Lo que debes saber de los tumores benignos en el útero antes de quedarte embarazada

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Los tumores o fibromas uterinos son masas anormales de tejido muscular liso que se localizan en y alrededor del útero y ocasionalmente en el cuello uterino. Este desarrollo anómalo produce una serie de síntomas que incomodan a la mujer. De tal forma, requerirán tratamiento médico o quirúrgico en función de su intensidad. (Foto: Getty)
Los tumores o fibromas uterinos son masas anormales de tejido muscular liso que se localizan en y alrededor del útero y ocasionalmente en el cuello uterino. Este desarrollo anómalo produce una serie de síntomas que incomodan a la mujer. De tal forma, requerirán tratamiento médico o quirúrgico en función de su intensidad. (Foto: Getty)

Los fibromas son tumores musculares que crecen en las paredes del útero (matriz). También llamados leiomioma o simplemente "miomas", pueden crecer como un tumor individual o puede haber varios en el útero. Casi siempre son benignos y no producen síntomas, por eso la mayoría de mujeres desconocen su existencia hasta que una prueba médica confirma que están ahí.

Estos tumores no cancerígenos son más frecuentes en mujeres de 30 a 50 años de edad, aunque pueden presentarse en mujeres de cualquier edad. De hecho, alrededor del 20 al 80 por ciento de los fibromas se desarrollan antes de cumplir los 50 años (después de la menopausia, los fibromas se reducen en tamaño).

No todas las mujeres con fibromas tienen síntomas. Para detectarlos se suele realizar una ecografía con solución salina, un procedimiento ginecológico que detecta fibromas o quistes en el útero. Saber su localización exacta ayuda a valorar su importancia y prever las consecuencias que pudieran tener.

"Muchos miomas uterinos no presentan sintomatología alguna. Sin embargo, aproximadamente un tercio de las pacientes que son diagnosticadas de mioma uterino, presentan una masa abdominal, una hemorragia uterina anormal, dolor en la pelvis o en el abdomen bajo, síntomas compresivos de órganos vecinos, lumbalgia o síntomas urinarios", cuenta el doctor José Ángel Míguez Milio, especialista en Ginecología y Obstetricia de la Clínica Universidad de Navarra (CUN).

Como sabes, los chequeos rutinarios son vitales pues ayudan a prevenir que una patología leve acabe convirtiéndose en un problema grave de salud. Este es el caso de los tumores benignos sólidos que se desarrollan en la pared del útero a modo de capas. En ocasiones, pueden necesitar tratamientos específicos o intervención quirúrgica para paliar los síntomas que provocan.

Por lo general, si los fibromas están fuera del útero no suelen ser tan peligrosos ni interferir a la hora de concebir un bebé.

Sin embargo, a veces, los fibromas pueden cambiar con el tiempo, encoger o aumentar de tamaño o de número. Al crecer, dejan de ser pasivos, y pueden llegar a causar síntomas muy diferentes desde sangrado abundante a un dolor tan intenso que te lleve directamente a urgencias. Y es la degeneración de los fibromas puede llegar a causar complicaciones de salud graves.

Cuando el tamaño del tumor benigno aumenta de manera considerable, puede comprimir los órganos vecinos. De tal forma que si los fibromas son muy grandes pueden provocar el agrandamiento del abdomen, ejercer presión en la vejiga y provocar micción frecuente, o en el recto, y provocar presión rectal.

Además, al multiplicarse pueden volverse problemáticos y causar complicaciones en ciertas situaciones, por ejemplo, impidiendo el desarrollo normal de un embarazo al sabotear las pruebas necesarias. En algunos casos, los fibromas son tan grandes que no se puede distinguir del bebé, por lo que los datos de las pruebas habituales no son concluyentes. Esto puede llevar a realizar procedimientos delicados como la amniocentesis y causar un aborto espontáneo, según un testimonio publicado en Insider con el que se pone de manifiesto la importancia de que más personas sepan sobre sus fibromas.

"Tuve un aborto espontáneo a las 17 semanas de embarazo causado por mis fibromas. Hubiera deseado haber sabido algo sobre ellos antes de quedar embarazada", cuenta la protagonista. "Si bien mi historia terminó trágicamente, la mayoría de los embarazos que involucran fibromas no resultan en pérdidas. Me pregunto si hubiera decidido continuar con el embarazo de haber tenido más información sobre cómo podrían afectar el desarrollo de mi bebé. Tal vez no, pero el conocimiento y la oportunidad de tomar estas decisiones son piezas vitales del autocuidado y por eso he compartido mi historia, para que nadie aborde este tipo de problemas de forma pasiva".

En efecto, conocer la existencia de estos tumores y su alcance puede evitar consecuencias graves. Existen muchas formas de determinar la peligrosidad de los fibromas: examen pélvico, ultrasonido, resonancia magnética, ecografía con infusión salina, histeroscopia o biopsia endometrial. Y así, además de prevenir problemas en un futuro, los especialistas podrán controlar los síntomas y evitar que causen hemorragia uterina excesiva, dolor, sensación de presión, infertilidad, aborto y parto prematuro.

El tratamiento puede incluir pastillas anticonceptivas, dispositivos intrauterinos, ácido tranexámico, analgésicos, inyecciones de hormonoterapia… Sin embargo es frecuente que cuando la terapia se interrumpa, los fibromas vuelvan a crecer.

Además, este tratamiento presenta efectos secundarios similares a los que aparecen cuando la mujer alcanza la menopausia, tales como sofocos, sudoraciones, sequedad vaginal, cambios de humor y en algunas ocasiones, pérdida de masa ósea.

Por eso, si los dolores persisten y afectan a las relaciones sexuales (dispareunia), o causan otras molestias como pesadez, micciones constantes e, incluso, la dilatación de la vía urinaria o consecuencias más serias, se aconseja la cirugía.

Pueden emplearse distintas técnicas para el tratamiento quirúrgico de los fibromas según su localización, sintomatología, tamaño y deseos de preservar fertilidad o menstruación. Según nos explican desde la Unidad de la Mujer del Hospital Ruber Internacional de Madrid, para extirpar un fibroma se puede realizar una:

  • Histeroscopia: para eliminar los miomas que crecen dentro del útero.

  • Embolización de las arterias uterinas, para detener el riego sanguíneo al mioma y que este encoja y muera.

  • Miomectomía, la cirugía de extirpación de los miomas.

  • Histerectomía, la cirugía de extirpación del útero indicada para aquellas mujeres que no quieran ser madres o que ya hayan visto cumplido este deseo.

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