Presidente saliente de Costa de Marfil aspira a tercer mandato en medio de tensiones

David ESNAULT, Patrick FORT
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Electores esperan para entrar en un colegio electoral de Abobo, un barrio popular de Abiyán, en Costa de Marfil, el 31 de octubre de 2020

Presidente saliente de Costa de Marfil aspira a tercer mandato en medio de tensiones

Electores esperan para entrar en un colegio electoral de Abobo, un barrio popular de Abiyán, en Costa de Marfil, el 31 de octubre de 2020

Los marfileños votaron el sábado en unas tensas elecciones presidenciales en Costa de Marfil marcadas por múltiples incidentes y en las que el presidente saliente Alassane Ouattara, que aspira a un tercer mandato, hizo una llamada a la calma.

"Pido a los que han lanzado una consigna de desobediencia civil que condujo a la muerte de hombres ¡que la detengan! (...). Les digo a los jóvenes que no se dejen manipular. Se trata de su futuro", afirmó Ouattara tras votar en el liceo Santa Maria en el barrio residencial de Cocody en la capital Abiyán.

El recuento de los votos ya empezó desde el sábado por la noche e incluso en algunas localidades ya había terminado. Los niveles de participación resultarán determinantes para conocer el impacto del boicot impulsado por la oposición en unos comicios cuyo resultado se conocerá dentro de cinco días.

Costa de Marfil, de 25 millones de habitantes, es el mayor productor de cacao del mundo y se ha convertido en el motor económico del África occidental francófona después de 10 años de fuerte crecimiento.

Como en Guinea, donde la reelección del presidente Alpha Condé para un controvertido tercer mandato provocó disturbios que han dejado una veintena de muertos, la oposición marfileña estima que un tercer mandato es "inconstitucional" y llamó a la "desobediencia civil".

"Este golpe de Estado electoral ha sido un fracaso. El pueblo marfileño logró hacer fracasar estas elecciones", declaró el portavoz de la oposición Pascal Affi N'Guessan durante una rueda de prensa.

Este dirigente opositor habló de "unos 12 muertos" en los incidentes que se produjeron durante la jornada electoral, una información que no pudo ser confirmada a través de fuentes independientes.

En este contexto de boicot, la participación será crucial. "Hemos venido para votar por el futuro de Costa de Marfil, por nuestros hijos, para que tengan un trabajo", afirmó Siaka Coulibaly, ama de casa, en un centro de votación del popular barrio de Abobo, en Abiyán.

- No hay elecciones "sin tensión" -

Estas elecciones hacen temer una nueva crisis en la región, golpeada por los ataques yihadistas en el Sahel, un golpe de Estado en Malí y protestas políticas en Nigeria.

Desde agosto, una treintena de personas murieron en Costa de Marfil en unas manifestaciones que derivaron en enfrentamientos interétnicos.

Unos 35.000 miembros de las fuerzas del orden fueron desplegados para garantizar la seguridad de la votación.

El presidente de la Comisión Electoral Independiente (CEI), Ibrahime Kuibert-Coulibaly, reconoció que hubo "incidentes menores". "De un total de 22.381 colegios electorales, solo se produjeron saqueos en 30 o 40. Es insignificante", aseguró el presidente de la Comisión, aunque no precisó cuántos colegios no pudieron abrir.

Muchos temen una crisis, diez años después de los disturbios postelectorales tras las presidenciales de 2010 que dejaron 3.000 muertos. En aquel entonces Laurent Gbagbo (2000-2010) se negaba a reconocer su derrota frente a Alassane Ouattara.

Ouattara, de 78 años, reelegido en 2015, decidió presentarse a un nuevo mandato tras la repentina muerte de su delfín, el primer ministro Amadou Gon Coulibaly.

La Constitución sólo autoriza dos mandatos, pero la adopción de una nueva Carta Magna en 2016 ha puesto a cero el contador, según él. La oposición lo cuestiona.

"No hay periodo electoral sin tensión", declaró en una entrevista a la AFP Ouattara, que espera ganar en la primera vuelta, confiando en su buen balance económico en el país.

La oposición, encabezada por el ex presidente Henri Konan Bédié, no solo arremete contra el mandatario saliente, sino que acusa de parcialidad a la Comisión Electoral Independiente (CEI) y al Consejo Constitucional. Los considera "subordinados" y por lo tanto incapaces de garantizar una votación justa.

Ouattara y Bédié, viejos rivales en la escena política marfileña desde hace tres décadas, vuelven a enfrentarse en un país donde la media de edad es de 19 años y donde tres cuartas partes de la población tiene menos de 35 años.

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