No estamos aplicando lo aprendido tras casi dos años de pandemia respecto a Ómicron

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Los cierres de fronteras y las prohibiciones de viaje no detendrán la nueva variante, afectan a la transparencia y despliegan efectos negativos en los países más afectados. (Photo by Jeff J Mitchell/Getty Images)
Los cierres de fronteras y las prohibiciones de viaje no detendrán la nueva variante, afectan a la transparencia y despliegan efectos negativos en los países más afectados. (Photo by Jeff J Mitchell/Getty Images)

Estos dos largos años de pandemia se han convertido en un intenso proceso de aprendizaje en el que nos hemos visto obligados a encarar situaciones inéditas en la historia. Hemos tenido que aprender sobre la marcha. Algunas de las decisiones parecían lógicas en su momento, pero más tarde llegaron los estudios, el frío análisis de los datos y las conclusiones científicas para mostrarnos que algunas de esas medidas, que en principio parecían comprensibles, no funcionan o que incluso pueden resultar contraproducentes.

A finales de noviembre, y frente a la situación de incertidumbre creada por la variante B.1.1.529 Ómicron, muchos países decidieron unilateralmente diferentes prohibiciones para viajeros procedentes de países como Botsuana, Egipto, Suazilandia, Lesoto, Malaui, Mozambique, Namibia, Nigeria, Sudáfrica o Zimbabue. Los 27 países miembros de la Unión Europea, junto con Israel y Reino Unido, acordaron suspender todos los vuelos y cerrar fronteras para los viajeros procedentes del sur de África.

Sin embargo en esta ocasión hay una diferencia notable: la decisión de cerrar fronteras es una decisión política que va en contra de las evidencias científicas. La propia Organización Mundial de la Salud señala claramente que este tipo de medidas no solo no han demostrado eficacia sino que ha terminado siendo negativa:

“Las prohibiciones generales de viaje no evitarán la propagación internacional y suponen una pesada carga para las vidas y los medios de subsistencia de los países afectados. Además, pueden tener un impacto adverso en los esfuerzos de salud mundial durante una pandemia al desincentivar a los países a informar y compartir datos epidemiológicos y de secuenciación”.

Hace solo una semana la Revista Nature publicaba un artículo, claro y directo, en el que ponía de manifiesto que es poco probable que estas restricciones, especialmente las dirigidas solo a viajeros de un puñado de países, puedan contener a Ómicron, mientras que sí tienen un costo significativo para los países en cuestión. De hecho, “las prohibiciones de viaje poseen el riesgo de ralentizar la investigación urgente sobre Ómicron ya que limitan la llegada de suministros de laboratorios importados”.

En ese sentido, el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) también desaconsejan el cierre de fronteras ya que afecta a la transparencia necesaria para afrontar una crisis sanitaria que, lo olvidamos demasiado a menudo, es global. “Los países ven cómo otros son penalizados por detectar y hacer pública una nueva variante, y eso podría desanimarlos a compartir los datos que necesitamos. No es una posibilidad teórica, es muy real. Ómicron no será la última variante del coronavirus y cuando llegue la próxima, necesitamos que los países compartan lo que saben lo antes posible. Las prohibiciones generales de viaje ponen en serio peligro esa apertura”.

Hace solo unos días, un equipo de investigadores de la London School of Hygiene & Tropical Medicine de la Universidad de Londres publicaba un estudio aplicable a estas prohibiciones en el que, mediante modelos matemáticos, analizaban el impacto real de los cierres de fronteras. “Muchos países han restringido las llegadas internacionales para retrasar la propagación del síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2 (SARS-CoV-2). Estas medidas conllevan un alto costo económico y social y podrían tener poco efecto sobre las epidemias de COVID-19 si hay muchos más casos resultantes de la transmisión local en comparación con los casos importados”.

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Referencias científicas y más información:

Organización Mundial de la Salud: Asesoramiento de la OMS para el tráfico internacional en relación con la variante Omicrón del SRAS-CoV-2 (B.1.1.529)

Mallapaty, Smriti. «Omicron-Variant Border Bans Ignore the Evidence, Say Scientists». Nature, diciembre 2021, DOI:10.1038/d41586-021-03608-x.

Russell, Timothy W., et al. «Effect of Internationally Imported Cases on Internal Spread of COVID-19: A Mathematical Modelling Study». The Lancet Public Health, 2021, DOI:10.1016/S2468-2667(20)30263-2.

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