Por qué el PSOE y Unidas Podemos se tragan el ‘sapo’ de Arnaldo

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Pedro Sánchez y Yolanda Díaz. (Photo: Europa Press News via Getty Images)
Pedro Sánchez y Yolanda Díaz. (Photo: Europa Press News via Getty Images)

Enrique Arnaldo. Si se pronuncia ese nombre, a los diputados del PSOE y de Unidas Podemos les entran los siete males. Pero están votando desde este miércoles por la noche de manera telemática a favor de ese candidato al Tribunal Constitucional con la nariz tapada y bajo la premisa de la responsabilidad y de la disciplina de voto.

Enrique Arnaldo es uno de los nombres propuestos por el Partido Popular para el Tribunal Constitucional, dentro del pacto alcanzado con el Gobierno para llevar a cabo la renovación de varios órganos constitucionales, que incluye el Tribunal de Cuentas y el Defensor del Pueblo.

Conforme van pasando los días se conocen más historias turbias del jurista elegido por el PP (además de Concepción Espejel). Enrique Arnaldo tuvo contrataciones por parte de administraciones del PP, entre 2003 y 2008, por valor de casi un millón de euros. Asimismo, estuvo imputado dentro del caso Palma Arena por el “amaño” de un contrato con el expresidente autonómico Jaume Matas.

Arnaldo, además, ha mentido en su currículum enviado al Congreso -donde dijo que había dejado el despacho en 2017, pero luego actuó como coordinador para un contrato con el ayuntamiento de Las Rozas en 2019-. También infringió la ley al haber sido de manera paralela profesor en universidad pública (la Rey Juan Carlos en Madrid) y en un centro privado (el Cardenal Cisneros). Aparece en el sumario del caso Lezo en conversaciones con el expresidente de Madrid Ignacio González, en las que dice que se está moviendo para encontrar al fiscal “bueno”. Otro escándalo que ha saltado es que tuvo negocios con el testaferro confeso de Eduard Zaplana.

También han escocido mucho en las filas socialistas los artículos que publicó durante años en El Imparcial, en los que se mostraba muy crítico con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y se mostraba en contra de la ley del aborto y de la eutanasia (dos temas sobres lo que tendrá que decidir el propio Tribunal Constitucional en el que se sentará). En conferencias de FAES ha llegado a hablar de “nosotros” cuando se refería al Partido Popular e, incluso, la Audiencia Nacional revocó una sentencia suya por haber “burlado” la ley al actuar como presidente del Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) e instructor al mismo tiempo.

Arnaldo y Batet, en el Congreso (Photo: Europa Press News via Getty Images)
Arnaldo y Batet, en el Congreso (Photo: Europa Press News via Getty Images)

Con este currículum, es obvio que no es el candidato más idóneo para el Alto Tribunal ni el más independiente. Pero es un sapo que se están tragando los socialistas y los ‘morados’. ¿Por qué? Desde los dos partidos se señala un principal argumento: es la única manera de que el Partido Popular se avenga a renovar los órganos constitucionales, bloqueados desde hace años.

El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reconocía en el Congreso el miércoles que “algún nombre” del Tribunal Constitucional no le gustaba, pero expresaba (y como toque de atención a los suyos) por qué hay que escribir su nombre: el “deber del Gobierno de España” es preservar el acuerdo.

Las direcciones del PSOE y de Unidas Podemos entienden que hay que tragarse ese sapo para lograr esa renovación de los órganos, que está erosionando a las instituciones y que el PP alarga porque entiende que le beneficia. No quieren romper ahora ese difícil acuerdo (fraguado entre Teodoro García Egea y Félix Bolaños) y que ha sido imposible durante muchos tiempo. Se trata de un “pacto de Estado” que ahora no se puede revertir, según las palabras de la ministra de Justicia, Pilar Llop.

Además, detrás también está otro factor: no romper el pacto para intentar todavía el que falta, la renovación de Consejo General del Poder Judicial. El PP sigue negando ese acuerdo, y no votar a Arnaldo, entienden en el PSOE, sería volar todos los puentes posibles. No obstante, el portavoz socialista en el Congreso, Héctor Gómez, ha admitido que los populares sigue “inflexibles” y que no tienen todavía garantías de que se llevará a cabo ese posterior pacto.

Enrique Arnaldo (Photo: Europa Press News via Getty Images)
Enrique Arnaldo (Photo: Europa Press News via Getty Images)

La portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, ha dicho que, aunque no les guste Arnaldo, se debe respetar el acuerdo y ha mostrado su confianza en que esto sirva ahora para “culminar” el proceso de renovación del Poder Judicial (que ahora tiene mayoría conservadora). Su argumentación: “Es un nombramiento que no nos gusta. No es del PSOE. Nosotros nos hacemos cargo de los nombramientos del PSOE, no de los del PP. No nos gusta, no sé si es lo único que tiene que ofrecer el PP, pero hay un interés superior de país, que es el cumplimiento de las leyes, de la Constitución y esperamos que también culminemos este proceso con la renovación del CGPJ”. Una idea que también ha trasladado el portavoz de la Ejecutiva del PSOE, Felipe Sicilia, señalando que votan a este jurista porque son “responsables” y “respetuosos” con el preacuerdo.

Tanto desde las direcciones del PSOE como de UP se pone el foco en el que se trata de una elección de PP, pero la realidad es que los nombres sólo saldrán adelante si se juntan los tres partidos (son necesarios al menos 210 diputados para ganar la votación).

La opinión de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, ha sido la siguiente: el PP “no ha estado a la altura de las circunstancias” al proponer a Arnaldo y “pone en riesgo” la independencia judicial.

Desde Unidas Podemos también se insiste en que se votará el acuerdo para no romper un pacto por el que por primera vez habrá jueces no sólo elegidos por el bipartidismo. En el partido dicen que no se quiere caer en la trampa puesta por el Partido Popular de no renovar por el caso Arnaldo y que se queden igual las instituciones.

A pesar del malestar, en los dos grupos han confiado en la disciplina de voto para salvar esta votación. De hecho, la dirección del PSOE ha pedido a sus diputados que remitan el comprobante de haber votado (ya que es sistema secreto y telemático), por lo que conocerá qué nombre han puesto sus parlamentarios. Y se han saltado las directrices: Odón Elorza (PSOE) y un parlamentario de Unidas Podemos.

En las filas socialistas el que ha hablado más claro ha sido precisamente Odón Elorza, al que se ha apartado del debate este jueves después de su intervención en la Comisión de Nombramientos. La dirección del partido le hizo saber que había sido “demasiado crítico”, según ha confesado él mismo. Su expresión se repite estos días: votará “con la pinza en la nariz”. Esta misma expresión la ha utilizado el presidente del grupo confederal de Unidas Podemos, Jaume Asens, pero que votará por “responsabilidad”. Entre los ‘morados’, las más críticas han sido Gloria Elizo y Meri Pita, que han escrito: “Cada voto afirmativo es una ignorancia deliberada”.

PSOE y UP se tragan el sapo de Arnaldo. Ahora a la espera del Poder Judicial.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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