Puerto Iguazú, la ciudad argentina a mitad de precio para brasileños y paraguayos

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La crisis económica argentina afecta gravemente a la población del país sudamericano. Pero en las zonas de frontera, la devaluación del peso se ha vuelto un imán para los ciudadanos de Estados vecinos, lo que a su vez tiene un impacto sobre la economía local. Es algo que se ve de forma palpable en Puerto Iguazú, en la provincia de Misiones, vecina del sur de Brasil y Paraguay.

En los últimos dos años, el valor del dólar en Argentina casi se duplicó, y en los últimos cinco se multiplicó por más de seis. En la zona de Puerto Iguazú, ese tipo de vaivenes cambiarios, en los que las monedas de uno u otro lado ganan valor respecto a las otras (en este caso, el real brasileño y el guaraní paraguayo frente al peso argentino), hacen que el consumo se focalice donde es más barato comprar.

En la triple frontera, las ciudades hermanadas de Puerto Iguazú, Foz do Iguaçu (Brasil) y Ciudad del Este (Paraguay), generan un caso particular de retroalimentación económica, además de compartir costumbres e idiosincrasia. Debido a la actual diferencia cambiaria, que permite que todos los productos alimenticios, servicios turísticos y combustibles tengan un costo al menos del 50 por ciento más barato para brasileños y paraguayos, hoy los habitantes de Foz do Iguaçu y de Ciudad del Este se abastecen de Puerto Iguazú, ciudad conocida en el mundo por albergar a las Cataratas del Iguazú, una de las siete Maravillas Naturales del Mundo.

Esta diferencia cambiaria provoca largas esperas en la zona de frontera, tanto para el ingreso como el egreso de extranjeros, en las estaciones de servicio en busca de combustibles, en los supermercados y en las carnicerías.

Las largas filas en las estaciones de servicio fueron la primera problemática que se registró tras la apertura de la frontera de Puerto Iguazú luego de meses de cierre por la pandemia de Covid-19. Fue el primer corredor turístico de Argentina que permitió el ingreso de ciudadanos de los países limítrofes el 27 de octubre del 2021 y de todo el mundo desde el 1 de noviembre.

Con el aumento de la demanda, las filas llegaron a registrar hasta 800 metros de largo en las cuatro estaciones de servicio de la ciudad que tiene algo más de 80.000 habitantes (aunque muchos de ellos son de origen extranjero, naturalizados argentinos, que arribaron de los países limítrofes buscando un mejor porvenir y suelen migrar de regreso a sus países cuando la economía no los favorece).

Horarios especiales para la venta a extranjeros

La diferencia en el costo del combustible para el brasileño justifica la espera de casi 6 horas: según indican el valor del litro de nafta en Foz do Iguaçu es de 7,25 reales, en tanto en Argentina es el equivalente a 2,80 reales por litro.

Ante esta situación las autoridades recurrieron a una normativa, vigente desde el año 2015, que exigía carriles diferenciados para ordenar la fila. No obstante, esta normativa no dio resultados, ya que el problema es la escasa oferta contra el aumento desmesurado de la demanda. Es por ello que el Honorable Concejo Deliberante, encargado de reglamentar ordenanzas o leyes municipales, determinó un horario específico en el que se permite la venta de combustibles a extranjeros.

La ordenanza prohíbe la venta de combustible a automóviles con tanques de combustibles adulterados. Esta modalidad fue implementada por varios propietarios de vehículos que buscaban comercializar de forma ilegal combustible a extranjeros, o enviarlo a Paraguay en bidones de contrabando con lanchas que atraviesan el río Paraná, a los cuales llegan por pasos de frontera no habilitados conocidos en la zona como "pique" o "bajada".

La venta ilegal de combustibles quedó en evidencia cuando el pasado lunes 27 de diciembre un vehículo con un tanque de combustible adulterado explotó en una estación de servicio, sin que dejara víctimas fatales. Según las investigaciones realizadas por la policía, este vehículo era utilizado para transportar combustible a los barrios para la reventa.

Con el objetivo de contener el contrabando, los diputados de la provincia de Misiones elevaron una denuncia y exigen mayores controles por parte de las autoridades policiales competentes.

La alta demanda podría llevar al desabastecimiento de combustible en la ciudad y localidades aledañas, por efecto del contrabando. "La situación es complicada no solamente por la alta demanda, sino por el hecho de que las petroleras no aumentan el cupo de venta a las gasolineras porque reclaman aumentos. Esta limitación de venta es una forma de presionar al gobierno para que actualice los precios que están congelados hace varios meses. A esta situación se suma la venta ilegal que no es controlada por las autoridades", explicó Faruk Jalaf, presidente de la Cámara de Estaciones de Servicio y Afines del Noreste.

Las asimetrías promueven las prácticas ilegales en la zona de frontera

La diferencia cambiaria y la falta de control dejan el camino libre para el desarrollo del mercado ilegal no solamente de combustible. Gran parte de los víveres que ingresan a Puerto Iguazú tienen como destino final los pasos de frontera ilegales, e incluso existe un buen porcentaje de personas que se denominan "paseros", dedicados a pasar mercadería de un país al otro por el río Paraná.

Entre los productos más comunes que salen del país por pasos ilegales hay vino, pan dulce, carne, pollo, huevos, cerveza, pañales y productos de limpieza. Las fuerzas de seguridad conocen la operatoria, sin embargo no llevan adelante operativos con resultados positivos que terminen en la detención de los contrabandistas.

Si bien las autoridades no brindan declaraciones al respecto, los medios de comunicación de Paraguay constantemente informan que el contrabando afecta la economía local. Al menos dos veces por semana se dan a conocer operativos de las fuerzas policiales que secuestran mercadería de contrabando proveniente de Argentina, precisamente de Puerto Iguazú.

Por otra parte, la diferencia cambiaria favorece a unos pocos que tienen la posibilidad de ahorrar en reales, dólares o guaraníes, ya que la compra de la moneda extranjera está regulada por el Gobierno nacional: en Puerto Iguazú funcionaban cuatro casas de cambio antes del inicio de la pandemia.

Sin embargo, la venta de pesos de forma ilegal se puede ver en las filas de las estaciones de servicio, donde personas que se dedican a esta práctica, conocidas en la jerga argentina como "arbolitos", simulan vender bebidas y turrones, aunque su negocio es el cambio de divisas.

Todas estas situaciones en la triple frontera se mueven al vaivén de las economías de cada uno de los países que la conforman. Las asimetrías son cíclicas, en la década del 90 eran los argentinos los que cruzaban el puente y podrían comprar hasta tres productos con el dinero con el que compraban solo uno en el país, durante la "convertibilidad", cuando un peso valía lo mismo que un dólar. Hoy es el lado argentino el que se volvió barato para los brasileños y paraguayos.

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