La presidenta del Supremo brasileño asume con un discurso sobre la democracia

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Brasilia, 12 sep (EFE).- La magistrada Rosa Weber asumió este lunes como nueva presidenta de la Corte Suprema de Brasil con un discurso en el que hizo una férrea defensa de la democracia y del sistema electoral brasileño, en una ceremonia en la que brilló por su ausencia el jefe de Estado, Jair Bolsonaro.

Weber, de 73 años y tercera mujer en asumir la presidencia del Supremo Tribunal Federal (STF), defendió el Estado de derecho y el importante papel de la máxima corte para garantizarlo en "tiempos particularmente difíciles de la vida institucional".

Pese a que no citó a nadie en particular, su discurso se produjo en medio de las actuales tensiones entre el Poder Ejecutivo y el Judicial por los ataques de seguidores de Bolsonaro a las instituciones y los del propio mandatario al sistema electoral brasileño y a diferentes magistrados.

El líder ultraderechista, que aspira a ser reelegido en las presidenciales del 2 de octubre, ha puesto en duda la fiabilidad del sistema electrónico de votación que Brasil adoptó hace casi tres décadas y ha tenido duras discrepancias tanto con los magistrados de la Corte Suprema como con los del Tribunal Electoral.

Sus ataques al sistema electoral se producen en momentos en que todos los sondeos señalan como máximo favorito en las elecciones al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, candidato por una amplia coalición de izquierda y que tiene un 45 % de la intención de voto.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT) tiene una ventaja en los sondeos de once puntos porcentuales sobre Bolsonaro (34 %), por lo que algunos grupos más radicales defienden un posible golpe de Estado en caso de la derrota del líder ultraderechista.

Tanto Bolsonaro, primer jefe de Estado en ausentarse a la posesión de un presidente de la Corte Suprema en las últimas tres décadas, como Lula, alegaron que sus compromisos electorales les impidieron acudir a la ceremonia en la máxima corte.

"En una democracia, mayorías y minorías, como protagonistas relevantes del proceso decisorio, tienen que convivir bajo el resguardo de los mecanismos constitucionales destinados a la promoción del amplio debate en las arenas políticas y sociales para buscar consenso y mantener el respeto a las diferencias y a las reglas del juego", afirmó Weber en su discurso.

La magistrada se refirió al importante papel de la Corte para garantizar el respeto a la Constitución en "los tiempos particularmente difíciles de la vida institucional, tiempos verdaderamente perturbadores y de maniqueísmos indeseables".

Agregó que la democracia exige "diálogo constante, tolerancia, comprensión de las diferencias y cotejo pacífico de ideas distintas y hasta incluso antagónicas".

Weber destacó los esfuerzos de los miembros del Tribunal Superior Electoral para preparar las elecciones de este año y se dijo segura que esa corte "garantizará nuevamente la regularidad del proceso electoral, la certeza y la legitimidad de los resultados de las urnas y, en fiel observancia de los postulados de la Constitución, el primado de la voluntad soberana del pueblo".

También se pronunció contra los "ataques injustos y reiterados" contra la Suprema Corte y el Tribunal Electoral, así como contra los discursos de odio que pululan en las redes sociales.

A su ceremonia de posesión acudieron cerca de 1.300 invitados, incluyendo los presidentes del Senado, Rodrigo Pacheco, y de la Cámara de Diputados, Arthur Lira.

Weber sucedió en la presidencia de la máxima corte y en la presidencia del Consejo Nacional de Justicia al magistrado Luiz Fux para un mandato de dos años, que deberá limitarse a uno debido a que tendrá que jubilarse obligatoriamente en octubre de 2023, cuando cumple 75 años.

La magistrada, considerada como una conciliadora y que se caracteriza por su actuación discreta en la vida pública, nació en la ciudad de Porto Alegre y se formó en Ciencias Jurídicas en la Universidad Federal de Río Grande do Sul (UFRGS).

Desarrolló casi toda su carrera en el Poder Judicial en la rama laborista y fue jueza laboral y magistrada del Tribunal Superior del Trabajo antes de llegar al Supremo postulada en 2011 por la entonces presidenta Dilma Rousseff.

(c) Agencia EFE