Qué son las baterías sin cobalto que pueden bajar el precio de los eléctricos en un 33%

Tecnología y redes
·2 min de lectura

Los coches eléctricos tienen, en 2021, un gran problema: son muy caros respecto a los de gasolina. Y además, no son una gran inversión, ya que su valor se pierde rápidamente porque los coches nuevos tienen mejor tecnología y mejor autonomía año a año, haciendo que los antiguos se queden obsoletos. Pero el precio de los vehículos enchufables va a descender en los próximos meses gracias, paradójicamente, a una tecnología que se cría superada: las baterías sin cobalto.

Las celdas de las baterías sin cobalto o baterías de litio ferrofosfato (LFP) son ligeramente menos densas energéticamente que las NCA (níquel-cobalto-aluminio) que tradicionalmente emplean empresas como Tesla para sus coches eléctricos. Sin embargo, su ventaja radica en que son más baratas, más sencillas de empaquetar y no requieren el empleo de materiales escasos y caros como el cobalto o el níquel.

Qué son las baterías sin cobalto que pueden bajar el precio de los eléctricos en un 33%
Qué son las baterías sin cobalto que pueden bajar el precio de los eléctricos en un 33%

Tal y como señala la web Hibridos y Eléctricos, los cátodos de LFP están compuestos de hierro, fosfato, oxígeno y, a veces, una parte de manganeso. Además precisan sales de litio, separadores de polímeros, ánodos de grafito, colectores de corriente de cobre y aluminio y una carcasa de aluminio. Todos estos materiales son abundantes en la naturaleza, y la mayoría se extraen extensamente (o se sintetizan) a volúmenes relativamente altos en comparación con las necesidades actuales y futuras de los vehículos eléctricos.

¿Cuál será el primer coche que vuelva a utilizar esta tecnología? Puede que el primero sea el nuevo Renault 5, un modelo que lejos de ubicarse dentro de una gama eléctrica premium, como han hecho otros fabricantes, busca pelear por un mercado de vehículos eléctricos urbanos, utilitarios, que compiten por reinar en la ciudad y que, antes de las ayudas rondan los 20.000 euros de precio de tarifa.

A pesar del gran progreso tecnológico en los últimos años, el principal hándicap de las baterías LFP radica en su menor densidad energética en relación con las baterías de litio convencionales con cátodos NMC (níquel, manganeso y cobalto). En este contexto, una batería LFP lista para ser instalada en un vehículo eléctrico es más pesada pero también más barata. Pero las baterías LFP también tienen otras ventajas. No contienen cobalto, una de las razones por las que son más baratas que las baterías de iones de litio, y son más estables y también más resistentes a la “fuga térmica” en caso de accidente.

Por sus desventajas, las baterías de litio-ferrofosfato (LFP- LiFePO4) no se emplean habitualmente en la industria del automóvil de manera que su uso se ha limitado a algunos vehículos de gran tamaño, ya que su coste es significativamente inferior. También ofrece menor rendimiento en climas fríos.

Más noticias que te pueden interesar:

VIDEO | Los pasajeros de un avión graban el incendio de uno de los motores en pleno vuelo