El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, anuncia su retiro de la política

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El mandatario del país oceánico dio la noticia a la par que descartó presentarse como candidato a la Vicepresidencia en los comicios de 2022, postulación que había anunciado días atrás. El anuncio ha levantado revuelo y especulaciones sobre una posible candidatura de la hija del presidente, Sara Duterte-Carpio, para suceder al mandatario.

El terreno electoral de Filipinas se minó de dudas y supuestos luego de que este sábado 2 de octubre el presidente Rodrigo Duterte anunciara que no se presentará a la Vicepresidencia en los comicios que se desarrollarán el año próximo y sorprendió con otra afirmación: "Hoy anuncio mi retiro de la política".

Dado que la Constitución filipina solamente contempla un mandato único de seis años, Duterte no estaba legalmente en condiciones de ir por una reelección. Sin embargo, se apuntó como segundo del actual senador Bong Go, uno de los hombres de mayor confianza para él. Pero dio un giro al manifestar que renunciaba a competir por el cargo.

El anuncio lo realizó acompañando de Go, cuando ambos acudieron a la Comisión Electoral para que quien habría sido su compañero de fórmula hiciera oficial su candidatura para sustituir al actual mandatario. "El sentimiento que prevalece entre los filipinos es que no estoy calificado y sería una violación en la Constitución", justificó Duterte.

Las encuestas indican que el actual presidente, que a principios de septiembre aceptó la proposición del PDP-Laban –su partido político– para ir como vicepresidente, continúa con altos índices de popularidad, sin embargo estos han ido menguando en los últimos meses. El mandatario llegó al poder en 2016 con un amplio respaldo a sus promesas de combatir las drogas.

Sara Duterte-Carpio, ¿posible contendiente a la Presidencia?

Con la baja de Duterte en su postulación se abrió el juego de las especulaciones que involucran a Sara Duterte-Carpio, la hija del mandatario y actual alcaldesa de la ciudad de Davao, tercera más importante del país y en la que sucedió a su padre. La política rechazó presentarse a la Presidencia cuando su padre anunció que competiría por la Vicepresidencia.

Sin embargo, ya sin Duterte en el juego, su hija tendría el camino allanado para competir por la Presidencia. De hecho, según las mediciones de Asia-Pulse, es la política con mayor intención de voto para el cargo. Y aunque este sábado presentó su candidatura a la reelección en Davao, el escenario podría cambiar con postulaciones de última hora.

Los otros aspirantes al cargo de primer mandatario del país son el exboxeador Manny Pacquiao, quien fue el primero en oficializar su carrera por la jefatura de Estado; el actor Francisco Domagoso –alcalde de Manila– y Panfilo Lacson, antiguo jefe de la Policía y actual senador.

Duterte, su polémica guerra contra las drogas y la Corte Penal Internacional

Los altos niveles de popularidad de Rodrigo Duterte subieron de la mano de su feroz propuesta para combatir el narcotráfico. Sin embargo, el mandato presidencial estuvo rodeado de misterio y conflictos alrededor de su política de combate a cárteles traficantes.

A tal punto de ser observado por la Corte Penal Internacional, que dio luz verde el pasado 15 de septiembre para investigar la guerra declarada contra las drogas que arrojó miles de muertes durante redadas policiales contra posibles traficantes, pero que también arrastró a civiles y consumidores, un legado sangriento que deja el mandatario.

"La campaña de la llamada 'guerra contra las drogas' no puede verse como una operación legítima de aplicación de la ley, y los asesinatos no son legítimos ni meros excesos en una operación que de otro modo sería legítima", manifestaron desde el tribunal en el mes de septiembre.

En los últimos años policías y otros cuerpos de seguridad mataron de forma ilegal a miles de personas, un número que ronda los 6.100 abatidos. Se trata, según el Estado, de presuntos narcotraficantes, aunque que realmente muchos no han sido identificados como tal. Hay estimaciones de que la cifra de asesinados podría ser varias veces mayor.

Para muchos analistas, la inicial propuesta de Duterte a la Vicepresidencia fue interpretada como una jugada para blindarse de las investigaciones de la Justicia internacional y su actual retiro y posible postulación de su hija a la Presidencia son vistas de la misma forma.

Más de 60 millones de filipinos votarán en mayo por un nuevo presidente, vicepresidente y más de 18.000 legisladores y funcionarios del Gobierno local. Y el sistema electoral de Filipinas permite cambios y postulaciones de última hora, por lo que una candidatura de Sara Duterte no está descartada.

Con EFE y Reuters

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