Productores agrícolas en Argentina realizan paro de 24 horas

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© Somos Gualeguaychú

Productores agropecuarios de Argentina iniciaron este miércoles un paro de 24 horas en la comercialización de granos y hacienda, que acompañaron con diversas manifestaciones, para rechazar, entre otras cosas, la escasez de combustible de las últimas semanas así como el aumento en los precios de los fertilizantes, las altas tasas impositivas y los controles de divisas en medio de la etapa más importante de la cosecha.

El paro fue convocado por la denominada Mesa de Enlace, integrada por las cuatro mayores patronales rurales de Argentina. Llamado que fue atendido por cientos de personas trabajadoras del campo, productores y empresarios que se sumaron a los diferentes puntos de manifestación del país, en especial en la provincia oriental de Entre Ríos.

“Para empezar, queremos que nos dejen tranquilos. En el momento en que empezamos a producir nos quieren sacar un poco más, un poco más. Meten la mano (en los bolsillos) para los impuestos, meten la mano reteniendo exportar, y no sabemos hacer otra cosa que producir", declaró el agricultor Ronaldo Luis Barolin mientras participaba de las actividades.

La protesta más relevante se realizó en la ciudad de Gualeguaychú, lugar establecido por los organizadores como punto principal. Allí, los ciudadanos se movilizaron por las carreteras en diferentes vehículos de trabajo agrícola y caballos adornados con la bandera Argentina.

"Todavía no hemos visto ni una sola política pública para el sector. En Argentina, siete de cada diez dólares que se generan hoy (por exportaciones) vienen del sector agropecuario. Somos parte de la solución a los problemas que tiene el país", declaró a la prensa el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino.

Sin embargo, las movilizaciones no contemplaron cortes de carreteras ni rutas como se acostumbra. Y hasta el momento no se han reportado ningún tipo de incidentes.

Beneficios y contras del conflicto en Ucrania

Argentina es el primer exportador de aceite y harina de soja y uno de los más importantes productores de alimentos del mundo, y se ha visto beneficiado con el aumento en los precios de los cereales y las oleaginosos producto del conflicto entre Ucrania y Rusia.

"Hoy el mundo brinda una oportunidad histórica, por el caso de la guerra (en Ucrania), entonces hay que aprovecharlo para que el campo genere más materias primas y alimentos, creando empleo, desarrollando el interior y favoreciendo el arraigo en las provincias", exhortó al Gobierno Nicolás Pino.

Pero la guerra también ha traído como consecuencia el encarecimiento de las importaciones de fertilizantes y de combustibles como el gasóleo, que mayormente es utilizado para las maquinarias y los vehículos que trabajan en el campo.

El sector agrícola se ha visto fuertemente afectado por el encarecimiento de estos insumos, ya que el país importa el 60% de los fertilizantes que utiliza. De ese porcentaje, el 15% provenía de Rusia. Además, la inflación en los primeros cinco meses del año se acercó al 30% y los economistas pronostican que para diciembre podría alcanzar el 80%.

La crisis también está agudizada por la escasez de combustible que se viene presentando desde mediados de marzo luego de que iniciara el conflicto en Ucrania y por la creación de un fideicomiso para estabilizar el precio del trigo en un intento por separarlo de los altos costos internacionales, incrementados por el conflicto ruso-ucraniano.

Otras exigencias del sector agrícola

Los productores aseguran que el Gobierno tiene una excesiva intervención en el mercado a través de cuotas de exportación de cereales y carne impuestos a las ventas para las compras internacionales así como estrictas restricciones a todas las importaciones para contener los gastos.

“Tenemos restricciones para dólares, restricciones para importaciones, retenciones para exportaciones, nuestra economía se está cerrando cada vez más y nos estamos aislando del mundo, cuando ya se derribaron todos los muros del mundo y lo que tenemos que hacer es abrirnos. Producimos todo lo que el mundo necesita en Argentina. Tenemos todas las posibilidades y las estamos dejando pasar", afirmó Marceo Meda, agricultor de la zona.

Aseguran que es muy difícil conseguir una mejor productividad con la galopante inflación en el país. Denuncian también la gran brecha que existe entre el tipo de cambio oficial de 135 pesos por dólar comparado a las cotizaciones en el mercado negro o a través de bonos de deuda que casi lo duplican.

"No queremos una devaluación que produzca daño, si queremos que haya un ajuste lógico de valores en el dólar que permita tener una exportación razonable y que eso genere un marco de rentabilidad que pueda mostrar al productor de que es viable para poder seguir", manifestó Jorge Chemes, presidente de las Confederaciones Rurales de Argentina.

El Gobierno rechaza las manifestaciones

Juan Manzur, jefe del Gabinete de ministros, declaró este miércoles su rechazo al paro del sector agrario, asegurando que se han impulsado diversas medidas para garantizar el suministro de combustibles, como el aumento de la producción en las refinerías locales y la suspensión temporal de los impuestos a la importación de gasóleo.

"No estamos de acuerdo con este paro. Pensamos que no conduce a nada. Hay una situación energética muy compleja a nivel mundial, pero felizmente esto se ha ido resolviendo", puntualizó Manzur.

Sin embargo, el jefe del Gabinete manifestó que el Ejecutivo “siempre estará abierto a incrementar la producción” y al diálogo.

Ante esta declaración, Juan Diego Echevere, integrante de la Sociedad Rural de la provincia de Entre Ríos, aseguró que “siempre estamos listos para dialogar con el Gobierno. Lo que pasa es que no alcanza solo con el diálogo, necesitamos un cambio de políticas”.

Esta es la cuarta vez que el sector agrícola se moviliza desde que el presidente Alberto Fernández asumiera el cargo en 2019, un Gobierno que en los últimos años se ha visto marcado por fuertes divisiones internas y conflictos con la vicepresidenta Cristina Fernández, que recientemente generaron el abandono del cargo a una de las últimas personas leales al presidente, el exministro de Economía Martín Guzmán, quien fue reemplazado hace pocos días por Silvina Batakis.

Sin embargo, en días recientes parece haber una tregua entre el presidente y la vicepresidenta, quienes en la última semana se han vuelto a dirigir la palabra en por lo menos cuatro oportunidades.

Expertos aseguran que con la última crisis generada por la renuncia de Guzmán han considerado unir fuerzas, tomando en cuenta que solo faltan 15 meses para las elecciones presidenciales.

Con información de EFE, AFP y Reuters

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