¿Qué hace feliz a un delfín en cautividad?

José de Toledo

Recientemente se han publicado los resultados de un estudio bastante curioso. En un delfinario francés –en realidad, un parque temático que cuenta con un amplio acuario donde mantienen, entre otros animales, a delfines– han tratado de determinar qué hace feliz a un delfín en cautividad.

La intención del artículo, aunque no se expresa de manera explícita, es demostrar que los delfines criados en cautividad muestran comportamientos propios de su situación, y que son “felices” con la vida que llevan.

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Delfín en cautividad en el zoo Marineland de Francia. REUTERS/Eric Gaillard/File Photo
Delfín en cautividad en el zoo Marineland de Francia. REUTERS/Eric Gaillard/File Photo

Qué es lo que muestran los datos

Los animales mostraban claramente una predisposición a las interacciones con sus cuidadores o entrenadores. No caben muchas dudas, especialmente porque el experimento contaba con un diseño cuidado.

Vamos a explicarlo. Para determinar qué actividades e interacciones resultaban agradables para los delfines, los investigadores crearon tres situaciones. La primera de ella era la llegada de los entrenadores. La segunda proporcionaba “juguetes” a los delfines evitando la interacción con humanos. La tercera, que servía como control, dejaba a los cetáceos tranquilos.

En cada escenario se medían respuesta comportamentales. Esencialmente se fijaban en la actitud de espera de los delfines: cuánto tiempo pasaban cerca de la superficie del agua, y cómo se orientaban respecto al lugar habitual de entrada de los entrenadores. También se medía el tiempo que permanecían en el borde de las piscinas.

Como ya hemos comentado, los delfines se mostraban “más felices” cuando interaccionaban con sus entrenadores y jugaban con ellos. De hecho, en estas situaciones se mostraban más a gusto que en las otras dos, entre las que no había grandes diferencias.

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Los investigadores remarcan, como no podía ser de otra forma, que estos resultados sólo sirven para explicar lo que ocurre con los delfines criados en cautividad. Que, al igual que ocurre con otros animales de zoológicos, su comportamiento se ve modificado. Es decir, que los delfines criados en cautividad son felices interaccionando con sus cuidadores, pero los delfines nacidos en libertad no lo serían, aunque pasasen a vivir en un delfinario.

El estudio, y sus resultados, parecen bastante lógicos. Y también parecen apoyar la idea de que el bienestar de los animales, entendido como su estado de salud y “felicidad”, no se ve afectado por vivir en delfinarios. Aunque, tal vez, convendría definir el concepto de felicidad y cómo se aplica a un delfín, cosa que no se hace – no de manera explícita – en el artículo.

Me enteré leyendo aquí.