La presencia de jabalíes en Roma, un problema que nadie consigue solucionar

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Roma, 6 may (EFE).- La presencia de manadas enteras de jabalíes en las calles de Roma se ha convertido en una emergencia que ningún alcalde consigue solventar y que preocupa cada vez más a sus ciudadanos, que han llegado a plantearse "un toque de queda nocturno" para evitar a los animales, ante la ineficacia demostrada por las autoridades.

Este grave problema, cuyos inicios se remontan a hace menos de una década, cobró protagonismo durante la pandemia, cuando con la ausencia de gente en las calles de la capital aumentó la entrada de jabalíes hasta llegar a los varios centenares -oficialmente no hay una cifra exacta- que se pueden ver actualmente en varias zonas de la ciudad.

“Roma es uno de los centros urbanos que en los últimos siete u ocho años ha registrado el aumento más importante hasta convertirse en la ciudad más crítica a nivel nacional, junto a Génova y Trieste (norte)”, explicó a Efe Andrea Monaco, del estatal Instituto Superior para la Protección y la Investigación del Medioambiente (ISPRA).

Avistar una pareja de jabalíes se ha vuelto una rutina diaria para los romanos, como demuestran la multitud de vídeos que circulan por redes sociales de estos animales salvajes paseando entre coches y transeúntes, sin verse expuestos a la caza u otros depredadores y con alimento disponible en los contenedores rebosantes de basura.

Según el doctor Monaco, aunque estos mamíferos puedan parecer tranquilos, su presencia en la ciudad supone un grave peligro porque pueden provocar accidentes de tráfico y atacar a personas y mascotas.

De hecho, varios residentes del barrio de Aurelio, en el norte de Roma y colindante con el Vaticano, han llegado a declarar un "toque de queda nocturno" tras el ataque sufrido por una vecina por una hembra que se encontraba con sus pequeños y que, pese a no tener consecuencias graves, ha causado alarma, informan medios locales.

Uno de los principales motivos de la entrada masiva de jabalíes en Roma es la peculiaridad de la ciudad, cuyos 1.285 kilómetros cuadrados están completamente rodeados por grandes áreas agrícolas y espacios verdes, en muchos casos sin apenas mantenimiento.

Estos espacios propician la llegada de los animales, atraídos principalmente por la disponibilidad de comida que encuentran en los contenedores, repletos de basura debido a la mala gestión crónica de los residuos.

"Es fundamental que no haya comida para la especie, los contenedores deben estar limpios y no debe haber residuos fuera. Tampoco debe dejarse comida antropogénica disponible, como la que se pone a las mascotas", explicó Monaco, que criticó duramente a quienes dan de comer a los jabalíes porque empeoran la situación y están incumpliendo la ley municipal.

En los primeros seis meses de gestión del nuevo alcalde romano, Roberto Gualtieri, no se ha logrado mejorar la situación que dejó su antecesora, Virgina Raggi, muy criticada por su mala gestión de las basuras, aunque el regidor ha anunciado su intención de construir antes del 2025 una incineradora para afrontar el problema de los residuos.

Según Monaco, la nueva junta municipal ha mostrado una “voluntad más clara para intentar resolver el problema desde el punto de vista técnico con una mayor operatividad”.

Hace unos días, el Gobierno local aprobó el primer proyecto para identificar los puntos de entrada de los jabalíes, como el parque de Insugherta o el de Apia Antica, con el objetivo de vallarlos y centrar allí los esfuerzos de la recogida de basura.

Pero las asociaciones protectoras de animales son muy escépticas con la falta de medidas preventivas y critican que las fuerzas de seguridad maten a los jabalíes -como sucedió el pasado 22 de abril con un ejemplar que se encontraba en el barrio donde vive el alcalde- porque "no son agresivos", sino que se defienden al sentirse amenazados.

"La presente administración no ha programado ningún tipo de estrategia diversa al anterior gobierno", dijeron a Efe fuentes de la asociación Animalistas Italianos, organizadores de las mayores movilizaciones en este asunto.

Para proteger a los jabalíes proponen soluciones "no violentas", como esterilizarlos para evitar que la población crezca o bien capturarlos y devolverlos al campo.

Sin embargo, el ISPRA se cuestiona estas soluciones porque "son impracticables desde un punto de vista técnico y casi siempre insostenibles desde un punto de vista práctico y económico”, según Monaco.

A pesar de sus diferencias, ambas partes coinciden en que las autoridades deben actuar de forma urgente e inminente para solucionar una emergencia que pasa por solventar el problema crónico de los residuos de la ciudad.

Andrea Cuesta

(c) Agencia EFE

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