Putin alerta del "decenio más peligroso" para la humanidad y exige un nuevo orden mundial

Putin firma un decreto en su despacho (Photo: ALEXEI BABUSHKIN via Getty Images)
Putin firma un decreto en su despacho (Photo: ALEXEI BABUSHKIN via Getty Images)

Putin firma un decreto en su despacho (Photo: ALEXEI BABUSHKIN via Getty Images)

Una nueva amenaza de Putin, esta vez con periodo marcado. Si ayer hablaba de un “riesgo muy alto” de conflicto mundial, este jueves ha ido más allá, hasta alertar de que la humanidad afronta “el decenio más peligroso e impredecible” desde la Segunda Guerra Mundial. Y en una larga intervención también ha exigido cambios en el orden mundial, aunque asegura que Rusia no pretende ser “potencia hegemónica”... mientras se agarra, otra vez, a la retórica nuclear.

“El mundo se encuentra en un punto de inflexión histórico, le espera el decenio más peligroso e impredecible desde los tiempos de la Segunda Guerra Mundial”, ha apuntado el presidente ruso al intervenir en la XIX sesión plenaria del club de debate Valdái.

Aunque descarta cualquier ataque nuclear contra Ucrania u Occidente, no ha evitado jugar ese comodín de la amenaza, advirtiendo de que mientras existan estas armas nucleares existirá la posibilidad de usarlas. Una declaración que llega mientras su ejército lleva a cabo maniobras de sus fuerzas nucleares estratégicas. Eso sí, añade que “nosotros nunca hemos hablado directamente sobre el posible empleo por parte de Rusia de armamento nuclear. Solo respondimos a las declaraciones realizadas por los líderes de los países occidentales”.

“Rusia solo utilizará armas de destrucción masiva, armas nucleares, para la defensa de su soberanía, integridad territorial y para garantizar la seguridad del pueblo ruso”, ha añadido llamando al mundo a que revise su doctrina de disuasión nuclear del país que él mismo aprobó en junio de 2020 y que no contempla un ataque preventivo.

Rusia es una civilización independiente y única, que nunca se ha considerado ni se considera enemiga de Occidente

Pero más allá de la guerra, el todopoderoso jefe del Kremlin ha mirado a Occidente. Siempre retador, ha ido contra lo que considera ‘mundo unipolar’ y que ha llegado a su fin. “El que siembra viento, cosecha tempestades”, ha añadido. Por ello, cree que los países occidentales deben empezar a hablar “en condición de igualdad sobre un futuro común” con el resto del mundo. “Y cuanto antes lo hagan, mejor”, aseveró.

Eso sí, en ese nuevo orden mundial que exige, Rusia no quiere ocupar el rol de “potencia hegemónica”, ha apuntado, sino que busca mantenerse como “una civilización independiente y única, que nunca se ha considerado ni se considera enemiga de Occidente”. Tampoco está “desafiando a las élites occidentales”, ha matizado de inmediato.

Para Putin, ramas de la xenofobia, como la americanofobia, la francofobia, la anglofobia o la germanofobia son idénticas a la rusofobia o el antisemitismo”, ha expuesto ante su audiencia. En ese tono más conciliador aseguró que “Rusia no propone reemplazar la unipolaridad con la bipolaridad, la tripolaridad”.

“Sustituir el dominio de Occidente por el dominio del Este, Norte o Sur conduciría inevitablemente a un nuevo callejón sin salida”. “Posiblemente, hay que pensar en que la estructura de la ONU y el Consejo de Seguridad reflejen mejor la diversidad de las regiones del mundo”, ha argumentado a continuación, en una perspectiva internacionalista que le ha llevado a mirar a “países de Asia, África, América Latina de los que “mañana” se dependerá mucho más.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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