Qué quieren los jóvenes de Europa

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European Youth Event (EYE 2021). (Photo: Christian CREUTZ/PARLAMENTO EUROPEO)
European Youth Event (EYE 2021). (Photo: Christian CREUTZ/PARLAMENTO EUROPEO)

ESTRASBURGO.- Banderitas de la Unión Europea, música por doquier, selfis y, sobre todo, muchos jóvenes con ganas de alzar la voz. El mayor evento juvenil europeo no es Eurovisión, sino el European Youth Event (EYE), que ha tenido lugar este fin de semana en Estrasburgo (Francia) con un formato híbrido on y offline, en el que más de 3.000 jóvenes europeos se han podido ver las caras en la vida real después de un año y medio de conexiones por Zoom.

‘El futuro es nuestro’, dice el lema de esta edición. Y los participantes creen firmemente en ello. O al menos se esfuerzan por lograr que así sea. “Queremos asegurarnos de que los jóvenes participamos, y de que nos tienen en cuenta, en la Conferencia sobre el Futuro de Europa”, explica Eduardo Arechaga, responsable de relaciones internacionales del Consejo de la Juventud de España (CJE), cuando se le pregunta por su presencia estos días en Estrasburgo. “Queremos que nuestra voz llegue y tenga un impacto en el presente y el futuro del continente”, dice.

Esto, que a priori parecen palabras bonitas pero complejas en la práctica, tiene ahora más sentido que nunca por la Conferencia sobre el Futuro de Europa (CoFoE) que se celebra estos meses. A través de foros digitales y presenciales, los ciudadanos de la UE hacen sus propuestas sobre qué rumbo quieren que tome Europa; de ahí se extraerán conclusiones y recomendaciones que se debatirán —y posiblemente aprobarán— en el pleno europeo en la primavera de 2022. “La idea es que nuestras propuestas se puedan recoger y, sobre todo, que sean tenidas en cuenta en la CoFoE”, apunta Andrea González, que está estos días en Estrasburgo como presidenta de la Confederación Estatal de Asociaciones de Estudiantes (CANAE).

Andrea González (Photo: EL HUFFPOST)
Andrea González (Photo: EL HUFFPOST)

La salud mental, “una materia pendiente”

Miriam, de Renovar Europa, asiste por primera vez a una edición del EYE, y el primer día se siente un poco abrumada por la magnitud del evento, que concentra centenares de actividades en dos días. De todos los talleres en los que ha participado, el que más le ha llamado la atención ha sido uno sobre salud mental. Y precisamente estas dos palabras son las que más se han repetido en la Eurocámara.

“Hemos comentado cómo está el tema de la salud mental en los diferentes países, qué tiene que hacer una persona para ir al psicólogo, y si depende de la sanidad privada o pública”, explica Miriam a El HuffPost entre taller y taller. La conclusión, dice, es que “en la mayoría de los sitios, la salud mental es una materia pendiente”. Y España no se libra: “Mucha gente no va al psicólogo porque es muy caro”, apunta la joven. “El problema no es reciente; lo que pasa es que siempre había estado muy invisibilizado, y ahora ha estallado con la pandemia”, apostilla Eduardo Arechaga.

El problema no es reciente; lo que pasa es que ahora ha estallado con la pandemia

Andrea González también ha constatado que una de las principales preocupaciones de los estudiantes tiene que ver con esto. En un informe elaborado por CANAE, el 96% de los estudiantes señaló que la pandemia les ha afectado de una u otra manera en su salud mental y en su bienestar, y una parte de los participantes dijo haber sufrido también molestias físicas, desde dolor de cabeza hasta fatiga ocular, después de un año y medio de clases telemáticas en la educación superior.

Jaume Duch, director general de Comunicación del Parlamento Europeo y ponente en el EYE, propone “poner en marcha la Unión Europea de la salud”, dotando a las instituciones europeas de competencias para determinar unos “principios generales sanitarios” que deben aplicarse a nivel europeo y para “crear planes de financiación que ayuden a generalizar tratamientos”. “Eso sí se puede hacer desde la UE”, recalca.

“Abanderados” de la precariedad

Pero ese no es el único problema de los jóvenes. De hecho, la salud mental pasa a segundo plano cuando lo que está en juego es la misma supervivencia. Laila Serroukh, periodista de 25 años y asistente al EYE, cita la falta de empleo como la mayor preocupación de los jóvenes de su entorno.

Y como los problemas de salud mental están muchas veces ligados al desempleo, la falta de emancipación o el difícil acceso a la vivienda, todo podría resumirse en una palabra: precariedad. “En España somos abanderados en esto”, reconoce Eduardo Arechaga. El 40% de los españoles menores de 25 años está en paro —frente al 18% de la media europea— y en torno al 80% tiene que vivir con sus padres, tasas que sitúan al país a la cabeza de Unión (para mal).

Eduardo Arechaga (Photo: EL HUFFPOST)
Eduardo Arechaga (Photo: EL HUFFPOST)

Allí donde el EYE no llega

España es el segundo país, después de Alemania, que más representantes ha tenido en esta edición del EYE. Pero incluso algunos de los participantes reconocen que el evento es algo elitista, pues o bien te invita una entidad participante o un eurodiputado —y eso conlleva que puedas ausentarte dos días de tu trabajo, y que sepas manejarte medianamente bien en inglés—, o cada cual debe pagarse su viaje y su estancia, en una ciudad que no es precisamente barata.

Por otro lado, “eventos como este son muy desconocidos”, lamenta Andrea González, de CANAE. “Claro que las personas que estamos asociadas nos enteramos, porque nos llega la información, pero estoy segura de que cualquier estudiante que no esté asociado no sabe que esto se está realizando hoy aquí, ni que está siendo representado por nosotros, o incluso que tiene la oportunidad de asociarse en su centro o su comunidad”, admite.

La mayoría de la gente no sabe que esto se está realizando hoy aquí, o que está siendo representada

Laila Serroukh está de acuerdo con su colega. Ella ha asistido precisamente a Estrasburgo para tratar de acercar las instituciones a los jóvenes de minorías y racializados, un colectivo al que pertenece y al que representa como miembro de FEMYSO, el Foro de Organizaciones de Jóvenes y Estudiantes Musulmanes en Europa. “Considero que este sector de la población es el más alejado de las instituciones”, lamenta la joven, que lo achaca a la falta de información, tanto por parte de las instituciones como de los medios o del propio sistema educativo.

Laila Serroukh (Photo: CEDIDA)
Laila Serroukh (Photo: CEDIDA)

Serroukh está encantada de haber podido participar con la delegación española de FEMYSO, invitada por la eurodiputada socialista Iratxe García Pérez, pero ha echado en falta más diversidad entre los centenares de españoles que han estado presentes. “España tiene que aceptar la diversidad como parte de la identidad española”, reclama Serroukh, que pide al país más “autocrítica” en lo que a discriminación de la población musulmana y racializada se refiere. El 96% de los eurodiputados, por cierto, son blancos. He aquí otra materia pendiente.

España tiene que aceptar la diversidad como parte de la identidad española

De diversidad y falta de accesibilidad —aunque de otro tipo— saben también en la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE) y el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI). Sus delegaciones presentes en el EYE han comprobado el esfuerzo de los organizadores del evento para hacerlo accesible a las personas con discapacidad, pero al mismo tiempo reconocen que Europa todavía necesita mejorar.

La delegación de ONCE y CERMI, reunida con Nicholas Smith, comisario europeo de empleo y derechos sociales. (Photo: ONCE COMUNICACIÓN)
La delegación de ONCE y CERMI, reunida con Nicholas Smith, comisario europeo de empleo y derechos sociales. (Photo: ONCE COMUNICACIÓN)

“Todo el mundo se está volcando para que las personas con deficiencias auditivas o visuales puedan participar en las actividades, pero nos hemos encontrado con algunas barreras, sobre todo a la hora de llegar hasta aquí, para acceder al propio Parlamento, guiarnos por el edificio, o incluso para la inscripción en las actividades”, admiten Cristina, Alejandro y Raquel, miembros de estas delegaciones.

ONCE y CERMI explican que a los jóvenes con discapacidad les afectan los mismos problemas que a los que no la tienen, pero con el extra de los obstáculos a los que debe hacer frente una persona con alguna deficiencia. “Hemos venido para velar por que Europa sea más accesible e inclusiva”, señalan. “Nuestro principal objetivo es romper barreras y dar voz a los que no la tienen tanto”, dicen Cristina y Raquel.

La ultraderecha se ‘cuela’ en el evento para acosar a jóvenes racializados

Lamentablemente, no todos piensan como ellas. Al menos una docena de jóvenes vinculados a la extrema derecha francesa de Marine Le Pen se ha dedicado a boicotear deliberadamente algunos de los talleres contra la islamofobia y el racismo organizados dentro del EYE, llegando a acosar a gritos a sus participantes y a subir sus ataques a las redes con el hashtag ‘stop immigration’.

El Parlamento Europeo ya está investigando estos incidentes, según ha comunicado a El HuffPost el Servicio de Prensa del Parlamento Europeo, que anuncia que podrán tomarse medidas. La institución recuerda el contenido del Artículo 2 del Tratado de la Unión Europea: “La Unión se fundamenta en los valores de respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías. Estos valores son comunes a los Estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la no discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres”.

Por su parte, FEMYSO también ha emitido un comunicado denunciando estos ataques. “La retórica dañina utilizada por los líderes de extrema derecha tiene un impacto en la vida de los jóvenes musulmanes”, condenan. La Federación ha agradecido a los organizadores del EYE y al equipo del Parlamento Europeo su “rápida reacción” ante los “numerosos incidentes” racistas e islamófobos que se han producido en la propia sede parlamentaria; sin embargo, algunas personas piensan que la respuesta institucional no ha sido lo suficientemente contundente, y eso les “da mucho que pensar”.

La extrema derecha está encontrando mecanismos para atraer a los jóvenes y propagar sus discursos de odio

“Las instituciones europeas deberían ser más tajantes a la hora de parar el discurso de odio”, critica Fatima Ezzamouri, miembro de la delegación española de FEMYSO. “La presencia de la extrema derecha en las instituciones durante el EYE es una clara muestra de la presencia que tienen en la sociedad, pero si en un marco como el de la UE se permite este discurso, ¿qué nos garantiza que en la sociedad no haya una escalada mayor de violencia hacia colectivos como los musulmanes?”, se pregunta.

Ezzamouri llegó a Estrasburgo cargada de ganas e ilusión, pero reconoce que en este tema no es optimista, y menos después de lo que ha vivido estos días. “La juventud europea no está yendo hacia el progreso que debería, sino al contrario: la extrema derecha está encontrando métodos y mecanismos para atraer a los jóvenes y propagar sus discursos de odio”, advierte. Por desgracia, no todos los jóvenes fueron al EYE con espíritu constructivo.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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