Rajoy pasa al contraataque y se aficiona a responder a la prensa

’La mujer del César no solo debe serlo, sino parecerlo’. De esta manera respondió Cayo Julio César a las matronas del patriarcado romano cuando le pedían que no se divorciara de su esposa, Pompeya, la que, al parecer, no había cometido acto impuro en Saturnalia aunque todo el mundo lo deba por hecho.

Colocar esta frase en el contexto político actual ayuda a entender el cambio de estrategia tomado por Mariano Rajoy. Y decimos bien Mariano Rajoy, y no el PP. Porque la agenda del presidente reflejaba a principio de mes una estancia prolongada en su Pontevedra natal. Confiaba en que su archiconocido inmovilismo, el mismo con el que vio cómo se fraguaba primero, y fracasaba después, el acuerdo de PSOE y Ciudadanos, le despejara el terreno hacia la investidura por el temor generalizado a unas terceras elecciones.

Pero se topó con que sus contrincantes decidieron copiar su estrategia. Pablo Iglesias lleva semanas escondido salvo contadas apariciones. Y Pedro Sanchez ha guardado un escrupuloso silencio mientras alternaba su asistencia a ‘festivales indies’ con escapadas playeras a Ibiza. Ambos dos consiguieron neutralizar el arma, hasta ahora, infalible de Rajoy.

Así las cosas, durante algunos días parecía que sólo Albert Rivera se estaba remangando la camisa en pos del desbloqueo institucional.

Por eso Rajoy ha decidido pasar a la contra. Sí, han leído ustedes en la misma frase ‘Rajoy’ y 'a la contra’.  Porque ¿cómo se entiende que el presidente del Gobierno haya dado más ruedas de prensa en una semana que en toda la pasada primavera?

De hecho, si piensan en Rajoy en las últimas semanas, a muchos de ustedes les vendrá a la mente la imagen del presidente del Gobierno caminando por Ribadumia. Pero a muchos más les vendrá las del Jefe del Ejecutivo respondiendo preguntas -aunque evidenciando cierto malestar- tras el Comité Ejecutivo de su partido, tras las reuniones bilaterales con Albert Rivera…

Ni siquiera ha habido ni rastro de Rajoy en el Club Náutico de Sanxenxo, del que es socio y en el que solía tomar el aperitivo todos los veranos. Rajoy ha pasado al contraataque.

Esto es porque a la novedosa afición por dar la cara del gallego se ha unido el vacío mediático que han dejado Iglesias y Sánchez. Por eso ha calado tanto la idea de que tener que votar en Navidad es un “disparate” y será culpa del PSOE. Y mientras sus contrincantes sigan guardando silencio, él multiplicará sus apariciones. Incluidos sus tres consejos de ministros de este mes. Busquen en la hemeroteca cuántos se han celebrado en los últimos agostos.