¿Quién dictamina cuándo abuchear a un político es violento o no?

Felipe González entró en la Universidad Autónoma para participar en un ciclo de conferencias cuando su acto fue dinamitado por un grupo de estudiantes quienes profirieron todo tipo de gritos y soflamas contra el socialista. La prensa, entre ella el diario ‘ABC’ le dedicó varios artículos, la portada e incluso un editorial. Pero en todo momento catalogó a quienes protestaban como “universitarios” a secas. No nos referimos a lo sucedido ayer en Madrid sino a lo que ocurrió en la capital el 25 de marzo de 1993.

Si nos refiriéramos a los actos de ayer habría que cambiar “universitarios” por “violentos”, que ha sido uno de los calificativos más empleado en las últimas horas para definir a las decenas de estudiantes que impidieron que el ya exsecretario general del PSOE participara en la conferencia 'Sociedad Civil, España y Europa. El futuro no es lo que era’ junto al presidente ejecutivo de Prisa, Juan Luis Cebrián.

La convocatoria de esta concentración había sido organizada por la Federación Estudiantil Libertaria, de tinte anticapitalista, cuyo lema es 'Organizar, luchar, construir. Una educación libre en una sociedad sin clases’. Y desde primera hora de la mañana, varios jóvenes intentaron entrar en el aula donde estaba previsto que tuviera lugar la charla sin éxito, ya que varios miembros de seguridad se lo impidieron. Poco después, uno de los manifestantes ha leído un comunicado en el que ha calificado a González de “asesino”, de “destruir el PSOE”, “ser la punta de lanza del trabajo precario” y de meter a España en la OTAN. Además, le han acusado de “preparar el golpe de Estado contra Pedro Sánchez”.

La actitud de quienes protestaron ayer es reprobable. Pero de la misma manera que fue la quienes lo hicieron ende 1993. ¿Qué ha cambiado de 1993 a ahora? ¿Por qué los medios son menos benévolos con las protestas estudiantiles? o ¿por qué los medios defienden ahora a un Felipe González más escorado a la derecha que entonces? Las preguntas son muchas.