El récord de infecciones en Europa del Este elevan los casos de covid-19 a 250 millones

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Médicos y sanitarios tratan a dos pacientes de coronavirus en el Hospital Clínico de Moscú, el pasado 19 de octubre.  (Photo: Alexander Zemlianichenko via AP)
Médicos y sanitarios tratan a dos pacientes de coronavirus en el Hospital Clínico de Moscú, el pasado 19 de octubre. (Photo: Alexander Zemlianichenko via AP)

250 millones. Se dice pronto, pero es el número de personas infectadas ya por coronavirus en el mundo. Una cifra superada este lunes, que no deja de crecer y que, cuando el planeta aún no se hacía ni eco de lo que pasaba en Wuhan, hubiera parecido un escenario de ciencia ficción.

Cuando el mundo rico comenzaba a respirar, gracias a las salvadoras vacunas logradas en tiempo récord, ha venido una nueva ola desde el este de Europa que es la culpable de que la estadística se dispare, incluso en un contexto que había mejorado respecto a semanas atrás, con la propagación de la variante delta disminuyendo y muchos países reanudando actividades de comercio o turismo vetadas en el último año y medio.

Según los datos recopilados por la agencia Reuters, la media mundial de casos diarios ha descendido en el mundo un 36% en los últimos tres meses, pero el SARS-CoV-2 sigue infectando a 50 millones de personas cada 90 días debido a la variante delta, altamente transmisible. Aporta una comparación muy esclarecedora: se tardó casi un año en registrar los primeros 50 millones de casos de covid-19.

¿Hay que encender todas las señales rojas de peligro? No, coinciden los expertos. Hay que ser prudentes en las relaciones con los demás, hay que impulsar la vacunación (incluyendo al mundo menos desarrollado) y hay que no bajar la guardia. La situación, desde la primavera de 2020, ha mejorado mucho gracias a las vacunas y a la exposición natural, aunque el clima más frío y las próximas reuniones navideñas podrían aumentar los casos.

“Creemos que de aquí a finales de 2022 es el momento en el que conseguimos controlar este virus (…) en el que podemos reducir significativamente las enfermedades graves y las muertes”, declaró a Reuters Maria Van Kerkhove, epidemióloga al frente de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las infecciones siguen aumentando en 55 de los 240 países. Rusia, Ucrania y Grecia presentan niveles récord de casos notificados o cerca de ellos desde que comenzó la pandemia hace dos años, según el análisis de la agencia. En todo el mundo, la semana pasada 56 países de todas las latitudes reportaron un aumento en el número de muertes superior al 10%, añade la OMS.

Europa del Este tiene uno de los porcentajes de vacunación más bajos de la región, lo que explicaría el nivel de contagios tan alto. No obstante, también se están dando subidas importantes en Alemania o Bélgica, con mayor porcentaje de profilaxis. En España, el 80% de las personas están completamente vacunadas -con dos dosis-, mientras que en Francia y Alemania, la inoculación alcanza un 68% y 66% de la población, respectivamente.

La situación se agrava en algunos países de Europa central y oriental, como es el caso de Rusia, donde solo el 32% de las personas estaba vacunada al cierre del mes pasado. Más de la mitad de las nuevas infecciones notificadas en todo el mundo proceden de países del continente europeo, con un millón de nuevas infecciones cada cuatro días aproximadamente.

Unos datos que están llevando a países como Italia o Austria a restringir los accesos y hasta el empleo de personas si no se encuentran vacunadas. Irlanda se está pensando frenar la desescalada y Francia desvelará este martes su radiografía de situación y si toma nuevas medidas para atajar la subida de casos. Y en Países Bajos, donde ya se está apretando de nuevo con las mascarillas y los aforos, vuelven las protestas de los negacionistas o los “defensores de la libertad”, con al menos 50.000 personas en las calles de La Haya protestando contra la reintroducción de la distancia social, los cubrebocas y el refuerzo del pase covid para frenar los contagios, que alcanzaron 11.398 nuevos positivos en las últimas 24 horas.

El director de la OMS para Europa, Hans Kluge, ha afirmado que la región podría registrar medio millón de muertes más en los próximos tres meses. “Debemos cambiar nuestra táctica y pasar de reaccionar ante las oleadas de covid-19 a evitar que se produzcan”, defiende, como primer posicionamiento, en un mundo que parece haberse relajado de más. “Esto es un disparo de advertencia para el mundo”, avisa.

Un punto crítico

Esto ha llevado a Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, a reconocer que la pandemia vuelve a resurgir y a afirmar que estamos en un “punto crítico”. “Veintidós meses desde que se notificaron los primeros casos de covid-19, y casi un año desde que se aprobaron las primeras vacunas, los casos notificados y las muertes están aumentando de nuevo”, afirma.

Es algo que “no debería estar pasando” porque tenemos las herramientas para evitarlo, recrimina. La pandemia no está acabada porque “seguimos perdiendo a más de 50.000 de nuestros hermanos y hermanas cada semana”, añade, frente a quienes ya sólo miran el dato de muertos occidentales y respiran porque se retiran medidas de estímulo a determinadas economías.

Alemania, por ejemplo, registró casi 34.000 casos en las últimas 24 horas, una cifra récord de contagios. Lothar Wieler, del Instituto Robert Koch de Alemania (IRK) -responsable del control y prevención de enfermedades- pronostica un resultado “aterrador” si no se pone la brida ya. “Si no tomamos medidas ahora para contrarrestarlo, esta cuarta ola traerá aún más sufrimiento”, advierte en declaraciones a la BBC.

En Reino Unido, que supera los 37.000 casos diarios, la preocupación se centra en los posibles efectos que tenga la cuarta ola de infecciones: un gran número de muertes y saturación del sistema sanitario. Algunos de esos números ya preocupan, pues en el último día fueron reportadas 165 muertes frente a 126 de hace una semana.

Los aumentos más dramáticos de víctimas mortales se han producido en la última semana en Rusia, donde se registraron más de 8.100 muertes, y en Ucrania, que tuvo 3.800 fallecimientos y un récord de 27.377 nuevos casos en las últimas 24 horas. Ambos países tienen tasas de vacunación muy bajas.

En Rumanía se registró esta semana el mayor número de muertes en 24 horas, con 591, mientras que en Hungría los contagios diarios por covid se duplicaron en la última semana hasta alcanzar los 6.268. En ese país el uso de mascarilla solo es obligatorio en el transporte público y en los hospitales.

Croacia, por su parte, registró el jueves 6.310 nuevos casos, su cifra más alta hasta ahora, mientras que Eslovaquia notificó su segundo mayor número de casos. Además, los contagios checos han vuelto a los niveles registrados desde la primavera boreal.

Italia, con altas tasas de vacunas, ha visto crecer los casos un 16,6% en un a semana y en Portugal los casos han superado el millar por primera vez desde septiembre. España es uno de los pocos países que no ha registrado un aumento de la transmisión, con unos 2.200 casos nuevos por día.

El doctor etíope destaca, por todo ello, que la preocupación en suelo europeo es alta, porque hay posibilidades de vacunar y, aún así, no se está llegando a toda la población. Según este organismo de Naciones Unidas, en las últimas cuatro semanas, Europa ha experimentado un aumento superior al 55% en los nuevos casos de covid. Lo más preocupante el “rápido” aumento de contagios en las personas mayores y el hecho de que el 75% de las muertes son de gente de más de 65 años. Además, el porcentaje de ingresos hospitalarios se ha duplicado además en la última semana.

Efectos desiguales de la vacunación

A pesar de que el número de casos de covid-19 es casi récord, las nuevas muertes se sitúan aproximadamente en la mitad de los niveles máximos de hace un año. Esto refleja los efectos de la vacunación, por muy desigual que siga siendo.

En Europa y Asia Central se han administrado mil millones de dosis, pero la cobertura es muy dispar. Por término medio, el 47% de la población tiene la pauta completa, pero mientras que ocho países han superado ya el 70% de cobertura, en dos la tasa sigue siendo inferior al 10%. En los lugares en los que la aceptación de la vacuna es baja -en muchos países del Báltico, Europa central y oriental, y los Balcanes- las tasas de ingreso hospitalario son elevadas.

Más de la mitad de la población mundial aún no ha recibido una sola dosis de la vacuna de Covid-19, según la web estadística Our World in Data (una iniciativa sustentada por la Universidad de Oxford), cifra que se reduce a menos del 5% en los países de bajos ingresos.

La mejora del acceso a las vacunas figurará en el orden del día de las reuniones del poderoso Foro de Cooperación Económica de Asia Pacífico, cuyo anfitrión virtual será Nueva Zelanda esta semana.

Los miembros de la APEC, entre los que se encuentran Rusia, China y Estados Unidos, se comprometieron en una reunión especial celebrada en junio a ampliar el intercambio y la fabricación de las vacunas de covid-19 y a eliminar las barreras comerciales para los medicamentos.

La Organización Mundial de la Salud y otros grupos de ayuda hicieron el mes pasado un llamamiento a los líderes de las 20 mayores economías del mundo para que financiaran un plan de 23.400 millones de dólares para llevar vacunas, pruebas y medicamentos contra el covid-19 a los países más pobres en los próximos 12 meses.

Tedros reclama a los fabricantes de vacunas que ya tienen la Lista de Uso de Emergencia que den prioridad a una distribución equitativa a través del mecanismo COVAX de la ONU, diseñado a tal efecto, en lugar de dar prioridad “al beneficio de los accionistas”. “Seguimos escuchando excusas sobre por qué los países de bajos ingresos sólo han recibido el 0,4% de las vacunas del mundo. Una de ellas es que los países de bajos ingresos no pueden absorber las vacunas. Eso no es cierto. Con la excepción de unos pocos países frágiles, afectados por conflictos y vulnerables, la mayoría de los países de bajos ingresos están preparados”, señala.

El problema, según explicó, es simplemente que no pueden conseguir las vacunas. Otra excusa de los fabricantes es que los países de bajos ingresos no han hecho pedidos de vacunas. “La mayoría de los países de bajos ingresos dependen de COVAX, que tiene el dinero y los contratos para comprar las vacunas en su nombre. Pero los fabricantes no han cumplido su parte”, precisó el director de la Organización Mundial de la Salud, que indicó que todavía no se sabe cuándo entregarán las vacunas los fabricantes.

Además, indicó que “no deberían ir más vacunas del covud-19 a los países que ya han vacunado a más del 40% de su población, hasta que COVAX tenga las vacunas que necesita para ayudar a otros países a conseguirlo también”, sostuvo. Según Tedros, tampoco deben administrarse más refuerzos, excepto a las personas inmunodeprimidas, aunque es el camino por el que están tirando países como España, con su tercera dosis.

La mayoría de los países con una elevada cobertura vacunal siguen ignorando el llamamiento de la OMS a una moratoria mundial de los refuerzos, en detrimento del personal sanitario y de los grupos vulnerables de los países de bajos ingresos que siguen esperando las primeras dosis.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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