Ramaphosa y las "promesas vacías" del ANC en Soweto

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"¡Nos va a devolver la electricidad!", grita Sbusiso Mbele, de 14 años, mientras corre hacia el convoy presidencial. Cyril Ramaphosa hace campaña en el barrio pobre sudafricano de Soweto para las municipales, un test para el ANC tras 27 años en el poder y con una popularidad en declive.

En Nomzamo Park no hay electricidad desde hace casi tres años. El robo de cables de cobre y un incendio en una instalación de la compañía pública Eskom en mal estado lo han sumido en la oscuridad.

Cyril Ramaphosa se baja de una berlina de lujo vestido con una chaqueta de cuero amarilla y verde, los colores del partido. Está rodeado de escoltas. A unos pasos de él, un grupo de niños gritan "¡Ramaphosa! ¡ANC!" Minutos antes de la llegada del convoy un miembro del Congreso Nacional Africano les había hecho ensayar.

El 1 de noviembre, los sudafricanos elegirán concejales en más de 250 municipios.

Frente a su casa con tejado de chapa, Fezile Mnqokoyi, de 27 años, espera la visita del jefe del Estado. Quiere mostrarle las heridas que el agua sucia ha provocado en las piernas de su hijo Enzo, de dos años, y recordarle que el partido prometió dar trabajo a los jóvenes.

Su casa huele a parafina. Como la mayoría de los habitantes del barrio sin electricidad, ella usa esta cera derivada del petróleo para cocinar y calentar agua para lavarse. Sabe que es el causante de los ataques de tos de su hijo, pero no le queda más remedio. Y no tiene dinero para pagar los medicamentos para curarlo.

- "¡Amandla!" -

Por eso en cuanto tiene una oportunidad le dice al presidente: "Queremos electricidad, queremos trabajo. Hoy sufrimos, a veces ni siquiera tenemos dinero para la parafina".

El jefe del Estado asiente y promete arreglarlo. Asegura haber pedido a Eskom (en apuros financieros, como la mayoría de las empresas públicas del país) que solucione los problemas de electricidad en Soweto. Acto seguido, se dirige a otra casa.

"El ANC siempre hace promesas, promesas vacías", se queja Fezile Mnqokoyi, que lleva a su hijo en la espalda.

Entra en más casas elegidas de antemano: "Inscríbete", repite, animando a los habitantes a registrarse en el padrón electoral para votar por el ANC.

Siphosethu Sisilana, de 31 años, no se lo cree. En las últimas elecciones no votó porque se negó a hacerlo por el ANC. "Hoy fui a registrarme pero esta vez votaré por otro partido", afirma.

Después de unas horas de puerta a puerta, Cyril Ramaphosa se sube a un camión del partido en un terreno lleno de basura. "¡Amandla!" (Poder), suelta, refiriéndose a la lucha contra el apartheid.

Y pese a la falta de electricidad, el desempleo, las casas y las neveras vacías, la multitud levanta el puño: "¡Viva el ANC!".

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