¿Cómo vamos a preparar la cadena de producción y distribución de la vacuna?

Javier Peláez
·5 min de lectura
Fabricar y distribuir la futura vacuna a miles de millones de personas supondrá uno de los mayores retos logísticos de la historia de la humanidad... ¿Tenemos un buen plan?
Fabricar y distribuir la futura vacuna a miles de millones de personas supondrá uno de los mayores retos logísticos de la historia de la humanidad... ¿Tenemos un buen plan?

Tanto el Ministro de Sanidad, Salvador Illa, como el propio Presidente del gobierno Pedro Sánchez han anunciado que, si todo va como está previsto, las primeras dosis de la vacuna de Oxford estarán disponibles en España en el mes de diciembre. Estas declaraciones se suman a la de otros países como Estados Unidos, donde el Presidente Trump afirmó que ya en octubre podrán iniciar la vacunación, Rusia que incluso anunció la autorización de una vacuna propia a pesar de que aún se encuentra en fase de ensayos, Reino Unido o Italia que también esperan adquirir sus dosis a finales de año. El mundo se prepara para la llegada de la vacuna contra la Covid19. Cientos de candidatas avanzan, aparentemente imparables, hacia las fases fundamentales de su desarrollo e incluso ya contamos con tres vacunas aprobadas para uso limitado o de urgencia. Por una vez, las promesas de los políticos de todo el mundo no parecen demasiado descabelladas…

Sin embargo, la alegría y esperanza que traen estos anuncios puede desembocar en un chasco de proporciones titánicas si no se cuenta con un sistema bien organizado. En abril de este año 2020, sí, en abril publicamos un artículo titulado “Cuando llegue la vacuna del coronavirus: ¿Seremos capaces de fabricar suficiente?” expresando importantes dudas que las autoridades deberían prever con anterioridad a la aprobación de una vacuna. Cinco meses han pasado desde entonces y no parece que se hayan hecho los deberes, a pesar de que estas cuestiones sobre fabricación, distribución, mantenimiento, acumulación o incluso especulación, son elementos fundamentales que, mal regulados, representarían un serio problema mundial.

Ya deberíamos tener un plan, claro y bien estructurado, para la fabricación y distribución de la vacuna… y aún no lo tenemos. No es una preocupación simplemente personal, multitud de investigadores, centros y universidades están alzando la voz para advertir a gobiernos, farmacéuticas y centros de atención médica que tenemos por delante una enorme tarea para distribuir la vacuna de manera justa y eficiente.

El desabastecimiento y caos organizativo que hemos vivido con el material sanitario, las mascarillas o los equipos de protección son claro ejemplo de que estructurar una cadena de producción y de suministro mundial para la vacuna va a ser un proceso complicado. Tengan en cuenta que esta estructura no solo consiste en la fabricación de la vacuna, algo de por sí ya bastante laborioso, sino que implica también los componentes de almacenamiento, empaquetamiento, el tránsito de la cadena de frío, el envío nacional y mundial, y las estrategias de distribución y almacenamiento… todo ello, a una escala sin precedentes en la historia de la humanidad.

Fabricar cientos de millones de dosis será el primer paso al que nos enfrentemos. Sí, contamos con una infraestructura ya existente, pero este esfuerzo mundial con la vacuna de la Covid19 no puede afectar a la fabricación de otras vacunas, medicamentos y tratamientos vitales para otros tantos cientos de millones de personas.

“Sabemos que el desafío que estamos asumiendo no tiene precedentes: nunca hemos tenido una vacuna para ningún coronavirus y nunca hemos producido suficiente producto prácticamente de la noche a la mañana para cubrir todo el país simultáneamente. Todo apunta a que sufriremos escasez, al menos al principio”, explica Julie Swann, investigadora líder en el uso de modelos matemáticos aplicados a cadenas de suministros y atención médica explica solo algunos de los impresionantes desafíos que nos enfrentamos en la web oficial de la Universidad estatal de Carolina del Norte.

Un pequeño ensayo de lo que se nos viene encima lo podemos ver en los test y PCR que se están llevando a cabo desde hace unos meses. La mayor queja de los centros e investigadores de realizar estos test es la escasez o falta total de reactivos y componentes necesarios. Las PCR tan solo se han realizado a un pequeño porcentaje de la población… ¿Contaremos con la cantidad suficiente de materiales adecuados para la fabricación y distribución de la vacuna?... preguntas tan simples como si tenemos suficientes jeringas para vacunar a la población pondrían nerviosa a cualquier autoridad sanitaria ahora mismo. No digamos nada si tenemos en cuenta que es muy probable que la futura vacuna necesite más de una dosis.

Trasladar la vacuna de los laboratorios a miles de millones de personas necesitará una gigantesca planificación... ¿La tenemos? | Imagen Chadan Khanna/AFP
Trasladar la vacuna de los laboratorios a miles de millones de personas necesitará una gigantesca planificación... ¿La tenemos? | Imagen Chadan Khanna/AFP

Conservar adecuadamente las condiciones óptimas de las vacunas es también un problema añadido al que, tarde o esperemos que temprano, tengamos que enfrentarnos. Muchas vacunas de ARN deben congelarse o refrigerarse. Cualquier alteración en la temperatura durante el transporte y distribución Se está trabajando para producir de manera confiable vacunas que puedan almacenarse fuera de la cadena de frío, ya que serán mucho más adecuadas para su uso en países con instalaciones de refrigeración limitadas o nulas.

Consideren además el reto geográfico. “No lo solo hay que distribuir a las áreas urbanas más obvias, sino que hay que llegara ubicaciones rurales y puntos del país de muy difícil acceso. Todos esos lugares, pueblos, aldeas y ciudades poseen además muchos y diversos tipos de proveedores de atención médica como hospitales, farmacias, clínicas minoristas… pero también lugares de trabajo, cárceles, bases militares, escuelas o residencias de ancianos”.

No se paren aquí… piensen ahora en países poco desarrollados, sin apenas infraestructuras, con poblaciones aisladas y poco accesibles, sin instalaciones de refrigeración para mantener a salvo la preciada vacuna… El desafío logístico que el mundo va a afrontar en unos meses será enorme y la pregunta enunciada en el título de este texto sigue rondando sin una clara respuesta.

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