El presidente nicaragüense Daniel Ortega continúa su 'guerra' contra la Iglesia católica

·1 min de lectura

La guerra declarada del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, a la Iglesia católica de su país vive estos días un nuevo capítulo.

La tradicional festividad de San Miguel Arcángel en la ciudad de Masaya, tuvo que celebrarse el lunes en el interior de la parroquia, porque la policía prohibió que la imagen saliera en procesión.

Una prohibición, también para a las procesiones de este martes en honor a San Jerónimo, ante la resignación de los fieles.

"Como católica que soy en fe y en amor a mi señor, y a mi semejanza, yo oro por mi misma, yo me siento bien, pero, pues si el ambiente está como tenso", explica Patricia Solorzano.

"Yo considero que no tiene por qué armarse ningún tipo de desorden cuando venimos verdaderamente a la iglesia, a las festividades que son año a año", añade Alejandro Vivas.

El Gobierno nicaragüense ha calificado de "golpistas" y "terroristas" a los responsables de la Iglesia católica, a quien el presidente Daniel Ortega, instigadores de las protestas que desencadenaron hace cuatro años una ola de violencia que provocó más de 300 muertos.

Desde entonces numerosos varios sacerdotes y obispos han sido detenidos o han acabado exiliados fuera del país. Precisamente, uno de los exiliados en Miami (Estados Unidos) es el sacerdote, Edwin Román, que estuvo al frente de esta misma parroquia de San Miguel Arcángel durante las manifestaciones antigubernamentales. Román es sobrino del histórico héroe nicaragüense, Augusto C. Sandino, y uno de los más destacados críticos contra Ortega.