El precio de la luz le da un revolcón al ministro Garzón

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El ministro de Consumo, Alberto Garzón, a su llegada al primer consejo de ministros del Gobierno de coalición. EFE
El ministro de Consumo, Alberto Garzón, a su llegada al primer consejo de ministros del Gobierno de coalición. EFE

La hemeroteca le ha pegado a Alberto Garzón un sopapo de realidad casi tan grande como el que media España va a recibir cuando recoja del buzón su próxima factura de la luz. Todo por sus constantes críticas al Gobierno, cuando apenas era un diputado raso en la oposición, a costa del incremento del precio de la luz. Ahora que es ministro, la historia se ha repetido y él se ha limitado a pedir a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que investigue si ha habido irregularidades en el mercado eléctrico, ante la fuerte subida del precio de la electricidad. ¿No se supone que iba a evitarlo en caso de llegar al Gobierno?

No hace falta bucear demasiado para recuperar tuits del actual ministro de Consumo como este de 2017 por el que señaló: "Esta Navidad la luz tendrá un precio un 10% superior a la del año pasado. Miles de familias no podrán mantener sus casas a temperaturas adecuadas, lo que repercutirá gravemente en la salud de los que menos tienen. Ningún gobierno decente debería tolerarlo".

¿Y qué ha ocurrido en los últimos días en España? Pues que las facturas crecerán un 27% respecto al año pasado, y un 65,5% en una semana, habiéndose alcanzado la cifra de 16,81 céntimos por kilovatio hora con la tarifa regulada (PVPC), cuando en 2020 en las mismas fechas se pagaba a 13,24 céntimos, según datos de Facua-Consumidores en Acción. Una subida que afectará a 11 millones de clientes, aquellos que cuentan con tarifas del mercado regulado. Todo esto deja mal parado al ministro Garzón

No porque el tufo a mercantilización con los bienes básicos haya desaparecido. De hecho, las grandes firmas de electricidad y gas han mantenido los dividendos a sus accionistas en plena crisis del coronavirus. Y no unos dividendos cualesquiera, sino más de 5.500 millones de euros. Iberdrola repartió más de 2.500 millones, Endesa más de 1.500 millones, Naturgy cerca de 1.350 millones...

Sino porque ha quedado claro que desenredar la estafa de las eléctricas al pequeño consumidor es más difícil de lo que él pensaba cuando entonaba su retórica de precampaña contra el sistema. Vayamos por partes.

Que el precio de la luz se dispare obedece a un cóctel de ingredientes en el que figuran la meteorología, el precio del gas y los costes asociados a su utilización como fuente energética.

Es decir: La borrasca Filomena ha helado las casas y los españoles han tirado de calefacción, el anticiclón ha reducido el volumen de energía que aportan las renovables, el sistema ha tirado de centrales térmicas de gas -más cras que las renovables- y todo ello ha afectado a la denominada 'subasta marginal' y que funciona de esta manera. Toda la energía que llega a la red recibe el precio de aquella cuya producción es más cara y entra en último lugar en el mix.

Puede que así lo entienden más fácil. Quedan con cinco amigos para celebrar un cumpleaños. Toman dos rondas de cañas para empezar, luego otras dos de chupitos para brindar por el cumpleañero y finalmente dos rondas más de copas. Pues las seis rondas las pagarán al precio de las copas. Divertido, ¿verdad? Pues resulta que estas normas generales sobre el cálculo del precio vienen impuestas por Europa.

Pero lo peor no acaba aquí. Porque la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, realizó unas declaraciones a El País pidiendo que no se cree alarmismo entre las familias por el incremento del precio mayorista de la luz porque el recibo “solo subirá unos cuantos euros”. Unos cuantos euros, señala, pero que serán más que los euros que implica la subida del salario mínimo que parte del Gobierno se niega a legislar.

Dejando a un lado las poco empáticas declaraciones de Ribera, queda claro que a España le interesa pasar a tener un sistema 100% de energías renovables. Para ello las grandes empresas tienen que invertir mucho dinero. Dinero que ya han empezado a pedir al Gobierno intentando, de paso, acaparar buena parte de los fondos europeos para la construcción. Así que no se extrañen si siguen viendo cómo reparten dividendos en los próximos meses. Porque o ganan dinero de Europa, que bien podría ir para hospitales, Educación o quitanieves, o incrementan los recibos cuando más sube el consumo. Siempre ganan.

Mientras tanto, el PP hace caja y le recuerda a PSOE y Unidos Podemos sus quejas cuando eran los populares quienes gobernaban y se disparaba el precio de la luz. Para olvidar todas las triquiñuelas que hizo en el Gobierno como cuando subió la luz con carácter retroactivo una vez concluida la campaña electoral.

En vídeo | Cuando el PP decía que la factura de la luz "no se puede bajar a lo loco”

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