"¡Protesta pacífica!", el grito en la tensa noche con toque de queda en Nueva York

Domitila Dellacha

NUEVA YORK.- Hace diez semanas que la Gran Manzana está expuesta a una transformación impensada. El avance de la pandemia del coronavirus dejó a Nueva York detenida, convertida en una especie de ciudad fantasma desoladora. El asesinato de George Floyd a manos de la policía, en Minneapolis, Minnesota, ha vuelto a despertar la furia social que pone a la gente en las calles. Por sexto día consecutivo, miles de manifestantes se han adueñado de las avenidas y sus arterias para reclamar justicia, y ni un toque de queda parece poder frenar esta oleada, como pasó anoche.

Martes, 19.05. En distintos puntos de los cinco distritos de Nueva York , manifestantes han marchado desde las primeras horas de la tarde. En lo que han sido encuentros pacíficos con protagonistas de todas las edades, miles de personas se juntaron -la mayoría con algún tipo de barbijo- para honrar la memoria de George Floyd. La muerte del afroamericano de 46 años volvió a poner en escena una problemática que atraviesa a Estados Unidos desde hace cientos de años: el racismo sistémico. Los carteles de los presentes reiteran consignas que refieren a esta problemática.

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El lunes por la noche, pese a que las autoridades desplegaron más de 8000 oficiales de la policía de Nueva York (NYPD, por sus siglas en inglés) para controlar escenarios de caos, la violencia y los saqueos fueron protagonistas. Todo esto, cuando regía un toque de queda a partir de las 23. El martes por la tarde, con muchísima gente todavía en circulación por las calles de Nueva York, el alcalde de la ciudad Bill de Blasio firmó una orden ejecutiva: el toque de queda regirá toda la semana a partir de las 20, hasta las 5 de la madrugada del día siguiente.

Martes. 19:15. Faltaban 45 minutos para que empiece el toque de queda. El sol todavía brilla con una luz tenue sobre la Gran Manzana. La mayoría de los manifestantes comenzaron a llegar en grandes grupos a Columbus Circle, en la intersección de la calle Broadway y la 59. Allí, a metros del Central Park, asciende al cielo una inmensa y exorbitante torre dorada que lleva el nombre Trump Tower. El lugar estaba completamente custodiado por fuerzas de la policía local que vestían equipamiento antidisturbios, una postal que atemorizó a algunos de los presentes y despertó cierto nerviosismo.

Martes. 19:34. Los celulares que se encuentran conectados a un proveedor de red móvil pueden recibir alertas de los servicios de emergencia a nivel local, estatal o nacional. Cuando una de estas alertas ingresa, el teléfono suele reproducir no sólo el mensaje en la pantalla, sino que emite una alarma fuerte para que el usuario no lo ignore. Este fue uno de los canales que la alcaldía de Nueva York eligió para alertar a los ciudadanos de que el toque de queda empezaría a las 20 en lugar de las 23, como sucedió el día anterior. Faltaban 26 minutos para eso.

"¿Cómo se supone que tengo que volver a mi casa?", preguntaba ofuscado un joven a un oficial de la policía que con una valla prohibía el acceso al metro en Columbus Circle. La zona ya era completamente inaccesible. Todas las grandes avenidas y calles quedaron bloqueadas. A pocas cuadras, Times Square quedó completamente cerrada. Horas antes, camionetas llegaban a toda marcha con trabajadores que contrarreloj montaban los tapiados en los pocos comercios que quedaban sin grandes trozos de madera sobre sus vidrieras.

Martes. 20:00. Empezó el toque de queda. Las empresas proveedoras de servicios de transporte a través de aplicaciones como Uber, Lyft y Via quedaron bloqueadas hasta después de la medianoche. El alquiler de bicicletas temporario, inaccesible hasta las 5 de la madrugada. Las autoridades anunciaron que el transporte público quedaría habilitado para los trabajadores esenciales, pero el acceso a estaciones de cabecera centrales está limitado. Cientos de manifestantes comenzaron a caminar con dirección al norte de Manhattan, en busca de una alternativa que los lleve de vuelta a sus hogares. Otros, continuaron por protestar hasta bien caída la noche en la Gran Manzana.

En el sur de la ciudad, el Soho -el domingo- y la Quinta Avenida -el lunes- fueron víctimas de saqueos y postales de caos que contrarrestaron mucho con las pacíficas protestas de miles de manifestantes en busca de justicia. Unas 700 personas terminaron arrestadas el lunes. Ayer, minutos antes del toque de queda, algunos grupos minoritarios de personas se prepararon para destruir comercios en el sur de la isla. Los arrestos fueron 230 en lo que resultó ser una noche mucho más controlada y pacífica en Nueva York.

Los saqueos y las protestas -en las que la paz rige como consigna principal- se dieron en simultáneo, en distintas partes de la ciudad. Muy pasado el horario establecido por las autoridades como toque de queda, las calles todavía seguían repletas de vecinos."¡Protestas pacíficas!", gritaban cientos de manifestantes que quedaron horas atrapados en el puente de Manhattan. La policía bloqueó la entrada y salida del acceso hasta pasada la medianoche, cuando los vecinos tuvieron paso hacia Brooklyn. No se vio ningún arresto ni enfrentamiento violento en aquella escena.

En paralelo, los expertos de salud pública temen que estas masivas protestas sean la semilla necesaria para un rebrote de coronavirus. En Nueva York, después de lo que han sido más de 10 semanas de cierre absoluto, las autoridades ruegan a los vecinos que se acerquen a centros sanitarios para realizarse testeos. El departamento de Salud de la Gran Manzana solicita a los manifestantes que se abstengan de gritar y que continúen con el uso de barbijo como herramientas para limitar contagios. En definitiva, el país todavía sufre la pandemia como principal foco de infecciones y fallecimientos.

Desde 1943 que no se vivía un toque de queda en Nueva York. Ese año fue la última vez en el que se decretó una media como tal en la Gran Manzana. ¿El motivo? Un soldado afromaericano, Robert Bandy, recibió el disparo de un policía blanco, James Collins. El hecho, como hoy, generó disturbios que pasaron a la historia como Harlem Riots. Se despertó el enojo generalizado de una sociedad harta de la discriminación y del abuso de poder. Han pasado 77 años. La postal es la misma.