El bitcoin ya es moneda legal en El Salvador

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El Salvador ha sorprendido al mundo y se convierte en el primer país en aceptar al bitcoin como moneda de curso legal. A partir de este 7 de septiembre la criptomoneda entra en vigencia por iniciativa del presidente, Nayib Bukele, quien está convencido de que será un beneficio para la economía del país, dolarizada dos décadas atrás. La medida fue aprobada en junio de forma expedita por el Congreso de mayoría oficialista y despierta posturas antagónicas.

­­El Salvador ya dispone de 200 bitcoins para dar la bienvenida al curso legal del la moneda. Y según el presidente Nayib Bukele, los corredores del Gobierno comprarán “mucho más a medida que se acerque la fecha límite”, como lo expresó en su cuenta de Twitter.

Así es el inicio de la criptomoneda en El Salvador. A pesar de que personeros del gobierno y el mismo Bukele aseguran que su uso será opcional, el decreto de la Ley Bitcoin ha generado alarma entre algunos sectores de la población, ya que establece que todo “agente económico deberá aceptar bitcoin como forma de pago”.

Esta vuelta de rosca en la política económica salvadoreña es propia del estilo del mandatario, anuncios estridentes que acaban en un enorme alcance publicitario y mediático. Tal estruendo ha llegado a oídos de organismos como el Fondo Monetario Internacional, el cual advirtió que “la adopción del bitcoin como moneda de curso legal plantea una serie de cuestiones macroeconómicas, financieras y legales que requieren un análisis muy cuidadoso”.

En ese sentido, la economista salvadoreña, Merlín Barrera, considera que la circulación del criptoactivo como medio de pago plantea “una situación compleja”, pues se trata de “una moneda cuyo valor depende de la especulación en los mercados”. La alta volatilidad es la principal objeción de la experta a esta medida.

La medida divide las opiniones y es objeto de críticas

El gobierno salvadoreño también ha sido criticado por ofrecer poca información sobre un proyecto de esta magnitud. Una reciente encuesta de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas revela que ocho de cada diez salvadoreños tienen poco o ninguna confianza en la criptomoneda.

“Tenían que haber dado primero mucha orientación (sobre el uso del bitcoin)”, señala el vendedor ambulante de utensilios de cocina, Óscar Martínez, mientras se pasea por el corazón capitalino y aprovecha a sacarse una selfie frente a uno de los 200 cajeros automáticos que el gobierno ha dispuesto para que los salvadoreños puedan obtener la criptomoneda o cambiarla por dólares.

En el centro de San Salvador, espacio que concentra gran parte del comercio formal e informal de la ciudad, es posible constatar el desconocimiento y la incertidumbre alrededor del uso del bitcoin, ya que a muchos les resulta inverosímil transar con una moneda que no pueden palpar. “No estoy preparada para usar el bitcoin y hay mucha gente que no tiene teléfono ni sabe cómo usarlo”, asegura Ileana Ortiz, quien vocea a todo pulmón la venta de mascarillas que protegen del coronavirus en una calle prácticamente tomada por las ventas ambulantes.

En cambio, hay otros comerciantes que ante lo inevitable han preferido anticiparse. Orlando Gómez desde hace tres meses descargó una billetera electrónica para conocer la experiencia de comerciar con bitcoins, “mis expectativas son altas, hasta el momento no he tenido transacciones, si me ha preguntado la gente y les digo que es fácil, solo con el teléfono me hacen la transferencia”, explica.

Para impulsar el uso de la criptomoneda, Bukele ofreció regalar US$30 en bitcoin a cada persona que descargue la billetera virtual del gobierno llamada "Chivo", un localismo salvadoreño que hace referencia a "muy bueno". Sin embargo, este incentivo parece ser insuficiente para romper la apatía dentro de la población si se considera que este es un país con solo el 45% de la población con conectividad a internet, según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo y en donde el costo de conexión a la red mundial es alto para una nación con el 26% de personas en situación de pobreza, de acuerdo con la Encuesta de Hogares y Propósitos Múltiples.

Pese a esas adversidades, las autoridades insisten que la moneda digital traerá oportunidades en el corto plazo que deben ser aprovechadas, como la generación de empleos y la inclusión financiera para las miles de personas que se encuentran fuera de la economía formal, además de que abre la puerta para que “bitcoiners” extranjeros inviertan en El Salvador. También afirman que podría reducir los costos del envío de remesas desde el extranjero, principalmente de Estados Unidos, las cuales sumaron casi los 6.000 millones de dólares en 2020.

Bukele se juega mucho con esta osada decisión. Solo el tiempo dirá si el bitcoin logra o no echar raíces en la frágil economía salvadoreña.

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