Una propina 432 veces mayor que la consumición realizada

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En el Stumble Inn Bar & Grill en Londonderry (New Hampshire, Estados Unidos) no se creían el montante de la propina dejada por un cliente cuando lo vieron. Tanto es así que decidieron no hacerlo público hasta que el cobro se hizo efectivo, como ha reconocido el propietario del negocio, Mike Zarella, en declaraciones a la CNN. Una vez hecho, se lo repartieron entre todos.

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La insólita generosidad de este cliente que ha querido permanecer en el anonimato tuvo lugar el pasado 12 de junio. Entró en el Stumble Inn Bar & Grill y pidió su consumición. Según se puede ver en el ticket de la cuenta, publicado por el dueño del restaurante en su perfil en Facebook, el hombre pidió dos perritos calientes, unas patatas fritas, un refresco, una cerveza y un tequila. En total, impuestos incluidos, el montante ascendía a 37 dólares (31 euros).

En Estados Unidos, donde las propinas varían según el nivel de satisfacción del consumidor, existen unos porcentajes establecidos. Para un trato excelente se deja un 30%. Sin embargo, en esta ocasión el reconocimiento al trabajo de la camarera que lo atendió supero, por mucho, este porcentaje. La propina fue de 16.000 dólares (poco más de 13.400 euros). Es decir, que lo que quedó en el platillo como propina fue el importe de la cuenta multiplicado por 432.

La broma del cliente a la camarera sobre el tema fue “no lo gastes todo en un solo lugar”. Al verlo, no se lo podía creer. “Estaba absolutamente sorprendida. Ella dijo: ‘Oh, Dios mío, no, eso es una locura’", ha contado a CNN Zarella. Entonces el resto de compañeras de trabajo se acercaron al cliente y le dieron las gracias. 

Todas se beneficiaron de su generosidad. Y no solo ellas, sino también el personal de cocina, con el que decidieron compartirlo. Porque, como ha explicado el dueño del local, en este aplican el conocido como ‘pool tipping’. Consiste en que las propinas no son nominales, sino que se reparten a partes iguales entre todos los trabajadores del turno.

Una semana después de lo ocurrido el hombre volvió y Zarella habló con él personalmente. Le trasladó su agradecimiento y se aseguró de que no se arrepentía “porque estamos incómodos con esta cantidad de dinero”. El hostelero reconoce que “si hubiera cometido un error y hubiera pedido que se lo devolviera, lo habríamos devuelto, pero él dijo: ‘No, quiero que tengan ese dinero’”.

El reparto se hizo entre los 12 trabajadores de ese turno (el propietario se quedó al margen), por lo que tocaron a algo más de 1.100 euros por cabeza. El destino de ese dinero será unas vacaciones que de otra manera no podrían haberse tomado. 

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