La presidenta de los epidemiólogos: No hay ventaja alguna de hacer test en farmacias

Agencia EFE
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Madrid, 20 nov (EFE).- La presidenta de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), Elena Vanessa Martínez, apuesta por fortalecer el sistema de detección de contagios y no tanto por ampliar los lugares para realizar pruebas diagnósticas, como piden Madrid y Cataluña. "No es cuestión de hacerlas en más sitios, sino de hacerlas bien", subraya en una entrevista con Efe.

"No veo la ventaja de hacer antígenos en las farmacias", recalca la recién nombrada presidenta de los epidemiólogos en una entrevista con Efe, en la que destaca la necesidad de, apenas la situación lo permita, retomar el rastreo de contactos, ahora "en segundo plano" con la segunda ola de la pandemia.

A esta especialista en Medicina Preventiva le preocupa no solo el tipo de antígenos que comunidades como Madrid y Cataluña quieren hacer en su red de farmacias, también otros aspectos como la seguridad y la forma en que se volcarán los datos al sistema, entre otros.

Esta alternativa tiene en contra a la práctica totalidad de la profesión científica y sanitaria; el Ministerio de Sanidad no le ha cerrado del todo la puerta a la espera de que las autonomías interesadas justifiquen detalladamente su estrategia y solventen los flecos legales y competenciales sueltos que deja su propuesta.

No obstante, su posición por ahora es la que dicta la Comisión Europea, que es que estos test deben hacerlos personal cualificado y siguiendo las instrucciones del fabricante.

Y la de la representante de los epidemiólogos es que "no es cuestión de ponerlo en más sitios, sino de hacerlo bien".

VACUNAS ANTICOVID: PRUDENCIA Y MUCHA PACIENCIA

Pfizer y Moderna han vuelto a sembrar esta semana el optimismo con los resultados de sus respectivas vacunas piloto: la primera avanzó que su efectividad es del 95 % a partir de los 28 días después de la primera inyección solo 48 horas antes de que la segunda anunciara que la de la suya es del 94,5 % .

"Entiendo que es una necesidad pero todas estas cosas hay que evaluarlas con mucha cautela", señala Martínez, quien recuerda que se trata de "estudios preliminares cuyos resultados indican el beneficio que se esta encontrando dentro de una población controlada, que no tiene por qué ser lo que se encontrará en la realidad. Puede que sí, pero puede que no".

Además, los ensayos se están produciendo en un momento "en el que todos vamos con mascarillas y la movilidad está muy reducida pero, ¿qué ocurrirá cuando todo esto desaparezca?", se pregunta.

No obstante, no niega que sea "una buena noticia". "Pero tenemos que esperar acontecimientos: lo más importante es que tendremos vacuna, probablemente más de una".

También hay que "tener paciencia: solo en España somos 47 millones, y aunque se tratase de una vacuna perfecta, materialmente es imposible vacunar a tanta gente, se tendrá que ir haciendo en función de disponibilidad y recursos".

¿QUIÉNES LA RECIBIRÁN PRIMERO?

"Una opción es vacunar a la población de riesgo: cabría pensar que tenemos que empezar por ahí y por el personal esencial", admite; pero "a lo mejor la estrategia es vacunar a los que más contactan con los demás, quizá la gente joven que ha sido además más difícil de conseguir que sigan las medidas", añade.

Sanidad confía en que el grupo formado por casi 40 expertos de distintas disciplinas que está diseñando la estrategia de vacunación tenga listo su borrador esta semana para que sea visto por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud el miércoles.

"Creo que debería ser una estrategia base consensuada en función de lo que se conoce y según las vacunas", ya que no todas están indicadas para el mismo grupo de población ni tienen las mismas características técnicas o logísticas.

Casi la mitad de españoles, según el CIS, no quiere ponérsela inmediatamente, pero esta epidemióloga no cree que deba ser obligatoria: "para convencer de que se vacune quien se considere que tiene que vacunarse lo mejor es una buena información, que se expliquen bien las cosas".

"Estamos en una situación en que la población está un poco desorientada, hay información errónea en el exterior y no sabe a quien creer, por eso la información de efectos secundarios y beneficios que puede tener es lo más importante", explica.

"SIEMPRE ES BUEN MOMENTO PARA SER EPIDEMIÓLOGO. TAMBIÉN PORTAVOZ"

De la misma manera, comprende que la población no entienda muchas veces los cambios y giros de las decisiones y estrategias: "Nos encontramos ante una enfermedad de la que seguimos aprendiendo día a día, y a veces se toman decisiones en base a lo que se conoce, pero sabiendo que no se conoce todo. Si conociéramos toda la enfermedad, seríamos capaces de controlarla mucho mejor".

El pasado lunes, la Sociedad que preside emitió una carta en la que censuraba que se esté responsabilizando a los técnicos y a los portavoces técnicos de la decisiones de los gobernantes y exigía que no se politice su labor.

Lo hizo después de que el Consejo General de Colegios de Médicos solicitara el cese inmediato del director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, "por su incapacidad manifiesta y prolongada" a lo largo de la pandemia.

El problema, dice, es que "a veces hablamos demasiado y no siempre nos explicamos bien porque no estamos preparados para hablar", si bien está convencida de que en este momento "se puede ser portavoz, aunque es comprensible que a veces no se comprendan algunos cambios; quizá lo que habría que hacer es explicarlo mejor".

"Que luego te equivocas? Lo bueno que tiene todo esto es que tenemos que aprender a corregir, no te tienes que empecinar", señala.

Pese a todo, y a lo "extenuante" que ha vuelto la pandemia el trabajo de epidemiólogo -ella es licenciada en Medicina, pero recuerda que abarca muchas otras especialidades-, "cualquier momento siempre es bueno para serlo; en cualquier trabajo te puedes encontrar con momentos en que no se valore o no se tenga en consideración, pero estamos aprendiendo mucho".

LAS MEDIDAS ESTÁN FUNCIONANDO

Martínez percibe que el ascenso de la segunda ola, pese a que sigue dando una gran cantidad de casos y la incidencia es aún muy alta, "está empezando a remitir, lo que pone de manifiesto que las medidas de salud pública que se han ido implementando en los diferentes territorios parecen haber funcionado".

Medidas que hay que adaptar siempre al "momento, situación y terreno en el que te encuentres".

¿Cómo es posible la bajada tan espectacular que ha experimentado Madrid en el último mes? Allí "se pusieron medidas más tarde de lo recomendable, pero nunca es tarde si la dicha es buena porque ha tenido su efecto".

Sin embargo, no se puede valorar "excesivamente bien lo que ha funcionado mejor, porque cuando pones las medidas, las pones todas a la vez"; en este caso, cabe la posibilidad de que se esté "escapando algún caso" ya que se dejaron de hacer pruebas a contactos estrechos.

Otra posible causa son las personas susceptibles de ser infectadas que quedan: Madrid fue la región más azotada en la primera ola y en una parte de la segunda, y "si en una determinada población se transmite mucho, puede ocurrir que a la enfermedad le cueste más encontrar a personas que puedan infectarse".

Lo contrario podría estar ocurriendo en Asturias, una de las menos castigadas en la primera ola, con lo que "prácticamente toda su población es susceptible y quizá por eso les está costando más controlarlo".

No obstante, no cree que la solución sea el confinamiento domiciliario que el Principado ha solicitado alguna vez: "en marzo nos pasamos confinados durante mucho tiempo y bajamos la curva a costa de otras cosas, así que hay que intentar conjugar todas las opciones y dar más tiempo para no forzar la economía, porque al final puede afectar también a la salud".

Mientras tanto, "hay que hacer lo que hemos estado haciendo hasta ahora: higiene, distancia social y mascarillas". Y "tener paciencia", porque queda mucho de convivencia con el virus.

Por Adaya González

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