¿Qué mujer no ha visto un pene no solicitado?

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¿Qué mujer no ha visto un pene no solicitado?

Mi primera vez fue con catorce años. Volvía a casa del instituto con un par de compañeras. Había un coche aparcado en la acera. "¿Chicas, por favor, sabéis dónde está esta calle?". Parecía un tipo normal con una pregunta normal. Nos acercamos a la ventanilla. Pero, claro, no era un tipo normal. Tenía el pene en las manos y se estaba masturbando. Resopló como un cerdo, con un gemido de placer sudoroso. 

Tener catorce años en la década de los ochenta no tiene nada que ver a lo que significa tener catorce años ahora. Ni siquiera con los diez de ahora. Aún recuerdo el asco que sentimos, la conmoción y el sobresalto. Durante semanas nos dio miedo volver a pasar por el mismo sitio, una larguísima acera desierta de cientos de metros en la que sólo había coches aparcados a un lado y un enorme muro al otro. Pero era el único camino a clase. 

Hubo más. Más cabrones exhibicionistas con derecho a mostrar sus genitales por la calle, masturbándose, ante un grupo de niñas.

Hoy le hubiera dicho "vaya mierda, colega". Y me hubiera reído de él mientras le grababa un video para subirlo a las redes sociales con su cara bien visible.

Hoy, claro, con 48 años y mucha vida a la espalda. 

Pero entonces, eran otros tiempos yo era una cría. 

Entonces, además, no era delito.

Y no ha sido delito durante todo este tiempo. 

Hasta hoy. 

Porque si un hombre saca su pene por la calle y se masturba delante tuyo, o de tu madre o de tu hija, no está penado como acoso. 

Desde ahora, sí. 

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Algunos hombres se extrañan. ¿De verdad pasa eso? ¿De verdad a las mujeres os pasa eso? Será una excepción, ¿no? 

Pues no. 

A casi todas mis amigas les ha pasado alguna vez. Y no es precisamente porque el exhibicionista masturbador tenga el don de la ubicuidad. Es porque hay muchos. Y porque las mujeres callamos. Aceleras el paso, miras a otro lado e intentas olvidar. Pero estos cabrones siguen poniéndose en parques o colegios, masturbándose delante de mujeres, o de niñas pequeñas. 

La pregunta no es a cuántas mujeres les ha pasado, sino a cuántas mujeres no les ha pasado

Ahora, además, envían sus penes a través de mensajes privados en las redes sociales. Y sigue sin pasar nada, porque mucha gente sigue pensando que qué importa, total, una tontería, qué mal hacen. Un salido más, dejadlo estar. 

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