El misterio de las orcas que interactúan con los barcos frente a España y Portugal

Podrían ser orcas asesinas, pero aparentemente no lo son. Aunque han dado buenos sustos y causado daños a algunas embarcaciones. Aparecieron en 2020 ante las costas del Océano Atlántico, frente a España y Portugal. Se ha informado de al menos 46 encuentros con ellas este año en aguas portuguesas y han obligado a algunos veleros a ser remolcados para regresar a puerto.

El susto de la primera vez

"La primera interacción nos asustó, pero después nos dimos cuenta y observamos que es una interacción, un juego caro, costoso, te sientes más tranquilo porque sabes que no va a reaccionar y te van a dejar en paz".

El capitán Arthur Napoleao rememora los detalles.

"Venía despacio, se ponía boca arriba, con su hocico contra el timón. Lo giraba un poco para un lado. El bote navegaba y yo no tocaba nada".

"Basta que una hembra tenga este comportamiento frente a una, dos o tres crías para que estas lo vean como una conducta a imitar", explica el presidente de la asociación medioambiental CascaiSea.

Vinieron con el silencio de la pandemia

Comenzaron sus visitas en el verano de 2020, cuando las restricciones por la pandemia dejaron el océano casi libre de embarcaciones a estos cetáceos que se guían por ecolocalización, el sonar de la naturaleza. Al principio se vieron tres jóvenes que interactuaban con los veleros. Luego se identificó a una familia, bautizada como "las gladys". Ahora se tienen registrados 16 ejemplares que van desde el norte de España hasta el sur de Portugal y el estrecho de Gibraltar.

"El ministerio de Medio Ambiente español ha encargado un estudio para decidir lo que se va a hacer", comenta Marina Sequeira, bióloga del Instituto para la Conservación de la Naturaleza y de los Bosques. "De acuerdo con la información que tenemos, aparentemente, algunos animales van a ser marcados".

- ¿Eso es suficiente?

"No será la solución porque no será posible, creo, etiquetar a todos".

Siguiendo a los atunes

Las orcas pueden medir hasta ocho metros de largo y pesar más de cinco toneladas. No hay aún pruebas del motivo de estas interacciones. ¿Están jugando, protegiendo a sus crías, podrían ser agresivas?

Lo que sí se sabe es que estas orcas siguen la migración de atunes que van desde el Atlántico norte hasta el Mediterráneo. Mientras continúa la investigación, algunos biólogos mantienen que si realmente fueran violentas, los delfines junto a los que a veces nadan no se acercarían a ellas.

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