Prohibición de venta de tabaco por pandemia en Sudáfrica, una medida denostada

¿Hay que prohibir la venta de tabaco durante el confinamiento por coronavirus? El debate sanitario se ha convertido en polémica política y en un enredo judicial en Sudáfrica, donde el gobierno es blanco de todas las críticas.

El 23 de abril, el presidente Cyril Ramaphosa anunció, en el marco de la flexibilización gradual de las medidas de confinamiento, el levantamiento a partir del 1 de mayo de la prohibición a la venta de cigarrillos, vigente desde finales de marzo.

Los fumadores se aliviaron, pero por poco tiempo.

Seis días mas tarde, la ministra de Gobernación, Nkosazana Dlamini-Zuma, miembro clave del gabinete a cargo de combatir la crisis sanitaria, dio marcha atrás.

"La manera de compartir el tabaco no permite el distanciamiento social", explica la ministra, quien, hace más de dos décadas, se destacó por una cruzada contra el tabaco en el ministerio de Salud.

"Cuando la gente arma un cigarrillo", añade, "pone saliva en el papel y luego se comparte". Fin de su explicación.

Los fumadores están furiosos. Desde fines de marzo, más de medio millón de personas firmaron una petición en que denuncian una "farsa" y exigen la reanudación del comercio de cigarrillos.

La industria está que arde. La Asociación independiente y equitativa del tabaco (FITA), que representa a los fabricantes de cigarrillos, emprende acciones judiciales. "No hay ningún fundamento para sostener que la prohibición de los cigarrillos esté ligada a la lucha contra covid-19", considera su presidente, Sinenhlanhla Mnguni.

"Los únicos beneficiarios" de esta medida son los "vendedores ilegales", afirma el número 1 del mercado sudafricano del sector, una filial del gigante British American Tobacco que, no obstante, decidió no plegarse a la demanda judicial.

- Confusión -

El mercado negro funciona muy bien. La cuarta parte de los habitantes de asentamientos informales obtiene cigarrillos pese a la prohibición de venta, de acuerdo a una encuesta del Consejo de investigación en Ciencias Sociales y Humanas (HSRC), solicitada por el gobierno.

A nivel médico, el mantenimiento de la prohibición provoca disenso.

El epidemiólogo Salim Abdool Karim, al frente del comité de expertos que aconseja al gobierno, se niega a hacer comentarios argumentando no haber aún dado una opinión sobre el tema.

Pero, para el profesor Mosa Moshabela, director de la escuela de salud pública en la universidad de KwaZulu-Natal (norte), la decisión es justificada.

Ante covid-19, "los fumadores son uno de los grupos de alto riesgo, así como las personas mayores", subraya a la AFP. Sin embargo, "critica" la falta de comunicación del gobierno que, en su opinión, no se ha tomado el tiempo ni el trabajo para explicar "una decisión tan importante para tantas personas".

La confusión en las alturas del gobierno alimenta especulaciones sobre sus divisiones recurrentes.

El ministro de Finanzas, Tito Mboweni, señala que "no está a favor de mantener la prohibición". "Pero, perdí en el arbitraje y tuve que alinearme", explica.

Financieramente, la prohibición es cara para el gobierno: una pérdida de 300 millones de rands (unos 15 millones de euros) en impuestos para el presupuesto estatal, según el responsable del fisco, Edward Kieswetter.

- Diferencias en el ANC -

Cyril Ramaphosa tardó cinco días en reaccionar ante el anuncio de su ministra y explicar, a quien quiera creerle, que la marcha atrás fue fruto de una decisión "colectiva", precisando que la prohibición se ha prolongado por "la salud de la población".

Pero el silencio del presidente "demuestra que las diferencias políticas que existían dentro del ANC (Congreso Nacional Africano, en el poder) antes del coronavirus tardaron muy poco en resurgir", señaló a la AFP el analista político Ralph Mathekga.

El ANC ha estado dividido durante varios años entre los partidarios y opositores a Jacob Zuma, el predecesor de Cyril Ramaphosa, quien fuera obligado a renunciar en 2018 a causa escándalos de corrupción.