Probablemente te equivoques con la edad que tenías en tu primer recuerdo

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Mi primer recuerdo se asocia a un cochecito de golf amarillo parecido a este. (Imagen vista en USAencargo).
Mi primer recuerdo se asocia a un cochecito de golf amarillo parecido a este. (Imagen vista en USAencargo).

El primer recuerdo que atesoro sucedió cuando yo tenía unos tres años. Básicamente tiene que ver con un cochecito de golf amarillo aparcado a la puerta de un Hotel mirador en Valencia, al que mis padres me subieron y en el que me fotografiaron mientras giraba feliz el volante. Siempre he pensado que aquella fotografía contribuyó a fijar el recuerdo, ya que después la vi mil veces en el álbum familiar.

Estoy convencido de que el primer recuerdo que almacenáis en vuestra mente se corresponderá a una edad similar ¿verdad? Pues tal vez estéis equivocados. De hecho, según he podido leer en un trabajo publicado recientemente en la revista Memory por Carole Peterson (investigadora del departamento de psicología de la Universidad Memorial de Newfoundland en Canadá) existe una edad mínima a partir de la cual podemos fijar ese primer recuerdo.

Siempre he pensado que dicha edad era la de tres años, justo como mi recuerdo del carrito amarillo, pero Carole Peterson ha hecho retroceder ese punto casi un año. Según su trabajo, la media de edad hacia la cual podemos retrotraernos en busca del primer recuerdo oscila entre los dos años y los dos años y medio.

Por lo que puedo leer, el estudio de Peterson (que en realidad es la continuación de una revisión de datos ya existentes) ha tardado la friolera de 21 años en completarse. La autora del trabajo, que es experta en el campo de la amnesia infantil, sostiene que cuando este primer recuerdo se fija en la mente infantil, suele relacionarse con un objetivo en movimiento en lugar de con un recuerdo estático.

En palabras de la investigadora: “cuando se le pregunta a alguien por sus primeros recuerdos, no hablan de un punto de inflexión, o de un comienzo decisivo antes del cual no hay nada memorizado. Parece más bien que lo que hay es un conjunto de recuerdos potenciales, de los que tanto niños como adultos extraen muestras”.

Por tanto, lo que la psicóloga canadiense dice es que antes de ese recuerdo infantil en el que giro el volante de un cochecito (que entonces me parecía enorme) a mis tres años, deben existir en mi cabeza un montón de recuerdos previos, de cuando yo tenía un año menos, si bien no soy consciente de tal cosa.

¿Cómo es posible? Según Peterson esto es así por dos razones. Primero, resulta bastante sencillo acceder a recuerdos anteriores simplemente pidiendo a la gente que rememore otros momentos infantiles diferentes, y luego otros pocos más. Al hacerlo, se puede acceder a recuerdos que en ocasiones son un año más antiguos. En palabras de la psicóloga “es como cebar una bomba, una vez que los consigues comienzan a aparecer de forma automática”.

En segundo lugar, al parecer documentamos los recuerdos mal, ya que sistemáticamente les asignamos fechas que no se corresponden con la realidad. Peterson reconoce que una y otra vez se ha encontrado con personas que creen que eran mayores de lo que realmente eran, en el momento de guardar ese primer recuerdo.

Como os comentaba, el estudio de Peterson se ha realizado tras revisar 10 trabajos anteriores (también suyos) sobre su especialización, la amnesia infantil. El más antiguo de los que ha revisado data de 1999 y por lo que puedo leer, en total ha empleado datos de 992 participantes. Además, ha consultado a 697 parientes de esos mismos participantes, con el fin de comparar la datación de los recuerdos. La idea principal, confirmada por los padres, es que efectivamente los recuerdos son anteriores a la edad que los participantes creían tener.

En algunos de los trabajos anteriores de Peterson, revisados ahora, existe de hecho la constatación convincente de este sesgo hacia la datación incorrecta de los primeros recuerdos. Y es que algunos de los participantes fueron entrevistados en más de una ocasión, con un intervalo temporal de entre dos y ocho años entre ambas entrevistas. Cuando se les preguntó por el asunto en la segunda entrevista, las fechas bailaron.

En palabras de la autora del trabajo: “Ocho años después muchos creyeron tener hasta un año más, cuando se les preguntó por la edad que tendrían en su primer recuerdo”.

La explicación es que cuando miras las cosas que sucedieron hace mucho tiempo, las ves como si fuera a través de una lente. Cuanto más antiguo sea el recuerdo mayor es el efecto telescópico que le afecta y distorsiona. Esto deja de suceder cuando recordamos cosas que sucedieron cuando teníamos de cuatro años en adelante.

Sorprendido por toda esta información, he puesto en duda mi propia datación, ya que como digo siempre he tenido claro que yo tenía unos tres años cuando me senté al volante de aquel carrito de golf aparcado a la puerta del Hotel Monte Picayo de Puzol. 

Para salir de dudas he consultado a mis padres, y les he preguntado que edad creen que tenía yo cuando me hicieron la foto en aquel establecimiento (hoy cerrado) construido en 1968.

Me llega un whatssap que dice: “la foto es de la primavera de 1973”. 

Teniendo en cuenta que yo nací en enero de 1971, lo más probable entonces es que cuando me tomaron la foto yo tuviera dos años y tres meses. ¡No salgo de mi asombro! Efectivamente he vivido engañado todo este tiempo.

Asombrosa mente humana.

Me enteré leyendo Scitechdaily.com.

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