Presentan técnica que permite corregir el 89% de las mutaciones genéticas dañinas

Edición genética. (Crédito imagen: theness.com).

Seguramente estos últimos años habéis oído hablar de la herramienta de “copia y pega” de genes llamada CRISPR (por sus siglas en inglés de “repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas”), una tecnología que más pronto o más tarde acabará por darle el premio Nobel a nuestro compatriota Francis Mojica, uno de sus desarrolladores.

Bien, pues esta última semana hemos asistido a una gran noticia sobre una prometedora “actualización” que podría conducir a una especie de CRISPR 2.0 mejorada (al que han dado en llamar “prime editing” o “edición de calidad”) que al parecer podría haber encontrado solución a todos los inconvenientes que tenía la herramienta anterior.

Por lo que puedo leer, con esta “prime editing” se podrían cambiar aproximadamente el 89% de las 75.000 mutaciones peligrosas para el genoma humano de las que tenemos constancia hoy en día, y que dan lugar a enfermedades temibles como la fibrosis quística, la anemia de células falciformes, o un mal que destruye a los nervios y que se llama enfermedad de Tay-Sachs.

Por desgracia, pese a lo prometedor que parece todo lo que podremos hacer con este nuevo CRISPR mejorado, lo cierto es que va a tocar esperar los tiempos habituales con cualquier hallazgo médico. Antes de que nuestros científicos se lancen a corregir errores genéticos en seres vivos hay que demostrar que la tecnología es segura. Además, una vez quede demostrado esto habrá que averiguar qué cantidad de “edición” habrá que aplicar para tratar de forma adecuada un trastorno.

Al parecer con el “prime editing” se podrá hacer cualquier cambio de ADN en cualquier posición de una célula u organismo vivo, incluidos pacientes humanos con potenciales enfermedades genéticas. Pero veamos qué diferencia hay entre el CRISPR (también llamada “tijeras moleculares”) y el nuevo “editor de calidad”.

Con el modo más común de usar CRISPR (un enfoque llamado Crispr-Cas9) los científicos encuentran una secuencia de ADN en particular y después logran cortarla en dos. Tras eso los investigadores pueden desactivar genes específicos, corregir mutaciones dañinas, y luego remplazar la secuencia cortada con una hebra de ADN “reparada”.

Así funciona la tecnologría CRISPR-CAS9. (Crédito infografía: invdes.com.mx):

¿Problema? Las tijeras moleculares no son perfectas. En ocasiones lo que se consigue es una célula con mezclas aleatorias de ediciones que incluyen fragmentos extra de ADN llamados “adiciones”, o bien que carecen de fragmentos de código, lo que se conoce como “supresiones”. Este problema no es muy serio si se está trabajando con células sueltas en una placa de laboratorio, y que se puede desechar las defectuosas y quedarse con las que han sido editadas de forma correcta. Pero imagina que quieres usar esta tecnología para reparar genes defectuosos de pulmón o corazón en un paciente vivo. En esos casos la precisión es fundamental.

Bien, es ahí donde la nueva “prime editing” entra en juego. Según sus proponentes, un equipo liderado por David Liu, del Instituto Broad del MIT, el nuevo sistema encuentra su objetivo y en lugar de cortar el ADN en dos, le hace una incisión parcial y luego escribe una nueva sección de ADN directamente sobre la posición especificada.

El trabajo del equipo de Liu acaba de publicarse en Nature. En él puede leerse que los creadores de esta herramienta la emplearon para hacer 175 ediciones diferentes sobre células humanas con una precisión impresionante.

En una de sus demostraciones, corrigieron las mutaciones que provocan el trastorno sanguíneo hereditario llamado anemia de células falciformes. En otra, extrajeron la secuencia de 4 letras extras que provocan la enfermedad de Tay-Sachs, una enfermedad rara que destruye los nervios de los niños y que por lo general acaba con su vida cuando alcanzan los 5 años de edad. Sin esta herramienta novedosa, resultaría imposible hacer esta clase de cambios en tantos tipos diferentes de célula sin provocar inserciones o supresiones que interferirían la edición.

¿Aplicaciones? Incontables, desde mejorar las características de animales y plantas hasta por supuesto corregir buena parte de las enfermedades de origen genético en humanos. Sin embargo, como os decía hace falta mucho trabajo aún para llegar a aplicarlo en humanos.

De hecho, esta “edición de calidad” también tiene sus limitaciones, por ejemplo no se puede emplear para corregir errores cuando falta un gen por completo, o allá donde hay demasiadas copias de un gen. Además por lo visto funciona correctamente en el 50% de las ocasiones, lo cual lo hace perfecto para investigación básica, pero habrá que seguir mejorando su eficiencia si queremos usarlo en pacientes vivos.

Sea como sea es un paso en la dirección correcta, tal y como lo fue CRISPR, que probablemente permita a los científicos, como ya he dicho antes, abordar con nueva munición un 89% de las enfermedades genéticas conocidas, una cifra realmente respetable ¿verdad?

Me enteré leyendo The Ness y The Guardian.