Rapaces australianas aprenden a usar el fuego para cazar

El dominio del fuego por parte del ser humano se considera uno de los hitos más importantes en la evolución hacia lo que somos en la actualidad. Su control nos permitió calentarnos, cocinar, alumbrar las oscuras noches, fabricar nuevas herramientas, y por supuesto defendernos e incluso cazar.

Aun así, se necesita inteligencia para comprender cómo funciona esta reacción química, valor para enfrentarse a ella y un entendimiento notable del medio para saber cómo utilizarla en beneficio propio. En los últimos 40 años los biólogos y antropólogos han descubierto infinidad de capacidades fascinantes en animales que son capaces de resolver problemas complejos utilizando todo tipo de herramientas, sin embargo la utilización del fuego parecía ser una línea divisoria entre el comportamiento humano y el del resto de animales.

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Por eso resulta más que interesante el descubrimiento realizado por el investigador australiano Bob Gosford, presentado en las pasadas Conferencias anuales de la Fundación de Investigación de Rapaces, sobre cómo algunas aves, como el milano negro (Milvus migrans) o el halcón marrón (Falco berigora), propagan deliberadamente el fuego durante los abundantes incendios en Australia para cazar más fácilmente.

Gosford es un apasionado de la ornitología y durante los últimos veinte años se ha dedicado a estudiar muchas de las aves que anidan en las vastas extensiones del continente australiano y ha tenido contacto con algunas de las tribus indígenas que mejor las conocen. En estas tribus conoció por primera vez un comportamiento realmente extraño por parte de halcones que cogían entre sus garras palos y escombros en llamas, los transportaban volando durante unos minutos y los terminaban lanzando en zonas alejadas, iniciando así un nuevo incendio.

El sorprendente comportamiento también ha sido confirmado por numerosos bomberos y guardabosques en Australia que señalan a estas rapaces como un peligro potencial para su trabajo puesto que incendios que podrían sofocarse sin mayores dificultades de repente aparecen reavivados en otras zonas que no tenían controladas.

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En su presentación Gosford afirma que esta conducta tiene mucho sentido evolutivo puesto que los incendios proporcionan a muchas especies una importante fuente de alimento. Culebras, serpientes y ranas forman parte de la alimentación de estas rapaces, y ya se había observado en otras ocasiones que ciertos pájaros se situaban frecuentemente en los límites del incendio, justo a los pies del fuego, esperando a que su comida viniera a ellos huyendo del peligro… para terminar cayendo en sus garras.

Parece lógico: ¿Para qué vas a esperar a que ocurra un incendio si puedes propagarlo tú mismo en la zona donde te conviene?  Y sí, tiene lógica y hasta puede parecer fácil para nosotros, pero para un ave es un espectacular salto que requiere mucha inteligencia, adaptación y resolución de un complejo rompecabezas con muchos elementos a tener en cuenta.

Además, estos tipos de aves rapaces acostumbradas a cazar serpientes cuentan con mucha protección en sus patas y garras lo que también les resulta muy útil para no quemarse al recoger estos palos ardiendo.

Los estudios de Gosford sugieren que estos pájaros pueden transportar palos ardiendo hasta lugares situados a 200 o incluso 500 metros del incendio, lo cual explica muchos casos en los que pequeños incendios se saltan sorprendentemente el cortafuegos realizado por los bomberos y guardabosques de la zona, afectando a terrenos sin quemar y propagando incendios que parecían controlados.

Durante las últimas décadas hemos visto cómo el problema de los incendios se ha ido agravando en Australia, ahora sabemos que algunos de ellos podrían estar contando con una ayuda inesperada…

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Referencias y más información:

Bob Gosford “Ornithogenic Fire: Raptors as Propagators of Fire in the Australian Savanna

Stephen Luntz “Australian Raptors May Be Playing With Fire” IFT Science