Cuando las primeras damas son hombres: qué papel reservan los países a los maridos de sus gobernantes

La imagen se ha repetido durante décadas a lo largo y ancho del mundo. Presidentes y primeros ministros de los distintos países, siempre hombres, posaban acompañados de sus mujeres en los eventos oficiales. Ellas tenían su propia denominación: primera dama. Ocurre sin embargo que los tiempos han avanzado más rápidamente que el lenguaje.

Las reivindicaciones feministas y la lucha por la igualdad en distintos rincones del mundo han llevado a mujeres al frente del Estado en distintas naciones del planeta. Un avance imparable que ha dejado obsoleta la lengua y ha obligado a marchas forzadas a empezar a usar el término primer caballero. Una denominación muchísimo menos extendida que la de su equivalente femenino, pero que rápidamente avanza.

Un primer caballero entre primeras damas (STEPHANIE LECOCQ/AFP via Getty Images)

Al igual que con las primeras damas, el papel de primer caballero se centra fundamentalmente en el acompañamiento del político en cuestión, pero su presencia en actos oficiales y eventos, va a variar mucho según cada uno.

Por ejemplo, en países como Estados Unidos la primera dama es muy activa y acude a numerosos acontecimientos, al mismo tiempo que suele dedicarse a las acciones sociales. En Francia pasa algo similar. Tanto Melania Trump como Brigitte Macron son buenos ejemplos de esta forma de proceder.

Pero en muchos otros lugares la presencia de estas figuras es mucho más discreta y las apariciones públicas se cuentan con los dedos de la mano. En Reino Unido, por ejemplo, ni el marido de Theresa May, Philip May, ni la novia de Boris Johnson, Carrie Symonds, se han prodigado excesivamente. Tampoco el marido de Angela Merkel, Joachim Sauer.

La aparición de los primeros caballeros ha puesto a prueba unos protocolos acostumbrados tradicionalmente a la presencia de mujeres como acompañantes y no hombres. Un gran ejemplo es el del arquitecto Gauthier Destenay, esposo de Xavier Bettel, jefe del Ejecutivo de Luxemburgo. Su boda en 2015 se convirtió en el primer matrimonio gay de un jefe de Gobierno en activo y Destenay ha asumido con naturalidad el papel de primer caballero acompañando al mandatario a cumbres internacionales.

El primer ministro de Luxemburgo Xavier Bettel y su marido Gauthier Destenay (Wiktor Szymanowicz / Barcroft Media via Getty Images)

Fue el gran protagonista de la foto que encabeza este artículo en una cumbre de la OTAN en la que aparecía él junto a varias mujeres, todas ellas primeras damas. Todos acudieron al Museo Magritte, a una tienda de accesorios de lujo y al castillo de Laeken para cenar con la reina Matilde de Bélgica.

También con naturalidad ha asumido su papel Clarke Gayford, prometido de la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern. La pareja dio un gran ejemplo de conciliación e igualdad cuando en la Asamblea General de Naciones Unidas apareció con el bebé que habían tenido pocos meses antes. Mientras la mandataria tomaba la palabra en el escenario, Gayford se ocupaba de entretener a la niña.

Clarke Gayford sujeta a su bebé mientras que Jacinda Ardern interviene en Naciones Unidas (REUTERS/Carlo Allegri).

Son dos de los casos más sonados en el mundo, pero no son los únicos. En países como Croacia, Eslovaquia, Austria, Finlandia, Singapur, Etiopía o Bangladés, por citar unos cuantos, gobiernan mujeres y los hombres son primer caballero.

Aunque no todos tienen una excesiva presencia pública, lo cierto es que son el reflejo del tiempo en el que vivimos. Uno en el que cada vez más los términos de primera dama y primer caballero van a ser asumidos con total naturalidad y no sonando raro uno de ellos.

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