¿Puedo seguir contagiando después de vacunarme de la Covid-19?

Mónica De Haro
·6 min de lectura
La vacuna ideal es la que genera una inmunidad esterilizante; eso supone que el sistema inmunitario es capaz de impedir que un patógeno, incluidos los virus, se replique en el organismo. Ese nivel de eficacia no es fácil de conseguir, por lo que la recomendación de los investigadores para quienes hayan recibido ya la vacuna es que sigan siendo precavidos. (Foto: Getty)
La vacuna ideal es la que genera una inmunidad esterilizante; eso supone que el sistema inmunitario es capaz de impedir que un patógeno, incluidos los virus, se replique en el organismo. Ese nivel de eficacia no es fácil de conseguir, por lo que la recomendación de los investigadores para quienes hayan recibido ya la vacuna es que sigan siendo precavidos. (Foto: Getty)

Todavía no se sabe con seguridad si los vacunados y quienes han pasado la enfermedad pueden contagiar, pero hay algunos indicios de que las vacunas sí pueden reducir el riesgo de contagiar la enfermedad, además de no padecerla.

La Sociedad Española de Inmunología (SEI) asegura que, en el interior del organismo, todas las vacunas consiguen que nuestras defensas eliminen al virus y las células infectadas. Pero según apunta, Eva Martínez Cáceres, jefa de Inmunología del Laboratorio Clínico Metropolitana Nord del Hospital Universitario Germans Trias i Pujol y vicepresidenta de la SEI aun no" hay estudios suficientes como para estar 100% seguros”.

La vacuna hace que estemos protegidos de desarrollar la enfermedad gracias a los anticuerpos. Pero en algunos tejidos como las vías superiores (nariz, boca...) no está claro todavía si logran una protección eficaz. Lo cual no es nada raro porque también ocurre en otras vacunas como la de la gripe.

Por tanto, podría ocurrir que el virus sobreviviese en estas zonas o incluso infecte alguna célula. Y si el virus sobrevive aquí, lo podemos transmitir. Por lo tanto, aunque estemos vacunados, debemos seguir protegiendo a los demás con las medidas de seguridad.

Una recomendación que secunda la Organización Mundial de la Salud (OMS), que insiste en que aplicarse las dosis correspondientes de la vacuna contra el SARS-CoV-2 no es "una carta blanca para ignorar las medidas de salud como el distanciamiento físico y el lavado de manos".

Esto es así porque la vacuna se administra por vía intramuscular y genera anticuerpos IgG en la sangre y otros fluidos, pero el virus entra por el sistema respiratorio, donde mandan los anticuerpos IgA.

Además hay que recordar que la inmunidad que confiere la vacuna no es inmediata. La misión de la vacuna de engañar al sistema inmune para que éste desarrolle los anticuerpos que lo protegerán del virus SARS-CoV-2, es un proceso que toma tiempo. Y ese tiempo depende de la vacuna que se trate. Ten en cuenta que la mayoría requieren dos dosis.

Por ejemplo, para la de Pfizer/BioNtech, la inmunidad inicia ocho días después de la segunda dosis mientras que para la de Moderna ocurre catorce días después de la segunda dosis. En ambos casos, una sola dosis no será suficiente para que haya un resultado. Y eso es lo que explicaría los brotes en las residencias después de la primera dosis.

“Es posible que una persona se infecte con el virus que causa Covid-19 antes o después de la vacunación y aún así enfermarse. Esto es porque la vacuna no ha tenido el suficiente tiempo para dar la protección necesaria”, afirman Centros para el Control de Enfermedades de los Estados Unidos.

No obstante, hay algunas pruebas esperanzadoras. Pepe Alcamí, virólogo del Instituto de Salud Carlos III, está de acuerdo en que no se puede afirmar que estar vacunado no impida la transmisión aunque "sí tenemos algunos datos como que los macacos vacunados tienen inmunidad esterilizante que impide la infección y por lo tanto no pueden infectar a otros".

Una publicación provisional a la que hace referencia el virólogo (todavía a la espera de ser validada y publicada) mostró que la vacunación, en este caso con Pfizer, previene de la infección sintomática, pero también de la asintomática porque el número de PCR positivas cae en los sujetos vacunados”.

Para llegar a estos resultados, se realizaron PCR, test serológicos y test de antígenos al personal sanitario vacunado y no vacunado.

Los resultados sugieren que la inmunidad que confiere la vacuna impide la infección y por tanto la posibilidad de transmisión. La protección no es del cien por cien pero alcanza el 75 por ciento”.

El estudio también “sugiere que la infección natural protege en gran medida de la re-infección, no solo sintomática sino asintomática. Si estos datos se confirman en otros estudios, estamos más cerca de poder afirmar que tanto la infección natural como las vacunas de ARNm confieren la denominada inmunidad esterilizante en un alto porcentaje de sujetos, lo que nos aseguraría que la vacunación protege no sólo de la enfermedad sino de la infección asintomática y del contagio”.

Por otro lado, los ensayos clínicos de las vacunas avaladas por la EMA no han arrojado resultados esclarecedores acerca de si las vacunas protegen a las personas simplemente de infectarse con el virus SARS-CoV-2 o si, además, protegen contra la transmisión del virus a terceras personas.

"Estamos siguiendo a las personas que han recibido vacunas para averiguar si su respuesta inmunitaria es duradera y para saber el tiempo durante el cual están protegidas contra la enfermedad. Así que realmente tendremos que esperar a que pase el tiempo para ver cuánto dura la efectividad de estas vacunas", indica la doctora Katherine O’Brien, experta en vacunas de la OMS.

El quid de la cuestión están en que hay vacunas que evitan la infección cuando impiden que el virus entre a las células y se replique, algo conocido como inmunidad esterilizante. Pero también podría haber vacunas que no evitan que el virus entre al cuerpo, pero sí que se replique lo suficiente para que aparezca la enfermedad.

Lo que se reporta en la mayoría de los ensayos clínicos de las vacunas para Covid-19 es su efectividad para evitar que una persona enferme. Es decir, que si se trata de una vacuna que evita la enfermedad (como la mayoría de las disponibles) no impedirá que las personas se infecten, pero sí que tenga ser hospitalizada porque su cuerpo habrá desarrollado los anticuerpos necesarios para que esa infección sea leve.

"Dar positivo en PCR no significa un fallo de la vacuna, sino que probablemente esta persona no va a desarrollar síntomas graves incapacitantes ni va a ser hospitalizada. Ahí podemos decir que la vacuna funcionó porque la llevó a no desarrollar síntomas graves; mientras que no haber tenido la vacuna aumentaba la probabilidad de que sí lo hiciera. Entonces podemos decir que (a pesar de dar positivo) fue un caso exitoso de la vacuna”

Por tanto, si las personas vacunadas pueden infectarse significa que pueden tener el virus en su cuerpo y transmitirlo a otras personas (incluso aunque no se ponga enferma o no presente síntomas), y si no están vacunadas, pueden enfermar e incluso morir. Por eso es importante que cada vez haya más personas vacunadas para disminuir la posibilidad de transmisión.

Sin embargo, las vacunas funcionan a pesar de la posibilidad de que sí puedas infectarte, ya que si tienes la vacuna y contraes la enfermedad, la carga viral es mucho menor, así que las posibilidades de infectar a otros también puede que sean menores.

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