¿Qué narices hace Angela Merkel apoyando a Donald Trump en su expulsión de Twitter?

Carme Chaparro
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¿A qué vienen esos escrúpulos de Angela Merkel con Donald Trump? ¿A qué vine criticar su expulsión de Twitter?

Doña Merkel, es la máxima autoridad de un país en el que está prohibido por la Constitución cualquier símbolo nazi. La esvástica, el saludo hitleriano, el himno del partido nazi o cualquier elemento nacionalsocialista -incluso negar el Holocausto- está castigado con penas que pueden ir desde una multa hasta los cinco años de cárcel.

Es ilegal cualquier simbología del partido que promovió la superioridad de una raza frente al resto.

¿No hacen lo mismo los Proud Boys que asaltaron el Capitolio de Estados Unidos? Son el orgullo supremacista del hombre blanco, que en los últimos meses ha atacado a mujeres, latinos, negros e incluso los indígenas americanos de los que tan orgulloso lucen capas de piel y cuernos.

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¿No han demostrado los hechos lo peligroso que es que un mandatario aliente a la violencia y la conspiranoia desde las redes sociales?

Dice Merkel que el derecho a la libertad de opinión es fundamental. Pero, ¿hasta dónde? Una sociedad tolerante acabará siempre destruída por los intolerantes. Es la paradoja de Popper. Si como sociedad somos tolerantes con todo, no tenemos futuro; al tolerar a los intolerantes ellos conseguirán escalar y hacerse con el poder.

Es paradójico, pero ser tolerantes implica no tolerar una sola cosa: la intolerancia.

¿Quién debe decidirlo?

¿Twitter o la ley?

En Alemania es la ley. Pero la ley exige tiempo y consensos. ¿Podemos correr el riesgo? ¿Tenemos, tiene Estados Unidos, ese tiempo y ese consenso? ¿O acabará destruída antes de que los políticos puedan hacer algo?