El PSOE le vuelve a hacer el lío a Podemos porque sabe que no va a romper el Gobierno

PSOE y Podemos se encaminan al último año de la legislatura en una posición muy desigual. Mientras que los socialistas mantienen fiel a su electorado y confían en revalidar el Gobierno, los morados han visto reducido su espacio electoral y las encuestas vaticinan una importante caída.

La negociación de los Presupuestos de 2023 ha escenificado una vez más la situación que viven ambas formaciones. Podemos se ha visto obligado a ceder en la ley de la vivienda, después de que los socialistas se negaran a reactivar su tramitación. Pero el punto de fricción principal se ha producido con el presupuesto militar.

Ione Belarra (Podemos) y Pedro Sánchez (PSOE). Foto: Alberto Ortega/Europa Press via Getty Images.
Ione Belarra (Podemos) y Pedro Sánchez (PSOE). Foto: Alberto Ortega/Europa Press via Getty Images.

Y es que el gasto en Defensa va a subir de forma considerable. De 9.791 millones en 2022 a 12.317 en 2023. El Ejecutivo además destinará 4.900 millones a planes especiales de modernización. En conjunto, la inversión militar va a crecer hasta un 25%. Algo con lo que no están de acuerdo los morados, que, pese a formar parte del Gobierno, no han tenido ni voz ni voto en esta cuestión. Por no tener, no han tenido ni siquiera información.

Así lo ha denunciado Pablo Echenique, Secretario de Acción de Gobierno, Institucional y Programa de Podemos, que ha publicado un mensaje en el que afirmaba que el PSOE "ha ocultado el aumento unilateral en el gasto en Defensa". Una forma de proceder que el político ha calificado como "una vergüenza".

GUÍA | Los pasos que tienes que seguir para poder ver un tuit no disponible por tus preferencias de privacidad

¿Significa eso que Podemos va a romper el Gobierno? El propio Echenique lo deja claro: "Sería muy irresponsable cuando tenemos a Feijóo y Abascal afilando los cuchillos". Es decir, el partido no quiere romper la coalición. La otra realidad es que tampoco puede.

En el horizonte se asoma un 2023 lleno de elecciones. Primero, las municipales y las autonómicas, en las que Podemos se ha ido desangrando en estos últimos años, perdiendo muchísima presencia en ayuntamientos e instituciones.

Dos buenos ejemplos recientes son las autonómicas de Castilla y León y Andalucía. En las primeras pasaron de dos representantes a uno, mientras que en las segundas la coalición apoyada por Podemos, Por Andalucía, logró cinco asientos frente a los 17 que había conseguido Adelante Andalucía en 2018.

Con un incierto escenario de futuro, la formación liderada por Ione Belarra no puede permitirse romper el Gobierno y sufrir nuevos batacazos en los comicios que están por venir. Y tras ellos se van a celebrar las generales y en ellas las perspectivas tampoco son buenas.

Las más recientes sitúan a Podemos en el entorno del 10% de los votos, frente al 12,97% de las elecciones de noviembre de 2019. De cumplirse, se traduciría en una caída importante de escaños, desde los 35 actuales, lo que debilitaría aún más a la formación.

Así, en un momento tan delicado como este, a la formación morada no le queda más remedio que tragar, como ya le ha tocado hacer en otros momentos de la legislatura en los que el PSOE ha tomado decisiones sin contar con su socio. Ocurrió, por ejemplo, con el cambio de postura histórico en la cuestión del Sahara Occidental y también con el envío de armamento a Ucrania.

La coalición resiste contra viento y marea, pese a las rencillas y los desplantes. Está por ver si ambos partidos son capaces de agotar la legislatura.

EN VÍDEO I “A por ellos, oé”: el grito de los simpatizantes de Vox a sus diputados antes de la moción de censura a Sánchez

Más historias que te pueden interesar: