Rayos del Necaxa y Alex Aguinaga, el fútbol que se extraña en la actual y mediocre Liga MX

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Los Rayos del Necaxa marcaron una época en el futbol mexicano en la década de los 90 (Foto: RAMON CAVALLO/AFP via Getty Images)
Los Rayos del Necaxa marcaron una época en el futbol mexicano en la década de los 90 (Foto: RAMON CAVALLO/AFP via Getty Images)

El nivel de la Liga MX es pobre y el sistema tiene un formato mediocre, así lo aseguró recientemente Alex Darío Aguinaga en Fox Sports. El ecuatoriano tiene méritos de sobra para opinar acerca del futbol mexicano. La década de los 90 fue arrebatada por un equipo que no parecía tener la casta de campeón. Los Rayos del Necaxa robaron el foco y marcaron época en el último decenio antes del nuevo siglo.

Hace 30 años, cuando en las filas de los clubes de la liga mexicana eran ocupadas por futbolistas mexicanos en su mayoría, hubo foráneos que no solo aterrizaron para calentar los banquillos, si no lo hicieron para sumar y escribir historia dentro del balompié azteca.

Alex Aguinaga fue pieza clave del club que ganaría los últimos tres títulos de liga que se recuerden de los Rayos del Necaxa. El nacido en Ibarra, Provincia de Imbabura, debutó con el Deportivo Quito de Ecuador en 1984 y comenzó a llamar la atención de quienes se querían hacer de sus servicios. Fue Grupo Televisa quien lo apartó en la Copa América de 1989, ya que el Milán de Italia lo quería pero las Águilas del América se adelantaron: “Llegó Arrigo Sacchi y preguntó por cuántos millones me habían comprado. Le dijeron que por 280 mil dólares. No lo podía creer”, contó Alex para ESPN.

El conjunto del Nido, acostumbrado a tener futbolistas de mayor calidad, tenía las plazas de extranjeros llenas, por lo que El Güero fue prestado al hermano menor y vio acción en el Estadio Azteca, aunque no con los Cremas. Los Electricistas comenzaron una nueva era que sería la mejor en la historia del club. A principios de los años 90, Alex Aguinaga, Ivo Bazay, Alberto García Aspe, Sergio Ratón Zárate; Luis Hernández, Ignacio Ambriz, Ricardo Peláez y compañía se enfundaron los colores de la camiseta rojiblanca para remar a contracorriente y así comenzar un nuevo camino que estaba destinado al descenso. Todo lo contrario al final.

Aún con los torneos largos en pie, el llamado Once Hermanos arropó a Enrique Borja como presidente del club, personaje que cambiaría el destino del mismo. Fue idea de Borja que Manuel Lapuente, campeón con Puebla en el torneo 1989-1990, dirigiera ahora a Necaxa y repitiera el desenlace de ser campeón como lo hizo con los Camoteros.

Los Rayos del Necaxa celebran el título de la CONCACAF Champions Cup en 1999 en Las Vegas, Nevada. Foto: JOHN GURZINSKI/AFP via Getty Images
Los Rayos del Necaxa celebran el título de la CONCACAF Champions Cup en 1999 en Las Vegas, Nevada. Foto: JOHN GURZINSKI/AFP via Getty Images

En la temporada 94-95 Necaxa se ganó el mote del Campeonísimo. La institución que tenía sede en el Estado de México ya había avisado en campañas anteriores que la década le pertenecía aunque nadie daba un peso por ellos. La escuadra de a poco se ganaba la maldición del Ya Merito, pues se quedaba a instancias cercanas de llegar a la final para levantar el título de campeón y no podía hacerlo. Una tras otra.

Luego de 56 años sin trofeos, los Rayos se consagraron campeones de liga ante Cruz Azul en 1995, donde Alex Aguinaga se entendió con Ricardo Peláez para dejar sembrado al guardameta Norberto Scoponi y marcar el primer tanto del juego de vuelta. Quien le hizo segunda fue Ivo Bazay y de media vuelta prendió el esférico que dejó al fondo de la red para dejar el 2-0 final y 3-1 global. Por lo que tras haber obtenido el título de Recopa de la Concacaf en diciembre de 1994, la Copa México de 1995, el torneo de Liga 1994-1995, el laurel de Campeón de Campeones fue dado en automático. Lo ganaron todo.

Necaxa no es conocida por ser una de las instituciones más populares del país, hasta ellos y los periodistas lo sabían. Basta con recordar algunas declaraciones de los protagonistas en la final del Estadio Azteca que le ganaron a la Máquina “el estadio estaba lleno, todo de azul y blanco, de rojo y blanco eran pocos”, recuerda Eduardo Vilches, o el cartel que tiene en su memoria Roberto Sosa, periodista y comentarista “Había un letrero que decía: Somos pocos pero muy contentos.”

Un año después, el bicampeonato llegó en la final ante el Celaya de Emilio Butragueño en 1996. Los noventa minutos finales se jugaron de nueva cuenta en el Coloso de Santa Úrsula, pero esta vez tuvo a los Rayos como locales del inmueble, aunque no lo pareciera por la cantidad de aficionados que tenía el cuadro hidrocálido, apodado así por tener ahora localidad en Aguascalientes.

Los torneos cortos aparecieron como medida para tener una disputa más reñida entre los equipos que se clasificaban a liguilla, por lo que los torneos de temporada en formato ida y vuelta desaparecieron. Fuese como fuese, Necaxa llegó a una final más, esta vez ante el Santos Laguna en el Torneo Invierno 1996, donde la perdieron ante los Guerreros por 4 a 3 en el global. Los Laguneros presumían de tener una plantilla plagada de nombres importantes como Jared Borgetti, Francisco Gabriel de Anda, Gabriel Caballero, Benjamín Galindo, entre otros.

En el Verano 1998 se midieron de nueva cuenta en una final, esta vez ante los Diablos del Toluca y donde fueron víctimas de un par de dobletes marcados por José Saturnino Cardozo y José Manuel Abundis, que dejó las tablas 5 a 2 a favor de los Choriceros.

Tan solo seis meses bastaron para que el Campeonísimo de los 90 peleara por un título más. En el Invierno de 1998, el Guadalajara del Ricardo Tuca Ferreti era favorito ante los ahora dirigidos por Raúl Arias. El resultado benefició a la banda de Alex Aguinaga que para ese entonces estaba conformada por Adolfo Ríos, Sergio Almaguer, Carlos Hermosillo y Eduardo Vilches, quienes eran los más destacados. La travesura del América les costó que tanto Aspe, Zárate y Peláez, fueran requeridos para reforzar al hermano mayor.

Por lo que la década de los 90 culminó con la salida de jugadores importantes del vestuario. El Maestro Aguinaga tiene un espacio como leyenda del club, pues fue pionero del rescate de los Rayos del Necaxa. Ahora el de Ecuador es panelista y analista en Fox Sports junto a Alberto García Aspe y en ocasiones Luis Hernández. Ricardo Peláez es el actual Director Deportivo de las Chivas de Guadalajara, Ignacio Ambriz dirige a los Diablos del Toluca, Nicolás Navarro hasta hace poco era entrenador de porteros del Santos Laguna, mientras que Ivo Bazay fue despedido recientemente del Club Deportes La Serena, conjunto de Chile y el Ratón Zárate actualmente es representante de su hermano menor.

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