No sabemos qué vamos a hacer con millones de baterías de coches eléctricos

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La próxima década marcará el dominio del coche eléctrico sin tener una industria de reciclaje adecuada
La próxima década marcará el dominio del coche eléctrico sin tener una industria de reciclaje adecuada

Nuestra sociedad se ha malacostumbrado a lanzar al mercado una enorme cantidad de objetos, servicios y materiales sin contar previamente con un adecuado plan sobre cómo tratar sus residuos. Ya sean bolsas de plástico, cápsulas monodosis de café o las propias mascarillas higiénicas que ahora nos rodean, la tendencia generalizada suele consistir en comercializar primero, y pensar después en su reciclaje. Víctimas de esta arraigada manía de crear el producto sin considerar demasiado en sus desechos, el próximo gran problema mundial del reciclaje se nos presenta en forma de baterías de coches eléctricos e híbridos. Lo cual no deja de ser una curiosa paradoja: este tipo de coches llega para ayudar con el medioambiente, pero el tratamiento de sus componentes y residuos va a suponer un verdadero quebradero de cabeza ecológico.

Los coches eléctricos empiezan a ser cada vez más populares. Por ahora solo representan un pequeño porcentaje de las ventas pero todas las legislaciones, ya sean nacionales o internacionales, apuntan a que en unos años se convertirán en los automóviles dominantes en nuestras carreteras. En 2020, los coches eléctricos apenas alcanzaron el 2% de todas las ventas de coches, pero estos datos van a cambiar significativamente en los próximos años y se espera que, solo en la Unión Europea, haya más de 30 millones circulando en solo diez años. La reducción de las emisiones de dióxido de carbono y otros gases invernadero que traerá este cambio resultará de gran importancia, pero muchos expertos empiezan a señalar que el asunto de las nuevas baterías puede llegar a ser preocupante.

La mayoría de los componentes de los vehículos eléctricos son muy parecidos a los coches convencionales, la gran diferencia es, evidentemente, la batería. Las baterías de los vehículos eléctricos son más grandes, mucho más pesadas y están compuestas por varios cientos de celdas de iones de litio individuales que deben desmontarse por separado. Contienen además una gran diversidad de materiales, entre los que podemos encontrar un poco de todo, componentes tóxicos, metales de todo tipo, tierras raras, ácidos, plástico e incluso materiales con potencial explosivo si no se desmontan correctamente.

La normativa europea obliga a reciclar al menos el 50% del peso de las baterías en los coches convencionales, pero en los eléctricos la cuestión aún está en el aire y, dependiendo del país, las cifras son inquietantes. “Es muy difícil obtener cifras detalladas sobre el porcentaje reciclado en baterías de iones de litio, pero está muy lejos de lo establecido para vehículos tradicionales, situándose cerca del 5%”, explican en BBC, “en algunas partes del mundo, es incluso menor”.

Se estima que, a partir de 2025, las baterías de vehículos eléctricos retiradas superarán al resto de baterías utilizadas en el mercado, incluyendo las de equipos electrónicos, móviles y ordenadores. En palabras de Christel Bories, presidenta del Comité Estratégico de Minas y Metalurgia de Francia, a partir de 2027 “tendremos que reciclar alrededor de 50.000 toneladas, una cifra que crecerá cada año y que podría multiplicarse por más de diez en 2035 para situarse cerca de las 700.000 toneladas frente a las 15.000 toneladas en la actualidad”.

Las cantidades de residuos que los expertos esperan son muy importantes y solo nos quedan unos años para desarrollar una normativa adecuada y una completa industria del reciclaje que, hoy por hoy, está muy lejos de ser sostenible. Una de las propuestas que recientemente ha llegado a la Unión Europea es que sean los propios proveedores de vehículos eléctricos los responsables del reciclaje de sus productos, y por tanto de sus baterías. Sería la solución más directa y, teniendo en cuenta que necesitamos levantar toda una industria del reciclaje en apenas una década, posiblemente también sea la más rápida. Empresas como Renault, Nissan o Volkswagen ya han puesto en marcha planes de reciclaje para estas grandes baterías en sus coches eléctricos, aunque las cifras actuales aún son una incógnita.

Por ejemplo, Renault afirma que en la actualidad está reciclando todas las baterías de sus coches eléctricos mediante un consorcio entre la empresa de gestión de residuos Veolia y la empresa química belga Solvay. Como anuncio suena muy bien, aunque lo cierto es que la cifra total ni siquiera supera las doscientas baterías al año. En la misma línea, Volkswagen ha abierto recientemente su primera planta de reciclaje en Salzgitter, Alemania, y planea reciclar hasta 3.600 sistemas de baterías cada año durante la fase piloto.

Los vehículos eléctricos han llegado para quedarse, son una pequeña parte de la gran solución que necesitamos para frenar las consecuencias que las emisiones de gases invernadero están desplegando en nuestro planeta. Sin embargo, debemos estar atentos para no convertir esa pequeña ayuda en un problema mayor en solo unos años.

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