Los Rays al fin como equipo completo en la Serie Mundial

JAKE SEINER
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Los Rays de Tampa Bay celebran tras vencer 6-4 a los Dodgers de Los Ángeles en el segundo juego de la Serie Mundial, el miércoles 21 de octubre de 2020, en Arlington, Texas. (AP Foto/Eric Gay)
Los Rays de Tampa Bay celebran tras vencer 6-4 a los Dodgers de Los Ángeles en el segundo juego de la Serie Mundial, el miércoles 21 de octubre de 2020, en Arlington, Texas. (AP Foto/Eric Gay)

Randy Arozarena era el solista que llevó a los Rays de Tampa Bay a la Serie Mundial. Potentes swings, soltando el bate con desenfado y bailando para celebrar los jonrones. Hacía de todo. La velocidad de sus manos y la fantasía de sus pies bastaron para que el club se alzara con el banderín de la Liga Americana.

Sin embargo, para conquistar el Clásico de Otoño se necesita todo un elenco, ingrediente que Brandon Lowe y el resto de la alineación de los Rays por fin comenzaron a aportar el miércoles en la noche.

Después de que Tampa Bay se apoyara esta postemporada en su notable novato cubano, la ofensiva de los Rays fue más colectiva en la victoria del equipo por 6-4 contra los Dodgers de Los Ángeles para empatar 1-1 el Clásico de Otoño.

Lowe conectó dos jonrones, Joey Wendle impulsó tres carreras y los Rays consiguieron en conjunto 10 hits, su producción más fructífera desde el cierre de la ronda por el comodín contra Toronto el 30 de septiembre.

“Un indicador poco mejor del tipo de equipo que somos”, declaró Wendle. “Simplemente una victoria absoluta, una victoria completa de equipo, cada cual contribuyendo en distintas partes del juego”.

El miércoles, Arozarena, de 25 años, sólo aportó uno de los indiscutibles, pero este otoño se granjeó a los aficionados por batear como Barry Bonds en los encuentros y bailar después como Bruno Mars.

Arozarena anotó 10 carreras e impulsó 10 durante la serie de campeonato de la Liga Americana, es decir contribuyó con 42% de las 57 anotaciones de Tampa Bay. Sus 22 indiscutibles en la campaña empataron la cifra histórica más alta de un novato, la del gran Derek Jeter, de los Yanquis, un sorprendente surgimiento de un jugador con una breve trayectoria de 24 hits en la campaña regular.

Por su parte, el resto de los Rays tuvieron un promedio de bateo combinado de .179 durante la serie divisional y la de campeonato.

Las dificultades de Lowe fueron las más pronunciadas y las más sorprendentes.

En un equipo que opta por un roster flexible y versátil, más que en una ostentosa lista de astros, Lowe es habitualmente la columna vertebral. Pero últimamente no gravitaba.

Lowe, seleccionado al Juego de Estrellas en 2019, se presentó el miércoles con un promedio al bate de .107 en la postemporada. Sólo había remolcado dos carreras, a pesar de que permanecía fijo como número dos en el orden ofensivo del piloto Kevin Cash, cuya confianza manifiesta en él nunca flaqueó.

Lowe rindió frutos en el segundo partido. El bateador izquierdo conectó un jonrón solitario hacia el jardín izquierdo en la primera entrada, y después consiguió un cuadrangular de dos carreras en la quinta. Ambos vuelacercas por banda contraria fueron sus primeros en toda la campaña.

“Sí, fue en verdad gratificante”, declaró Lowe. “Sentí fabuloso recuperarme y contribuir al equipo. Hemos jugado muy bien el último mes, sentí fabuloso regresar y comenzar a hacer cosas de nuevo”.

Los Rays confían que están despertando con el bate.

“Él puede estar apagado un rato, pero puede encenderse como nadie en el béisbol”, afirmó Cash. “Esperemos que esa sea la tendencia que buscamos para continuar avanzando”.