¿Qué buscáis, que mueran nuestros hijos a la puerta del colegio?

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El egoísmo de no caminar veinte metros. Vas al gimnasio y te machacas a sentadillas para tener el culo duro y después quieres aparcar en la puerta del colegio de tus hijos, no vayas a herniarte si te toca dar cien pasos más hasta el coche. 

Y lo haces así, a lo chulo, atravesando tu cochazo en la acera y obligando a los niños a bajar a la calzada para seguir caminando, y poniendo así en riesgo sus vidas. 

Irónicamente, junto a una señal que te advierte que tengas cuidado, que estás a las puertas de un colegio. 

Pero a ti te la suda.

Un coche atravesado en la acera a las puertas de un colegio de Madrid, obligando a los niños a bajar a la calzada.
Un coche atravesado en la acera a las puertas de un colegio de Madrid, obligando a los niños a bajar a la calzada.

Te la suda mucho. Te da igual que madres con carritos de bebés tengan miedo cada vez que pasan por allí. O que niños y padres sean incapaces de ver más allá del obstáculo que has plantificado allí con tus santos cojones porque no hay nada más importante que tu comodidad y nadie puede obligarte a caminar 20 ó 30 ó 40 metros más hasta el tramo de calle donde sí tienes lugar para aparcar de manera segura.

También te la suda a ti, que te atraviesas en el vado que hay justo enfrente. Así que a los cientos de niños del colegio no les sirve tampoco cruzar a la otra acera, porque cada tarde las dos están bloqueadas.

 

Un coche atravesado en una acera frente a un colegio de Madrid, poniendo en peligro a cientos de escolares.
Un coche atravesado en una acera frente a un colegio de Madrid, poniendo en peligro a cientos de escolares.

Mira, por si no reconoces tu coche, aquí tienes un detallito cristiano que llevas colgado en el retrovisor. No sé qué pensaría Dios de verte poner en peligro así la vida de las niñas y niños. Porque, además, estacionas al final de una calle en cuesta, con lo que la inercia hace que los vehículos circulen a mayor velocidad. 

Detalle de un  vehículo bloqueando una acera frente a un colegio de Madrid.
Detalle de un vehículo bloqueando una acera frente a un colegio de Madrid.

El otro día hablé con uno de vosotros. ¿No te das cuenta de que estás obligando a los niños a bajar a la calzada? Estás a las puertas de un colegio. Me miraste con desprecio como si estuviera loca. Por favor, aparca más arriba, bien, dejando espacio para que pasemos por la acera.

- ¿Te crees que voy a ir hasta allí arriba? -me escupiste.

Allí arriba es un tramo de calle de unos treinta metros en el que se puede aparcar sin problemas. Donde aparcamos todos. 

Lo dijiste con tu hijo junto a ti, un chico de unos doce años, que lo que está aprendiendo con tu ejemplo es a ser un déspota y a que sus deseos y su comodidad están por encima de todo.

Por cierto, esta semana una niña de seis años ha muerto atropellada frente a un colegio en Madrid, y otras dos niñas están en estado grave.

Un coche más atravesado en la acera a las puertas de un colegio de Madrid.
Un coche más atravesado en la acera a las puertas de un colegio de Madrid.

Pero a ti te seguirá dando igual. Seguirás machacándote los glúteos en el gimnasio pero que no te hablen de subir una pequeña cuesta para aparcar tu coche con seguridad frene a un colegio. Seguirás haciendo lo que te de le gana, despreciando al resto de seres humanos, incluidos niños como los tuyos, quizá compañeros de clase, a los que estás poniendo en peligro. 

Porque a ti nadie te dice lo que tienes que hacer. Faltaría más. La calle es tuya. 

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