El PSOE no quiere volver a dividirse para salvar al PP con otra abstención

Las urnas han dictado sentencia en las elecciones de Castilla y León y el PP solo podrá alcanzar la mayoría si une a sus votos los de Vox, una formación en auge que ha multiplicado por 13 sus escaños respecto a los comicios de 2019. En este sentido, los de Abascal ya han dejado claro que quieren entrar en el Gobierno y de hacerlo sería la primera comunidad autónoma en la que estarían dentro del Ejecutivo.

Una posibilidad vista con recelo en las filas populares, que preferirían gobernar en minoría. Pero para que eso se produzca van a necesitar que los socialistas se abstengan. Esta circunstancia, aunque está encima de la mesa, parece poco probable. Y es que en las filas del PSOE todavía está muy cercana otra investidura del PP que dividió profundamente al partido.

Pedro Sánchez tras anunciar su dimisión en 2016. (JAVIER SORIANO/AFP via Getty Images)
Pedro Sánchez tras anunciar su dimisión en 2016. (JAVIER SORIANO/AFP via Getty Images)

Entonces, corría el año 2016 y en España se acababan de celebrar dos elecciones generales (en diciembre de 2015 y junio de 2016) en las que ningún partido había conseguido articular una mayoría necesaria para gobernar. Por tanto, la posibilidad de una repetición electoral, las que habrían sido las terceras en un año, sobrevolaba el horizonte.

Dentro de la formación socialista se inició un debate interno entre dos posibilidades; por un lado, abstenerse en la votación y permitir que el PP y Mariano Rajoy pudieran formar gobierno en minoría; por el otro, mantener el no a la investidura y continuar en la búsqueda de una mayoría alternativa.

Una situación que tiene similitudes con la actual, donde la abstención del PSOE permitiría que el PP no tuviera que recurrir a Vox para gobernar. Aunque la de hace siete años, tuvo grandes consecuencias para la unión del partido.

En ese momento, Pedro Sánchez era el secretario general del partido y partidario de la vía de no hacer presidente a Rajoy. Sin embargo, la postura que se impuso fue la contraria, lo que provocó la dimisión del actual presidente del Gobierno, renunciando incluso a su acta de diputado, y que los populares se mantuvieran al frente del país.

Protesta contra la investidura de Rajoy en 2016. (Photo by Juan Carlos Lucas/NurPhoto via Getty Images)
Protesta contra la investidura de Rajoy en 2016. (Photo by Juan Carlos Lucas/NurPhoto via Getty Images)

Esta decisión provocó una crisis de enormes dimensiones en el seno de los socialistas e incluso una gestora tuvo que tomar el control del partido. Sánchez se presentó a las primarias que se celebraron un año después, en mayo de 2017, y retomó el control del partido, convirtiéndose en presidente del Gobierno en 2018 tras una moción de censura.

Ahora el PSOE vive una nueva etapa y probablemente no quiera volver a provocar una división interna para salvar al PP, habida cuenta además que fueron los propios populares los que convocaron los comicios para intentar obtener una mayoría. Pero el debate ya ha empezado.

De momento el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, ya ha planteado la posibilidad de la abstención.

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Un guante que no han recogido otros miembros del partido. La formación se muestra contraria a facilitar que el PP gobierne en solitario. Y más teniendo en cuenta el anterior precedente. Está por ver qué escenario sale adelante en Castilla y León.

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