdan que determinados grupos de personas pueden sufrir desajustes importantes como aquellos que padecen diabetes tipo 1 y toman insulina o agentes hipoglucemiantes orales (diabetes tipo 2), o si sufren hipoglucemia severa.

La dieta mediterránea, por el contrario, obtuvo las más altas calificaciones como una dieta “baja en carnes rojas, azúcar y grasas saturadas y alta en frutas y verduras, nueces y otros alimentos saludables”, según el informe. A diferencia de la ceto, la dieta mediterránea es bastante flexible y puede adaptarse a diferentes estilos de vida; el objetivo es que las frutas y verduras constituyan la mitad de tu plato, y el resto se divida entre cereales integrales, proteínas magras y una pequeña cantidad de grasa.

En resumen, hay multitud de variables, ventajas e incovenientes que nos hacen dudar sobre los efectos de este tipo de dieta. Ahora bien, si decidimos aventurarnos e iniciar una dieta cetogénica, debemos llevar a cabo una planificación previa. Es necesario tener claro que únicamente conseguiremos optimizar la dieta si nos ponemos en manos de profesionales, si la acotamos en el tiempo y si somos capaces de analizar algunos parámetros dietéticos importantes, como la energía consumida, la cantidad de macronutrientes, el momento de su ingesta, etc.

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