Por qué es mejor no quitar los quistes de una muñeca

Mónica De Haro
·4 min de lectura

Esa pelota que ves en la muñeca es un quiste sinovial o ‘ganglión’, uno de los tumores más frecuentes de la mano. Se Trata de una cápsula llena de líquido, no cancerosa y que, si bien puede aumentar de tamaño, no se propagará a otras partes del cuerpo.

Close-up cyst on the hand
El quiste dorsal es común en los adolescentes y puede 'durar' hasta dos años. Después puede desaparecer de forma espontánea. (Foto: Getty)

El quiste sinovial o ‘ganglión’ es el tumor benigno (no canceroso) más común de los tejidos blandos de la mano y la muñeca. Suele relacionarse con la artrosis u otros problemas de salud articular, pero en realidad es un problema muy común que aparece por múltiples causas.

En principio no debemos alarmarnos ni nos sale un bulto junto a articulaciones o tendones. Es habitual que aparezcan quistes o gangliones entre los 20 y los 40 años por sobrecargas en la zona o movimientos repetitivos.

Suelen afectar a la muñeca (quiste sinovial de muñeca) o al dorso de la la mano y, con menor frecuencia, puede aparecer en los dedos, el pie, el tobillo y en la rodilla.

Si lo viéramos a través de una radiografía parecería un globo sujeto a una varilla. En realidad, corresponde a una hernia de la articulación de la muñeca y está lleno de líquido transparente. Las articulaciones tienen un revestimiento fino que produce un líquido lubricante (el líquido sinovial) para que la articulación se mueva libremente sin fricción.

La mayoría de los quistes ganglionares surgen de un punto de relativa debilidad alrededor de una articulación. En el caso de los ganglios de la muñeca, suele ser el área entre la unión de los ligamentos fuertes de la muñeca. (Foto: Getty)
La mayoría de los quistes ganglionares surgen de un punto de relativa debilidad alrededor de una articulación. En el caso de los ganglios de la muñeca, suele ser el área entre la unión de los ligamentos fuertes de la muñeca. (Foto: Getty)

Aunque la causa de aparición de los gangliones no está nada clara, se cree que se producen por la irritación de membrana sinovial, la cual produciría un exceso de este líquido lubricante. Cuando ese líquido "gotea" o extravasa la articulación, los tejidos blandos reaccionan formando una barrera para detener su propagación. Esta barrera es la pared del ganglio.

La aparición del quiste sinovial también podría estar relacionada con lo que se llama ‘degeneración mucoide’ (cuando el tejido está algo degenerado), con factores relacionados con la producción de ácido hialurónico, por un traumatismo o una caída que provoque un esquince. Y sí, también se relaciona con la hiperlaxitud de la muñeca o con la artrosis.

Ilustración de ganglio dorsal. El tratamiento quirúrgico se presenta como el más curativo, pero es también el responsable de numerosas complicaciones: de cicatrices antiestéticas, neuromas y perdida de movilidad articular. (Foto: Getty)
Ilustración de ganglio dorsal. El tratamiento quirúrgico se presenta como el más curativo, pero es también el responsable de numerosas complicaciones: de cicatrices antiestéticas, neuromas y perdida de movilidad articular. (Foto: Getty)

Hay dos tipos de ganglios alrededor de la muñeca: el dorsal (al que nos estamos refiriendo) y palmar, que se suele asociar más a la artritis de muñeca en personas mayores.

Cómo saber si es una lesión benigna

  • Se ve a simple vista.

  • Puede ser blando o firme.

  • Se mueve si lo tocas.

  • Es pequeño e indoloro.

En la mayoría de los casos, los quistes sinoviales son asintomáticos y no hay preocuparse ya que suelen desaparecer al cabo del tiempo. Los traumatólogos lo definen como un bulto “blando, depresible, no doloroso y no adherente a la piel”. En muchos casos, los quistes simplemente se observan, en especial si no duelen, ya que con frecuencia desaparecen espontáneamente.

Podrían llegar a causar pequeñas molestias si se ‘resecan’, pero solo cuando el quiste comienza a crecer e interfiere con la funcionalidad de la mano, y hay disminución de la fuerza o de la movilidad, es necesario tratarlo. En estos casos, conviene acudir al médico para obtener un diagnóstico certero.

Si lo quitas, hay riesgo de recurrencia

El tratamiento de los quistes sinoviales es conservador siempre y cuando no haya dolor, no repercuta estéticamente y la piel esté aparentemente poco afectada. Se observan pero cada vez de operan menos, como sucede con los que salen en el ovario.

Se puede recurrir a medicamentos antiinflamatorios, a entablillados y puede ‘aspirarse, pero se ha comprobado que después hay dolor persistente, pérdida del movimiento de la muñeca y atrapamiento doloroso de las ramas nerviosas dentro de la cicatriz.

En el caso concreto de los quistes sinoviales en la muñeca, tanto la técnica tradicional abierta como la artroscópica producen buenos resultados. Cuando la piel está afectada, adelgazada y brillante el tratamiento debe de ser quirúrgico. Sin embargo, aunque el tratamiento quirúrgico suele ser exitoso, es posible que reaparezcan los quistes. Por lo que debe valorarse bien si se extirpa o no.

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