La primera mujer directora de orquesta en Europa que luchó contra los nazis desde la Resistencia holandesa

Alfred López
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La ‘Orange County Philharmonic’ es una de las orquesta filarmónicas más populares y apreciadas en el estado de California. Desde su creación en 1954, por parte de un grupo de amantes y entusiastas de la música que residían en el Condado de Orange (al sur del estado), ha estado ofreciendo numerosos conciertos, siendo una de las instituciones más apreciadas por toda la comunidad, además de tener un programa gratuito de educación musical para los estudiantes en todas las escuelas y que beneficia anualmente a más de cien mil alumnos.

Frieda Belinfante fue la primera mujer directora de orquesta en Europa que, además luchó contra los nazis desde la Resistencia holandesa (imagen vía Wikimedia commons)
Frieda Belinfante fue la primera mujer directora de orquesta en Europa que, además luchó contra los nazis desde la Resistencia holandesa (imagen vía Wikimedia commons)

Entre las personas que ayudaron a crearla se encontraba Frieda Belinfante, una virtuosa violonchelista neerlandesa que llevaba residiendo desde hacía menos de una década en la población de Laguna Beach, al sur del condado (una idílica localidad costera, de magnífico clima y que era lugar de residencia de numerosos artistas e intelectuales).

Frieda Belinfante no solo dominaba el violonchelo como pocas personas en aquella época, también tenía tras de si el enorme mérito de haber sido la primera mujer que, profesionalmente, dirigió una orquesta en Europa, algo que hizo en una época convulsa (segunda mitad de la década de 1930), pillándole de lleno el estallido de la Segunda Guerra Mundial e invasión de los Países Bajos (en 1940) por parte de la Alemania nazi, dejando de lado su carrera musical para centrarse en su participación (como una destacada miembro) en la ‘Resistencia holandesa’.

Nació en Ámsterdam en 1904 dentro de una familia dedicada a la música. Su padre, Aron Belinfante, era un reconocido concertista de piano (además de un solicitado profesor de este instrumento). Ese ambiente musical propició que Frieda se interesara desde temprana edad por aprender a tocar, inclinándose hacia el violonchelo y con 17 años, tras graduarse en el Conservatorio de Ámsterdam, debutó como concertista, ofreciendo algunos recitales junto a su progenitor (que fallecería poco después).

Las siguientes dos décadas las dedicó al estudio y perfeccionamiento del instrumento, formando parte de algunas de las más prestigiosas orquestas de cámara europeas, entre ellas la ‘Het Klein Orkest’, de la que llegaría a ser su directora (tanto musical como artística) entre 1937 y 1941, convirtiéndose en la primera mujer que lograba dirigir una orquesta en Europa de forma profesional.

Durante aquellos años también lo compaginó con una colaboración semanal en la emisora pública neerlandesa y múltiples conciertos por todo el país, hasta que el 10 de mayo de 1940 (ocho meses después de iniciarse la IIGM), tropas del ejército del Tercer Reich alemán invadieron los Países Bajos, a pesar de haberse declarado como una nación neutral y no-beligerante.

Debido al pasado judío sefardí de su familia y su condición sexual (como lesbiana), Frieda Belinfante sabía que sería objeto de persecución por parte de los nazis y a pesar de ello prefirió quedarse inicialmente en el país donde colaboró estrechamente con la ‘Resistencia holandesa’, desde la que se ocupó de montar toda una infraestructura de falsificado de documentos que iba entregando a compatriotas, para que pudiesen huir lejos de allí.

Una de las misiones más destacadas en las que participó Frieda junto a sus compañeros de la resistencia fue el volar por los aires el registro civil de Ámsterdam (el 27 de mayo de 1943), con lo que destruyó toda la documentación personal de cientos de miles de ciudadanos que vivían en la capital neerlandesa, dificultando de ese modo la identificación de estos por parte de la Gestapo.

Poco después del mencionado atentado, las autoridades nazis fueron estrechando el círculo hacia los miembros de la resistencia holandesa, teniendo que permanecer escondidos durante un tiempo, hasta que algunos de ellos pudieron escapar hacia el extranjero (entre los que se encontraba Frieda). Un gran número de miembros de la resistencia fueron apresados, torturados y ejecutados.

Tras un periplo por varios países (Bélgica, Francia y finalmente la neutral Suiza, tras cruzar los Alpes a pie) Frieda Belinfante logró ponerse a salvo y conseguir que se le diera el trato de refugiada; gracias a los contactos que había logrado hacer años atrás, durante el tiempo que residió en Montreux donde había tocado en la orquesta local.

En esta población suiza residió cerca de un año, donde subsistió trabajando como granjera, y tras finalizar la IIGM retornó a su país de origen, en el que estuvo hasta 1947, año en el que decidió migrar hacia Estados Unidos, donde se instaló en la población de Laguna Beach, una idílica localidad al sur de California que se había convertido en las últimas décadas en el lugar idóneo de residencia para numerosos intelectuales y artistas (muchos de ellos relacionados con el mundo del cine).

No tardó en integrarse como una más en su nuevo lugar de residencia, colaborando activamente en todas las propuestas musicales que se realizaban tanto localmente como en todo el Condado de Orange. Algo que llevó a un importante grupo de entusiastas de la música a crear en 1954 la ‘Orange County Philharmonic’, siendo Frieda Belinfante la persona escogida para dirigir la orquesta a lo largo de los siguientes ocho años. Un trabajo que compagino con su participación tocando el violonchelo en una de las orquestas que realizaban las bandas sonoras para las películas de Hollywood.

Pero todo cambió en la orquesta filarmónica del Condado de County en 1962, cuando un grupo de miembros de la junta directiva decidieron que el colocar a un hombre como director de la misma podría elevar el perfil de la orquesta, rescindiendo el contrato de Frieda al frente de la organización musical que ella había ayudado a crear años atrás.

A pesar del varapalo que supuso para ella, siguió estrechamente vinculada con todas las actividades culturales y musicales del condado (además de hacer una gran acción social en la lucha por la defensa de los derechos de los homosexuales y lesbianas), hasta tal punto que, en 1987 (cuando ella contaba con 83 años de edad), se le homenajeó en vida y se declaró el 19 de febrero como el ‘Frieda Belinfante Day’ (Día de Frieda Belinfante).

Frieda falleció en 1995 en Santa Fe (Nuevo México) donde había ido a residir unos años antes.

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

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