¿Qué pasa con Gibraltar? Ahora que sí es importante, nadie habla de ello

El Peñón de Gibraltar, visto desde la cercana localidad española de La Línea de la Concepción el 16 de octubre de 2018

Gibraltar ha ocupado en verano cientos de portadas, decenas de telediarios y docenas de artículos de opinión. No este verano, que es cuando realmente se juegan los cuartos, sino en años anteriores. Especialmente intensos fueron los últimos estíos con Rajoy como presidente del Gobierno. Era llegar agosto, y Gibraltar aparecía como un amor de verano del que solo nos acordamos unos días al año. ¿Por qué? Porque al Gobierno del PP le interesaba tapar otras historias y Gibraltar era la mejor cortina de huno posible.

Como en agosto de 2015, cuando se conoció que el por aquel entonces ya imputado exministro Rodrigo Rato consiguió un hueco en la agenda del por aquel entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. Concretamente el 29 de julio de aquel año. Díaz, al descubrirse el pastel, aseguró que recibió a Rato con la condición de que no hablaran de su situación procesal. Pero Rato aseguró que sí que hablaron de su caso. [Hablamos] "de todo lo que me está pasando. Le conté mi versión. Ni yo le pedí nada ni él se ofreció a realizar ninguna gestión".

En la segunda semana de agosto de 2013, el PP elevó a cuestión de Estado el hecho de que las autoridades del Peñón lanzaran bloques de hormigón al mar. ¿Por qué? A escasos días de las comparecencias de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, y de sus predecesores en el cargo, Javier Arenas y Francisco Álvarez Cascos, por el caso Bárcenas. Una cortina de humo que reconoció Ecologistas en Acción al denunciar la utilización de una 'práctica habitual en el litoral peninsular' como arma arrojadiza.

En 2012 el problema era la crisis. La prima de riesgo campaba a sus anches con niveles absolutamente insostenibles, muy por encima de 500. Y el número de parados rozaba los 7 millones. Pero el PP ordenó desempolvar Gibraltar inventándose un cruce de acusaciones entre representantas nacionales y del Peñón para que el patriotismo y la bandera de España ondearan en todos los informativos a cambio de unos días de relax para intentar calmar la Economía.

En todos esos casos se habló de Gibraltar por encima de nuestras posibilidades. ¿Y ahora que viene lo gordo con Brexit duro, nadie habla de Gibraltar? Porque no hay más que pasearse un poco por la zona del Peñón para ver cómo se están poniendo en práctica los planes de contingencia ante una eventual salida brusca de Reino Unido del club de los 28. El Brexit duro amenaza a los gibraltareños que carecen de industria manufactureraagrícola o pesquera así que los bienes perecederos que transitan la Unión Europea estarían sujetos a un régimen diferente a partir de noviembre.

El desplome de la libra tras el nombramiento de Boris Johnson como primer ministro británico tampoco ayuda porque ha dejado en una situación delicada a los trabajadores españoles en Gibraltar que han visto menguados sus sueldos en un 30%. Cientos de euros cada mes.

Hay empresas que llevaban años contratando empleados españoles que cada día cruzan la verja y ahora les han propuesto firmar contratos de 11 meses para salvaguardarse de cualquier situación que pueda provocar el Brexit

La fuga de empresas es real. Y en La Línea, el territorio español más cercano al Peñón se lo pueden permitir al presentar una de las tasas de paro más altas del país. Pero no, este año no interesa a nadie hablar de Gibraltar.