May reitera a Tusk que defenderá a Gibraltar en las negociaciones del Brexit

Por Dario THUBURN, Alfons LUNA
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El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, hace gestos a la prensa al marcharse de la residencia oficial de la primera ministra británica, Theresa May, el número 10 de Downing Street, en Londres, el 6 de abril de 2017

La primera ministra británica, Theresa May, reiteró este jueves que Gibraltar tendrá la última palabra sobre su futuro en el contencioso con España, en la reunión con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

"La primera ministra dejó claro que, en lo que respecta a Gibraltar, la posición británica no ha cambiado", explicó un portavoz de Downing Street al término de la reunión en la residencia londinense de la primera ministra, la primera entre Tusk y May desde la notificación formal de la salida británica de la Unión Europea (UE).

Londres, añadió el portavoz, "buscará el mejor acuerdo para Gibraltar al negociar la salida de Reino Unido de la Unión Europea y no habrá negociaciones sobre la soberanía de Gibraltar sin el consentimiento de su pueblo".

Por su parte, una fuente europea confirmó que ambos dirigentes se comprometieron a adoptar un tono constructivo "y rebajar las tensiones cuando aparezcan, también cuando las negociaciones en temas delicados como Gibraltar se vuelvan inevitablemente difíciles".

- Primero de una serie de contactos regulares -

Londres notificó formalmente la semana pasada su intención de abandonar el bloque -la primera vez que un miembro lo hace-, por la decisión de los británicos en el referéndum del 23 de junio.

El 29 de abril, los líderes de los restantes 27 miembros de la UE se reunirán en Bruselas para tratar la salida británica y adoptarán formalmente las directrices de las negociaciones.

En sus directrices para estas negociaciones del Brexit, que deben ser aprobadas por los 27 países restantes, Tusk dio a España derecho de veto en las cuestiones referentes a Gibraltar, este enclave en el sur de la península Ibérica cuya soberanía reclama España.

Esto despertó una viva reacción en Gibraltar y en Londres y el exlíder de los conservadores británicos Michael Howard amenazó a España con ir a la guerra por el Peñón, como se conoce familiarmente a este territorio de 6,5 km2, cuyos habitantes rechazan categóricamente los avances españoles.

May salió al paso de estas reacciones encendidas al afirmar que era partidaria de "hablar" con España, y no de la "guerra", en unas declaraciones en respuesta al veto que la UE concedió a Madrid en las cuestiones referentes al Peñón de Gibraltar, y a las subsiguientes declaraciones belicosas de algunos conservadores británicos.

- May rebaja el tono -

Al notificar oficialmente la salida de su país, May reclamó iniciar negociaciones sobre un acuerdo de libre comercio durante los dos años de las del divorcio, pero la UE respondió que, antes que nada, quiere constatar "avances sustanciales".

Asimismo, la primera ministra amagó con dejar de colaborar en asuntos de seguridad con sus socios europeos si no hay acuerdo comercial, pero, desde entonces, May ha rebajado el tono y ha prefirido destacar que hay espacio para el compromiso.

"Miremos bien dónde acabaremos. Al final de estas negociaciones, ¿habremos examinado tanto la retirada como la futura relación? Eso es lo importante", dijo, durante un viaje esta semana a Jordania y Arabia Saudí.

"Lo importante es que, al abandonar la UE, la gente sepa cuál será la relación futura", añadió.

Finalmente, y por primera vez, May sugirió que podría aceptar que la libre entrada de inmigrantes europeos se prolongue hasta más allá de 2019, cuando se haya consumado la salida.

Ello le valió críticas del ala dura de los partidarios del Brexit. Así, el grupo Leave.eu la acusó de "dar marcha atrás" y publicó una imagen de May con un grupo de inmigrantes y el siguiente texto: "Recuperaremos el control de nuestras fronteras (...) eventualmente".

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