Profesor de quimica de Florida crea dispositivo de fotosíntesis artificial

Fernando Uribe Romo contemplando su dispositivo. (Crédito imagen: Universidad de Florida Central).

Hace apenas tres días os hablaba del potencial de una nueva clase de materiales que aúnan metales y sustancias orgánicas, los llamados MOF (acrónimo inglés para “armazón metal-orgánico”), con los que el MIT había creado un dispositivo capaz de secuestrar agua en suspensión a partir del aire. Bien, pues parece ser que los MOF van a seguir dando que hablar, porque desde la Universidad de Florida Central nos llega una noticia esperanzadora en nuestra lucha por combatir el calentamiento global.

El profesor de quimica de origen mexicano Fernando Javier Uribe Romo y su equipo, acaba de crear un dispositivo que, con la ayuda de luz azul, es capaz de secuestrar CO2 del aire (o lo que es lo mismo, “limpiarlo” de este gas invernadero) creando durante el proceso compuestos químicos que quedan almacenados en el MOF, y que más tarde pueden emplearse como combustible solares.

En el fondo es una especie de “fotosíntesis artificial”, solo que en lugar de hacer como las plantas, que transforman la luz solar y el CO2 en alimento, el dispositivo creado por el equipo de Uribe Romo genera dos combustibles solares, los llamados: formamidas (o metanamidas) y formiatos (o metanoatos).

Por lo que puedo leer, el metal elegido para la configuración de este MOF no es extraño, ni caro (nada de platino, iridio, etc.) sino el más económico y nada tóxico titanio. En cuanto al elemento orgánico empleado para generar el MOF, se trata de unas moléculas ligeras llamadas N-alquil-2-aminotereftalatos.

Las plantas suelen aprovechar la energía solar especialmente en la franja ultravioleta, la más energética, pero que corresponde solo al 4% de la cantidad de luz solar que recibe la Tierra. La idea de Uribe Romo es aprovechar todo el espectro de luz visible, para lo cual habría que crear MOFs que funcionasen con luz de diversos colores. En este caso el color elegido ha sido azul, con luz generada por LEDs, que le dan a su dispositivo el aspecto de una cabina de bronceado.

Primer plano del dispositivo desarrollado por el equipo de Uribe Romo. (Crédito imagen: UCF / Bernard Wilchusky).


Al respecto, el propio Uribe Romo ha declarado:

Es algo que científicos de todas partes del mundo han estado persiguiendo durante años. El reto principal al que se han venido enfrentando es encontrar un modo de que la luz visible desencadene la transformación química. Los rayos ultravioleta tienen suficiente energía para posibilitar la reacción en materiales comunes, como el dióxido de titanio, pero la radiación ultravioleta constituye solo alrededor del 4 por ciento de la luz que la Tierra recibe del Sol. El rango visible (las longitudes de onda del violeta al rojo) representa la mayor parte de la radiación solar, pero hay pocos materiales que aprovechen la luz de estos colores para inducir la reacción química que transforme el CO2 en combustible.

Su desarrollo puede tener aplicaciones futuras como agente descontaminador alrededor de áreas industriales. Acoplando dispositivos similares en las chimeneas de – por ejemplo – centrales térmicas, podría evitarse que el CO2 emitido alcanzase la atmósfera, generando energía aprovechable en el proceso.

¿Veremos algún día esta tecnología adornando los tejados de nuestros hogares y plantas industriales? Sin duda sería una gran noticia para el planeta.

El trabajo de Fernando Uribe Romo y sus alumnos se ha publicado recientemente en la revista Journal of Materials Chemistry A.

Me enteré leyendo Eurekalert.

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